31/03/2022
INTERESANTE BY ERNESTO REAÑO
Hace un año compartíamos esta gráfica y, lamentablemente, poco ha cambiado.
La comunicación es un derecho humano. Ningún cuidador es la “voz” de ningún autista. Ellos tienen la suya propia que determina sus necesidades y deseos. Sea de manera oral, escrita, a través de un sistema de comunicación aumentativa alternativa, multimodal, etc., pero es su “voz”, aquella que dice “yo”.
La identidad es un derecho humano. Debemos garantizar más y mejores diagnósticos en especial para grupos marginados por la mirada oficial del autismo: mujeres y disidencias.
Dudar de la identidad autista de alguien es violencia.
Voz e identidad son inseparables. El día mundial de la concientización sobre el autismo debería tratarse de amplificar las voces de quienes lo son. Debería tratarse de aceptación de este hecho y de respeto a una fecha donde eres invitado pero no el protagonista.
Los cuidadores son importantes, qué duda cabe. Pero no les pertenecen a quienes cuidan. Cuidar es acompañar una vida, no vivirla en vez. No sujetar en dependencia sino vivir en interdependencia: tú y yo somos corresponsables de este vínculo que tenemos, que creamos, que renovamos reconociendo lo distintos que somos aún cuando decimos “nosotros”. Y qué es bueno que sea así.
Sobre todo escuchar a los adultos autistas de cuyas voces debería construirse la verdadera narrativa del autismo y no el cuento neurotípico de manuales e instrumentos de medición.
Sentémonos, escúchelos a los autistas. Tomemos nota de sus demandas y necesidades y ayudemos a que sean satisfechas y respetadas, allí estamos llamados para hacer y acompañar. Nuestras voces e identidades no son las suyas. Hoy y siempre, en el autismo, se trata de quien pueda enunciar: yo soy autista, nosotros los autistas. “Nada sobre nosotros sin nosotros”.