22/10/2025
Hace ya diez años, un sueño comenzó a tomar forma entre los caminos y los corazones esperanzados del ejido El Capulín, Balancán, Tabasco. Aquel 25 de agosto de 2015 marcó el inicio de una historia que cambiaría la vida de muchas familias: la apertura del Telebachillerato Comunitario N.º 41, una escuela nacida del deseo de llevar la educación media superior hasta los rincones donde antes solo llegaba la ilusión.
Su primer coordinador, el profesor José Salvador Córdova Alejandro, fue el alma de este comienzo. Con fe y determinación, emprendió una aventura sin mapas ni certezas: recorrió casa por casa, invitando a cada joven a creer en sí mismo y en el poder de la educación. Sin conocer el rumbo exacto hacia El Capulín, siguió adelante, guiado únicamente por el compromiso de abrir caminos donde no los había.
En aquel pequeño pueblo lo esperaban familias generosas, de esas que no dudan en tender la mano cuando se trata de construir algo para todos. Fue así como, con apenas 22 estudiantes, se formó el primer grupo. Las clases se impartían en turno vespertino, en las aulas de la telesecundaria, bajo la guía de los primeros docentes: Baldomero Espinoza y Lucy Tania González Oceguera, quienes con paciencia, entusiasmo y amor, sembraron las primeras semillas del conocimiento.
Con el paso del tiempo, el plantel fue creciendo y transformándose. Tras la salida del profesor Salvador, la coordinación quedó en manos del maestro Baldomero Espinoza, quien continuó con firmeza y dedicación. A esta gran familia educativa se sumaron más corazones comprometidos: el doctor Iván de Jesús Contreras, la maestra Patricia Torres, la maestra Sheyla Berenice Valenzuela, el maestro Luis Enrique de la Cruz Balboa, y la maestra Guadalupe Luna Guzmán, quien actualmente dirige con entrega y liderazgo el Telebachillerato.
Entre todos ellos, una maestra ha permanecido desde aquel primer día: la maestra Lucy Tania González Oceguera, quien ha sido testigo y protagonista de cada capítulo de esta historia. Su permanencia, dedicación y cariño hacia sus alumnos son reflejo de lo que representa el TBC 41: constancia, vocación y amor por enseñar.
Hoy, el Telebachillerato Comunitario N.º 41 cuenta con instalaciones propias, pero su mayor logro no se mide en paredes ni techos, sino en los sueños que ha ayudado a construir. Cada generación egresada, cada logro alcanzado y cada sonrisa compartida son prueba viva de que la educación transforma vidas.
Al cumplir una década de existencia, el TBC 41 se levanta con orgullo como símbolo de esperanza, esfuerzo y unidad. Su historia nos recuerda que cuando una comunidad se une con fe y amor, los sueños no solo se piensan: se viven, se construyen y se heredan.