15/07/2026
Queridas Hermanas Adoratrices Perpetuas Guadalupanas.
Hoy el corazón de Ayutla se llena de una mezcla profunda de nostalgia y de infinita gratitud. Decir adiós nunca es fácil, pero es aún más difícil cuando se despide a quienes, durante 29 años, no solo vivieron entre nosotros, sino que se convirtieron en el pilar espiritual, el consuelo y la alegría de nuestra comunidad.
Casi tres décadas se dicen fácil, pero están tejidas de incontables amaneceres de entrega diaria. Recordamos con profunda admiración cómo llegaron a estas tierras de Jalisco, abriendo sus brazos y corazones para adoptar a Ayutla como su propio hogar. Desde ese primer día, su presencia se transformó en un faro de luz y esperanza para todos nosotros.
Queremos reconocer y honrar cada paso de su bendita trayectoria en nuestra comunidad. Gracias por su incansable labor pastoral, por cada palabra de aliento en los momentos de aflicción, por sus oraciones silenciosas que sostuvieron a tantas familias, y por enseñarnos, con su ejemplo vivo, el verdadero significado del amor al prójimo y el servicio desinteresado. En los ojos de los niños que guiaron, en los jóvenes que orientaron y en los enfermos que consolaron, queda grabada de forma indeleble su huella generosa. Se van de Ayutla, pero es imposible que se lleven lo que sembraron, porque sus raíces ya forman parte de nuestra historia y de nuestra identidad. Cada rincón de este pueblo respira un poco de la fe y la devoción que ustedes con tanto esmero cultivaron. Nos quedamos con la riqueza de sus enseñanzas y la calidez de su testimonio. Al emprender este nuevo camino que Dios les traza, sepan que se llevan el cariño rezado de todo un pueblo. Ayutla siempre será su casa y las puertas de nuestros corazones permanecerán abiertas para ustedes.
Que el Señor bendiga abundantemente su nueva misión y les retribuya con creces todo el bien que aquí derramaron.
Con todo nuestro amor, respeto y eterna gratitud.
Ayutla Jalisco a 09 de Julio 2026.