09/09/2025
UN TERREMOTO EN EL CORAZÓN
8 de Septiembre 2025
Estimados Alumnos:
Buenos días a todos, hoy tengo la dicha de compartirles que sigo viva después de dos terremotos, el del 7 de Septiembre del 2017 de magnitud 8.2 escala de Richter y el otro, cuyo epicentro no fue tan cercano pero que dañó mucho más porque terminó de tirar lo poco que quedaba, de fecha 19 del mismo mes y año, o sea a 12 días del primero, de magnitud 7.7 escala de Richter; una experiencia que no se olvida y que aún me duele, lo recuerdo y lo vivo tan real como lo viví en ese momento.
Más de 8,500 réplicas, aún tengo vivo el sonido de la tierra tummmm, tummmmmmmm, tummm, hablaban hasta de la posibilidad del nacimiento de un volcán, buscando un pretexto para justificar ese movimiento telúrico, lo cierto es que algo se prepara allá abajo y que va reventar algún día.
Yo estoy de acuerdo con Miguelito, la tierra se enoja por cómo la ocupamos, basura y más basura, contaminamos con este mundo de plástico que adoptamos, popotes, envolturas, vidrio, tetrapak, desechos electrónicos, pilas, en fin, ¡Claro que se enoja la tierra!, ¡hagamos conciencia!, ¡la estamos cansando!, ¿qué le estamos heredando a las próximas generaciones?; cuando acordamos acciones en la escuela para no contaminar y educarnos en el mundo del reciclaje, no es un discurso, es real, ¡la tierra se enoja y se cansa!
En medio del dolor y a pesar de haberlo perdido todo, las familias se hermanaron, las diferencias se perdonaron, los distantes se buscaron y se encontraron, eso fue su fortaleza porque afrontaron ese momento sintiéndose acompañados, compartiendo la mesa, el trabajo, la vida y manteniendo la esperanza de un nuevo comienzo, agradeciendo estar vivos.
Aún están por aquí Fernando, Cecilia, Juan Pablo, José Manuel, Mía Kaomi, que atendieron aquí en la escuela, el centro de acopio a su corta edad, 7, 8, y 9 años, a veces acompañados, a veces solos, pero dieron respuesta a su pueblo.
Hoy: En mi pueblo Ixtaltepec, siguen saliendo escombros, pero está de pie.
Nuestro comedor del BAI de ahí nació.
Miguelito está por cumplir 12 años.
El BAI está de pie.
Marcelino Champaganat, siempre nos acompaña.
Pero… cuando dicen en el salón de clases:
“Abre la puerta, cierra las ventanas”, seguramente no saben que en el BAI, su historia justifica los hechos.
Dos años después vino la pandemia, eso fue distinto, las familias se encerraron, el miedo a morir nos paralizó, el pánico nos ganó y el dolor se agudizó, ese terremoto del corazón fue muy distinto al del terremoto donde estábamos en las calles, acompañados, haciendo más llevadera la vida, celebrando la fiesta todos los días y aun así, lo superamos.
Actualmente no sé si es uno, dos, tres o más terremotos que existen en la cabeza y en el corazón de algunos de nuestros jóvenes, ese terremoto que mata en el silencio, en el individualismo, en el engaño, en el mundo del alcohol y de las dr**as, en el mundo de vivir la vida rápida, en el mundo de la injusticia, en el mundo donde se buscan culpables, en el mundo de buscar quien la paga y de sentirnos con el derecho de violentar sin detenernos a pensar cómo está el corazón del otro.
Si como Istmeños pudimos levantarnos del terremoto, no me explico ¿cómo es que ahora algunos buscan la muerte en vez de la vida?, ¿cómo es que no nos perdonamos?, ¿cómo es que no nos cuidamos?, ¿cómo es que no vemos la luz de la esperanza?.
Yo que vengo de dos terremotos no me cansaré de agradecer la vida y pedirle a Dios que todos los días me permita soñar junto con los míos y, dentro de esos míos quiero que sepas que estás tú. ¡LOS AMO A TODOS, DE CORAZÓN!. ¡Gracias! Respetuosamente: Rosa Edna Mecott Gómez.