12/09/2022
Son bien conocidos los restos arqueológicos del Tetzcotzinco, el “jardín de las delicias” de Nezahualcóyotl y otros gobernantes de Tetzcoco. Sus acueductos, canales, terrazas y “baños”, así como sus esculturas de piedra, han atraído la atención tanto de arqueólogos como de visitantes desde hace mucho tiempo. Sin embargo, es menos conocido el hecho de que el Tetzcotzinco no fue sino uno más de los componentes de un imponente complejo hidráulico prehispánico, cuya función era distribuir el agua sobre una vasta superficie del oriente de la Cuenca de México. Aquí describiremos los impresionantes restos de antiguos acueductos y canales que se ubican en el pie de monte de los cerros que rodean al Tetzcotzinco, cuya existencia, desafortunadamente, se ve amenazada por el rápido cambio del uso del suelo en la región.
Las investigaciones arqueológicas (Parsons, 1971) han demostrado que la parte oriental de Acolhuacan está cruzada por canales y acueductos, algunos abandonados y otros en uso, que sirvieron para conducir el agua desde los manantiales situados al pie de la serranía hasta las tierras bajas del poniente. La mayor parte de esta red hidráulica corresponde al Posclásico Tardío, si bien fue modificada ocasionalmente en periodos posteriores. Existen dos subconjuntos principales: el del norte, el cual es alimentado por uno o más manantiales situados al oriente de lo que hoy en día son San Gregorio Amanalco y Santa María Tecuanulco, y cuyos canales llegan hasta los pueblos de Purificación y San Miguel Tlaixpan. La otra red, al sur, se alimentó de un solo manantial situado al sur de Santa Catarina del Monte, el cual pasa por San Pablo Ixayoc y Tequesquináhuac hasta Huexotla, así como por el sitio arqueológico del Tetzcotzinco.
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Referencia:
Parsons, “Ingeniería hidráulica prehispánica en Acolhuacan”, Arqueología Mexicana, núm. 58, pp. 54-59.