14/10/2016
Medir el Desempeño más que el aprendizaje.
En el medio laboral la capacitación se ofrece con toda la buena intención de que los trabajadores mejoren su desempeño y aumenten el valor personal que ofrecen a la empresa. Se busca hacer que el trabajador, en pocas palabras, sea más eficiente en lo que hace.
Esa eficiencia a veces es algo un tanto indefinido. Gustamos de que nuestros colaboradores sean cada vez más conocedores de lo que hacen y estén mejor preparados. Deseamos que se conviertan en expertos y la manera en que buscamos lograrlo es capacitándolos para que conozcan a fondo su trabajo y adquieran un criterio para solucionar problemas.
Pero he aquí que se nos presenta una situación que hace que todo quede fuera de control: no tenemos como demostrar que ese criterio para solucionar problemas ha sido adquirido. Vaya, ni siquiera sabemos si los conceptos presentados en la capacitación han sido entendidos adecuadamente.
Por eso afirmamos que el enfoque debe ser hacia el desempeño y no hacia el aprendizaje. Si nos enfocamos en el aprendizaje, tendremos capacitadores excelentes y material educativo de primera, pero no sabremos nunca que ha pasado en la mente del capacitado. Por otro lado, si nuestro enfoque es el desempeño, entonces armaremos toda nuestra capacitación y apoyo al trabajador para que logre lo que queremos en su puesto de trabajo.
El aprendizaje se puede evaluar con exámenes teóricos, el desempeño solo se puede medir con logros de objetivos mediante evidencias. Medir el desempeño significa dar seguimiento en el día a día a lo aprendido durante la capacitación y como se aplica en el trabajo cotidiano.
Para lograr que el aprendizaje se traduzca en desempeño medible debemos desarrollar metodologías y sistemas que integren la parte de la capacitación a la de desempeño. La manera de lograrlo no es pidiendo reportes de actividades ni llenando formatos, mismos que son subjetivos y fácilmente manipulables. La mejor manera es dotar al sistema de una herramienta digital que apoye al trabajador en su labor diaria y que en automático ofrezca métricas.
Aquí el enfoque no es medir por medir y luego aplicar una sanción o correctivo, la idea es apoyar al trabajador en su trabajo y ayudarle a hacerlo mejor para ser más eficiente en todos sentidos. Su trabajo será más fácil y en general aumentará su satisfacción personal.
Este es un enfoque humanista y de negocios al mismo tiempo, atiende a la persona y mejora la productividad.
Invertir en tecnologías de apoyo al trabajo en su aplicación de lo aprendido convierte este concepto en un negocio dentro del negocio porque finalmente es una inversión interna que nos ofrecerá beneficios tangibles en ahorros y aumento del negocio externo.