Valores institucionales: Orden, Alegría, Trabajo, Amor, Honestidad, Libertad, Verdad. Tu Colegio forma parte de la Congregación religiosa: “Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María” (MHPVM); institución mexicana que nació en la Iglesia Católica el 12 de septiembre de 1903 en la ciudad de Aguascalientes, Ags; fruto del amor y pasión a Jesús de Nazareth, del P. Alberto Cuscó Mir, sacerdote de la compañía de Jesús, quien “ardientemente deseaba que el Señor tuviera en la Iglesia un grupo de personas que, dedicándose a llevar una vida espiritual intensa, ofrecieran amor y consuelo al Corazón Sagrado de Jesús” (MHPVM Constituciones, 1987, n. 4). Las Madres Julia Navarrete Guerrero y Virginia Rincón Gallardo, hicieron suyo este proyecto: “Junto con nuestro padre Alberto Mir, llegamos a determinar lo siguiente: Ir a Aguascalientes, presentarnos al Obispo, hablarle con claridad, diciéndole nuestros propósitos de fundar una congregación bajo el título de Congregación de la Pureza de María” (desde el año 1962, Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María), “abrir un colegio, dedicándonos a la enseñanza y educación de la juventud, para formar a las niñas en un espíritu de pureza y sacrificio, con el fin de dar un consuelo al corazón de Jesús” (Navarrete, 2006, n.23). La misión educativa de las Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María, está en sintonía con la Iglesia católica: “Anunciar el Evangelio de manera tal que garantice la relación entre Fe y Vida, tanto en la persona individual como en el contexto sociocultural, en que las personas viven, actúan y se relacionan entre sí” (DA, 2007, n. 331). Los colegios de las Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María, son escuelas católicas, “porque los principios evangélicos se convierten para ella en norma educativa” (La escuela Católica, 1997, n. 34), con una dimensión “humanizadora” (DP, 1996, n. 1025) y profética, desde los valores evangélicos de amor, libertad, justicia, verdad y orden, alegría y trabajo (Cfr. Nos dedicamos a la formación de niños, adolescentes y jóvenes, con la finalidad de impulsarlos a un desarrollo gradual, armónico e integral, eminentemente cristiano a partir de un enfoque humanista, ofreciendo para ello una educación siempre nueva, acompañando a cada persona en su proceso de crecimiento desde la vivencia de una fe encarnada en la realidad del mundo de hoy (Cfr. Para ello, formamos personas que den sentido a su vida, tiendan hacia la madurez, el equilibrio y la plenitud en todos los aspectos, dispuestas a dejarse orientar y tomar decisiones con responsabilidad; personas que progresen en relación con los otros en el amor, en el servicio, en la solidaridad y el perdón; integradas en la familia, en la cultura de su pueblo, y al mismo tiempo abiertas a otras culturas, capaces de aceptar y colaborar con los demás. Proporcionamos los elementos para la configuración de personalidades fuertes y maduras a nivel humano, espiritual, académico y cultural, teniendo especial cuidado en la “preparación de líderes, hombres y mujeres de iniciativa, con sentido de responsabilidad personal, capaces de tomar decisiones y vivir con propia personalidad” (Navarrete, s/f, p. 8).