06/01/2022
Caleidoscopio cerró sus puertas de manera oficial y definitiva el 31 de Julio de 2019.
Agradecemos a todas las personas que lo hicieron posible y también a quienes tuvieron el privilegio de ser parte de esta historia.
Hoy quiero agradecer a la maestra María Ofelia García Rojas y López quien apoyo en todo momento a la Maestra Rosy Domínguez a realizar este sueño.
Hoy la maestra Ofelia ya está en otro plano, sin embargo como un tributo a ella quiero compartirles esta hermosa leyenda de la Bruja Befana.
Cuentan que hace mucho, pero que mucho tiempo, tres reyes muy sabios, partieron de Oriente siguiendo la estela de una brillante estrella. Ellos estaban convencidos de que aquella estrella indicaba el lugar exacto en donde estaba a punto de nacer el hijo de Dios.
Los reyes, que después comenzaron a llamar todos ‘Reyes Magos’, eran tres, y se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar.
Pues bien, los reyes de Oriente llevaban mapas y muchos instrumentos de medición, para no perder de vista la estela de la estrella. Sabían que ésta les guiaba hasta el pequeño pueblo de Belén.
Una noche cielo se llenó de nubes y los reyes dejaron de ver la estrella. Desconcertados, y en medio de un pequeño pueblo italiano, comenzaron a preguntar a todos los que se encontraban por el camino si sabían cómo llegar hasta Belén. Primero se encontraron con un grupo de pastores:
– ¿A Belén, decís? No sabemos dónde está. La verdad es que nunca salimos de aquí…- contestaron contrariados los pastores.
Los Reyes Magos, preguntaron entonces a unos niños que jugaban en la calle.
– Hace un par de días sí vimos una estrella muy brillante- contestaron los niños- Pero ahora, con las nubes, no se ve. No sabemos cómo ir a Belén.
Los Reyes Magos estaban desesperados: ni los pastores, ni los niños, ni una lavandera a la que preguntaron, ni un joven orfebre que encontraron por el camino… ¡Nadie sabía cómo llegar a Belén!
Los Reyes Magos se encuentran con la Befana
Pero, a las afueras del pueblo italiano vivía una anciana a la que todos llamaban Befana. Tenía el cabello blanco y los niños pensaban que era una bruja, porque le gustaba mucho andar por el bosque y recoger setas y frutos rojos.
La Befana paseaba cuando los Reyes Magos se acercaron a ella:
– Buena mujer- le dijo Melchor, el más anciano de los reyes- ¿No sabrá usted por casualidad por dónde se va a Belén?
Y por fin los reyes de Oriente encontraron a alguien que sabía ir.
– Sí, sí que lo sé– contestó la anciana-. Es por aquel camino de arena de allá, ese que comienza entre los abetos y se dirige hacia el oeste. Tenéis que atravesar este bosque, y después el camino se bifurcará en dos. Debéis tomar el camino de la derecha. Entonces, es bastante sencillo. Seguir todo recto hasta el siguiente pueblo. Desde allí ya os podrán indicar, porque no anda lejos…
Los Reyes Magos estaban realmente sorprendidos y muy agradecidos. Tanto es así, que invitaron a la mujer a acompañarlos:
– ¡Qué maravilla! ¡No sabe usted, amable anciana, lo agradecidos que estamos! Vamos con algo de prisa porque está a punto de nacer el niño Dios- explicó a la Befana Gaspar.
– Seguimos una estrella que nos indica que nacerá en Belén- añadió Baltasar- Pero… ¿por qué no viene con nosotros? ¡Será un honor que nos acompañe!
– Oh, no, no, de ninguna manera- contestó entonces la Befana- No tengo tiempo para ir… tengo que cuidar de mis animales y mis plantas…
– Es una pena- añadió Melchor- porque el niño Jesús estaría encantado de recibir su visita.
La Befana se despidió de los Reyes Magos y se fue a su humilde cabaña, pensando para sí en todo lo que les acababan de decir los tres reyes.
La Befana se arrepiente de su decisión
Lo cierto es que pensando y pensando, la Befana de pronto sintió un gran remordimiento por haber rechazado aquella invitación, y decidió salir en busca de los tres reyes para unirse a ellos. Sin embargo, ya era demasiado tarde, y a pesar de andar durante varios días, no pudo encontrarlos.
La Befana, que en realidad adoraba a los niños, estaba tan arrepentida, que decidió ofrecer a todos los niños dulces y algún regalito sorpresa. Era 5 de enero por la noche. Desde entonces, todos los años, la Befana entrega dulces y regalos a los niños, una tradición que comenzó con la esperanza de que alguno de esos niños fuera el niño Jesús.
Hoy en día, se encarga de ayudar a los Reyes Magos, y reparte buena parte de los regalos durante el día de los Reyes entre los niños italianos.