22/09/2025
A menudo una voz amable y sincera es mucho más terapéutica que cualquier medicamento.
Un gesto y una voz adecuada pueden cambiarnos el humor en un instante. La palabra nos lleva a la risa, a la alegría, a la ternura y al humor desde lo más inesperado.
La palabra sorprende, conmueve, enternece y emociona. Pero lo más milagroso que sucede con las palabras, es que nos pueden curar.
Con la palabra podemos hacer nuestra alquimia interior: aliviar dolores, lidiar con nuestras dudas, rabias y culpas, concluir duelos, sanar heridas, convencer miedos, soltar yugos, terminar quizás con esclavitudes interiores y exteriores: liberar y liberarnos.
La palabra tiene el enorme poder de denunciar, revelar, desnudar, informar, conmover y convencer.
Podemos elegir en cada instante nuestras palabras para relacionarnos con los demás, incluso para relacionarnos con nosotros mismos, para construir la realidad con el otro y para crear nuestra propia realidad.
Elegir las palabras adecuadas en cada momento es un ejercicio que nos puede transformar la existencia o abrirnos la puerta a escenarios interiores y exteriores que jamás hubiéramos imaginado.
-Álex Rovira