16/07/2026
Una investigadora china lleva años planteando la misma pregunta incómoda: si las mujeres de hace diez mil años tenían unas cien menstruaciones a lo largo de toda su vida, ¿qué está haciendo el cuerpo femenino moderno con las cuatrocientas?
Hongmei Wang, directora del State Key Laboratory of Stem Cell and Reproductive Biology de la Academia China de Ciencias en Pekín, trabaja en una hipótesis que cruza biología reproductiva, células madre y envejecimiento ovárico: si cada ciclo menstrual implica una activación hormonal intensa que, repetida durante décadas, contribuye al desgaste de la reserva ovárica, reducir la frecuencia de esos ciclos de doce a cuatro veces al año podría desacelerar ese envejecimiento y prolongar la ventana fértil de las mujeres.
El punto de partida histórico es sólido. Las mujeres del paleolítico menstruaban muy poco: la combinación de embarazos frecuentes, períodos prolongados de lactancia y tasas de mortalidad elevadas significaba que una mujer podía pasar la mayor parte de su vida fértil sin ciclos regulares. La mujer moderna, por el contrario, acumula más de cuatrocientas menstruaciones entre la menarquia y la menopausia. Wang argumenta que esa diferencia podría no ser neutral para el sistema reproductivo.
Sus experimentos, realizados principalmente en ratones, sugieren que detener la ovulación preserva folículos. El problema que ella misma señala es el que hace esta investigación éticamente compleja antes de llegar a ninguna aplicación clínica: "Cuando detenemos la ovulación, preservamos óvulos, pero también detenemos la producción de estrógeno, y esa molécula es absolutamente vital para la salud", declaró a El País. El estrógeno no regula solo el ciclo reproductivo: interviene en la densidad ósea, la salud cardiovascular, la función cognitiva y el equilibrio metabólico. Tocar la frecuencia de los ciclos sin alterar el equilibrio hormonal es el reto sin resolver.
Wang también trabaja con células madre mesenquimales en un ensayo clínico reducido con 63 mujeres con insuficiencia ovárica prematura: cuatro de ellas concibieron tras el tratamiento. Su laboratorio colabora con Alfonso Martínez Arias en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona en el desarrollo de modelos embrionarios a partir de células madre humanas.
La investigación está en fase preclínica. No existe protocolo aprobado para uso en humanos. Pero la pregunta que Wang ha puesto sobre la mesa es difícil de ignorar: si el cuerpo femenino evolucionó para muy pocos ciclos menstruales y la medicina moderna ha multiplicado ese número por cuatro, ¿qué consecuencias tiene eso sobre la longevidad del sistema reproductivo?
¿Crees que este tipo de investigación abre una posibilidad legítima para las mujeres o plantea riesgos de medicalización del ciclo que deberían generar más debate antes de seguir adelante?
Fuente: El País, entrevista a Hongmei Wang (enero 2026); Excélsior, "¿Y si la menstruación ocurriera cada tres meses?" (julio 2026); Naija Feminists Media, "Biologist Plans Innovation to Reduce Menstrual Cycles" (mayo 2026)
13/07/2026
🧠⚡️Hoy recordamos a , visionario inventor, ingeniero eléctrico y mecánico de origen serbio. Sus patentes y teorías sentaron las bases de los sistemas modernos de energía eléctrica por corriente alterna, transformando el desarrollo tecnológico de la humanidad.
Secretaría de Energía
13/07/2026
El futuro es hoy 👇🏻🧐
Un equipo de investigadores liderados por la Universidad de Pensilvania ha logrado convertir el 𝘼𝙨𝙥𝙚𝙧𝙜𝙞𝙡𝙡𝙪𝙨 𝙛𝙡𝙖𝙫𝙪𝙨, un hongo conocido por su toxicidad y vinculado a muertes en excavaciones de tumbas antiguas, en un prometedor compuesto anticancerígeno 🍄🧐
El estudio, publicado en la revista Nature Chemical Biology, muestra un tratamiento que consiste en una clase de péptidos sintetizados ribosómicamente y modificados postraduccionalmente (RiPP, por sus siglas en inglés), lo que potencia las propiedades para combatir el cáncer del hongo.
En el estudio colaboran científicos de las universidades estadunidenses de Rice, Pittsburgh, Texas, Washington en San Luis, la Escuela de Medicina de Baylor y, de Portugal, la Universidad de Oporto, apuntaron que el siguiente paso es probar las asperigimicinas en modelos animales.
14/06/2026
UNAM, IPN, CINVESTAV y UAM crean ALIANZA: buscan que la Ciudad de México sea Capital del Conocimiento de América
Imagínate esto: alumnos y profesores de cuatro pilares de la ciencia en México trabajando bajo un mismo objetivo, compartiendo laboratorios y cruzando puertas que antes estaban cerradas. Suena a un escenario ideal, y ahora hay un plan en marcha.
Se firmó una Carta de Intención sin precedentes. La UNAM, el IPN, el Cinvestav y la UAM crearon la "Alianza Universitaria de la Ciudad de México", con el propósito de consolidar a la capital como la "Capital del Conocimiento de América".
No se trata solo de un acuerdo en papel, sino de optimizar la infraestructura científica. Hablamos de una red masiva de 648 mil alumnos y 72 mil académicos sumando capacidades. Esta colaboración permitirá la movilidad estudiantil, investigaciones conjuntas y el uso compartido de recursos invaluables como bibliotecas, laboratorios especializados y plataformas tecnológicas.
¿Te imaginas el nivel de los proyectos tecnológicos que nacerán de esta alianza?
Fuente: UNAM
04/03/2026
📚 ¿Publicar menos salvará la ciencia? Un debate que sacude el sistema académico. 🥼
En una carta publicada en Nature, la investigadora Malgorzata Lagisz responde a la propuesta del estadístico Adrian Barnett de reducir el número de publicaciones ante lo que considera un sistema científico al borde del colapso. Lagisz cuestiona si esta estrategia individual realmente aborda el problema estructural de fondo.
El debate impacta directamente a estudiantes, doctorandos y jóvenes investigadores, cuya formación y proyección profesional dependen en gran medida de publicar. Reducir la producción científica como gesto ético podría afectar su entrenamiento, sus currículos y sus oportunidades laborales, especialmente cuando las reglas del sistema siguen premiando el volumen y el prestigio.
• Señala que las decisiones individuales tienen poco efecto sin cambios institucionales.
• Advierte que dejar de publicar puede perjudicar a estudiantes y colaboradores.
• Subraya que solo quienes ocupan posiciones privilegiadas pueden asumir ese riesgo.
• Propone que el verdadero cambio debe venir de financiadores y universidades.
• Sugiere que quizá el sistema de publicación necesita transformarse hacia un modelo más comunitario, transparente y sin fines de lucro.
Más que publicar menos, el llamado es a repensar colectivamente los incentivos y estructuras que sostienen el actual modelo académico.
💡 Descubre más sobre este tema aquí 👇
https://www.nature.com/articles/d41586-026-00419-w
05/02/2026
Compartimos la siguiente convocatoria.
30/01/2026
¿Los CV ya no bastan para conseguir trabajo? El mercado laboral, la IA y la visibilidad profesional 📄🔥
🤖 En este texto analizado se plantea una tesis provocadora: el currículum tradicional ya no es suficiente para conseguir empleo en un mercado saturado, automatizado y cada vez más filtrado por inteligencia artificial. A partir de una experiencia concreta —correos idénticos escritos con IA por aspirantes a doctorado— la autora reflexiona sobre cómo la contratación se ha convertido menos en buscar “al mejor candidato” y más en evitar al peor.
👥 Esta cuestión conecta directamente con la vida cotidiana de estudiantes, personas en búsqueda de empleo y jóvenes investigadores, porque redefine cómo se accede a oportunidades laborales y académicas. Ya no basta con cumplir requisitos formales: la visibilidad, la reputación digital y la evidencia pública de habilidades se vuelven factores decisivos, con implicaciones claras de desigualdad y exclusión.
Puntos clave
• IA contra IA en el mercado laboral: las empresas usan sistemas automatizados para filtrar currículos, mientras los candidatos usan IA para redactarlos, generando ruido masivo y filtros cada vez más arbitrarios.
• El caso de los doctorados: la autora critica duramente el uso de correos escritos con IA para solicitar un doctorado, señalando la contradicción entre delegar la motivación personal y aspirar a formarse como investigador independiente.
• Contratar no es buscar al mejor, sino evitar al peor: según el texto, muchos requisitos en las vacantes (universidad de origen, calificación del título, años exactos de experiencia) funcionan como mecanismos defensivos, no como criterios reales del puesto.
• El riesgo como eje de selección: las empresas quieren reducir riesgos; por ello, demostrar que ya sabes hacer el trabajo antes de enviar un CV se vuelve una ventaja clave.
• La marca personal existe te guste o no: la autora argumenta que todas las personas tienen una reputación asociada —académica, profesional o social— y que gestionarla conscientemente es estratégico.
• Muchos empleos no se publican: se afirma que alrededor del 70% de los puestos se cubren sin anuncios públicos, mediante redes, contactos y visibilidad previa del trabajo.
• Mostrar trabajo > enviar CV: ejemplos personales ilustran cómo compartir contenido (videos, reflexiones, proyectos) llevó a oportunidades laborales sin entrevistas ni procesos formales.
• La mayoría no lo hace: solo una pequeña fracción de usuarios publica activamente en plataformas profesionales, lo que abre una ventana de oportunidad para quienes sí lo hacen.
• Resultados concretos: la autora, estudiante de doctorado, relata beneficios tangibles: colaboraciones, invitaciones académicas, comunidad en redes, publicación de un manual y ventas directas, todo sin depender del CV.
• Recomendaciones prácticas: dejar de obsesionarse con el currículum, construir presencia profesional en plataformas como LinkedIn, definir campos de especialización, compartir aprendizajes y construir relaciones sin esperar retornos inmediatos.
Fuente:
Texto de opinión de Demi Oshin, publicado el 13 de enero de 2026.
Para localizar el texto completo, busca en Google: ‘Your CV isn’t enough to get a job anymore Demi Oshin January 13 2026’.
24/01/2026
La doble cara del prestigio académico en México
Académicos mexicanos viven un dilema entre la estabilidad financiera y la sobrecarga laboral dentro del sistema que los reconoce.
Un estudio realizado por investigadores del Instituto Politécnico Nacional, escuchó las voces de 40 profesores de la Universidad Autónoma Metropolitana. Su investigación, basada en entrevistas, muestra la realidad cotidiana de quienes pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores. Este sistema, creado hace décadas, se ha convertido en un elemento central de la vida universitaria. Su propósito original era claro: detener la fuga de talentos y mejorar los ingresos de los científicos. Con el tiempo, se transformó en un símbolo de prestigio y un canal casi obligatorio para obtener recursos.
Para muchos académicos, ingresar al SNI fue una decisión motivada por la necesidad. Los salarios en las universidades públicas, tras crisis económicas pasadas, no se recuperaron. La beca del sistema representa a menudo más del cincuenta por ciento de sus ingresos mensuales. Esta dependencia crea una paradoja. La estabilidad económica que brinda es al mismo tiempo una fuente de angustia. La posibilidad de perder ese ingreso extra genera una presión constante. Los investigadores se sienten atados a un ciclo de productividad que no pueden abandonar.
El mecanismo es sencillo porque la permanencia y el ascenso dentro del SNI dependen de una evaluación periódica. Esta evaluación mide productos: artículos publicados, libros, capítulos, dirección de tesis. Cada producto suma puntos. Más puntos significan no solo mantener la beca, sino aspirar a un nivel superior con mejor estímulo económico. Esta lógica tiene efectos concretos en la vida académica. Las actividades que no rinden puntos, como la preparación detallada de clases o la tutoría personalizada, pasan a un segundo plano. La investigación, especialmente la que se traduce rápidamente en publicaciones, se prioriza. Se crea lo que algunos llaman un capitalismo académico, donde lo que cuenta es lo cuantificable.
Las consecuencias van más allá del salón de clases, ya que la carga de trabajo se expande. Los fines de semana y periodos vacacionales se dedican a cumplir metas. El tiempo para la familia, el descanso y la vida social se reduce. Algunos entrevistados hablan de sacrificar tres lustros de su vida personal para alcanzar el nivel más alto del sistema. El estrés y el desgaste físico son compañeros habituales. Este ritmo también tiene un impacto colectivo. Los investigadores, temerosos de perder sus ingresos complementarios, retrasan su jubilación. Este hecho limita las oportunidades para las nuevas generaciones de doctores que buscan integrarse a las universidades.
Paradójicamente, no estar dentro del SNI tiene otro coste. Quienes no pertenecen al sistema describen una sensación de invisibilidad dentro de sus propias instituciones. Son menos considerados para cargos administrativos, para dirigir posgrados o para acceder a ciertos fondos de investigación. El reconocimiento social como investigador legítimo parece estar ligado al nombramiento. El sistema, por tanto, no solo otorga beneficios. Define identidades y traza fronteras dentro del mundo académico.
La investigación, apoyada en un enfoque fenomenológico busca entender las experiencias vividas, lo que encuentra es un fenómeno complejo. El SNI es un salvavidas económico en un mar de salarios bajos. Es también una cadena de obligaciones que moldea decisiones profesionales y personales. Ofrece visibilidad y al mismo tiempo exige una entrega total. Los académicos navegan estas aguas contradictorias, aceptando los inconvenientes como el precio por una seguridad que consideran indispensable.
Las experiencias aquí descritas no son aisladas, forman parte de un ecosistema que determina cómo se produce el conocimiento en nuestro país. Tu perspectiva suma a este diálogo. ¿Has sido testigo de estas dinámicas en tu entorno, o tu experiencia profesional habla de otros tipos de reconocimiento y presión? Comparte tu reflexión, reacciona a este análisis o pasa la voz a quien le interese este cruce entre ciencia, política e identidad laboral.
Fuente: Angeles Tovar, L. C., Cadena López, A., & Rivera González, G. (2024). Pertenencia al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores: la experiencia de académicos en una universidad mexicana. Ciencias Sociales y Educación, 13(26), 1–30.)
22/01/2026
🔬 ¿Por qué publicar resultados negativos fortalece la ciencia (aunque no sean “noticia”)?
🧪 Un texto publicado por Rockefeller University recoge la reflexión de Timothy Fessenden, editor ejecutivo de Life Science Alliance, sobre el valor científico de los resultados negativos o nulos. Aunque las revistas suelen privilegiar hallazgos novedosos y “positivos”, esta práctica ha generado un sesgo de publicación que invisibiliza datos sólidos que refutan hipótesis y que, paradójicamente, son esenciales para el avance del conocimiento.
🧑🔬 Esta cuestión atraviesa directamente la vida cotidiana de investigadores, revisores y editores. La dificultad para publicar resultados negativos desincentiva su redacción, fomenta la repetición innecesaria de experimentos y distorsiona la literatura científica, afectando decisiones metodológicas, evaluaciones de impacto y la eficiencia del uso de recursos en investigación.
📌 Puntos clave
• ¿Qué son los resultados negativos?: No existe una definición formal, pero suelen referirse a hipótesis refutadas por datos válidos y bien obtenidos.
• Valor científico real: Si la metodología es sólida y las conclusiones están respaldadas por los datos, deberían publicarse, independientemente de que confirmen o no una hipótesis.
• Consenso entre científicos: Una encuesta de Springer Nature a más de 11,000 investigadores mostró que 98% considera valiosos los resultados negativos.
• Beneficios clave: Ayudan a detectar problemas metodológicos, evitar duplicación de esfuerzos, reducir desperdicio de recursos e inspirar nuevas hipótesis.
• Publicación encubierta: Muchos laboratorios “ocultan” resultados negativos en material suplementario, lo que limita su visibilidad y reutilización.
• Barreras editoriales: El temor al factor de impacto y la suposición de que “nadie los leerá” refuerzan el ciclo de exclusión.
• Revisión por pares dividida: Revisores pueden llegar a conclusiones opuestas ante el mismo estudio negativo; la política editorial es clave para resolver estos casos.
• Rol de las revistas: Declarar explícitamente que se aceptan resultados negativos reduce la incertidumbre de autores y promueve la integridad científica.
• Compromiso editorial: Life Science Alliance acoge de forma explícita datos nulos y negativos como parte de su política fundacional.
📖 Fuente:
Para localizar el texto completo, busca en Google:
“The value of publishing negative data” Timothy Fessenden Rockefeller University Life Science Alliance December 22 2025.
20/01/2026
Un fósil con 500M de años revela qué comía el (probablemente) animal más raro de la historia.
Un fósil marino con unos 500 millones de años de antigüedad ha permitido arrojar nueva luz sobre la alimentación de Hallucigenia, considerado uno de los animales más extraños que han existido. El hallazgo, descrito en un estudio publicado en bioRxiv, ofrece una escena excepcional de la vida en los océanos del periodo cámbrico.
Este diminuto organismo, que apenas alcanzaba los cinco centímetros, vivió en aguas profundas en una etapa clave de la evolución animal. Su cuerpo alargado, similar al de un gusano, estaba provisto de varias extremidades y de largas espinas dorsales, una combinación anatómica que durante décadas desconcertó a la comunidad científica.
La singularidad de Hallucigenia fue tal que los primeros estudios lo reconstruyeron de forma incorrecta, interpretando sus espinas como patas. Con el avance de la investigación paleontológica, se estableció su relación evolutiva con gusanos aterciopelados, tardígrados y artrópodos, aunque su modo de vida seguía siendo una incógnita relevante.
La nueva investigación se centra en un fósil procedente de Burgess Shale, en Canadá, uno de los yacimientos más importantes para comprender la fauna cámbrica. Este ejemplar fue utilizado en la citada descripción original de Hallucigenia en 1977, pero no había sido revisado con detalle desde entonces por los especialistas.
El paleontólogo Javier Ortega-Hernández, de la Universidad de Harvard, identificó en la roca los restos muy deteriorados de un organismo gelatinoso de unos 3,5 centímetros, al que atribuye la condición de ctenóforo. Se trata de un animal marino de cuerpo blando, similar a una medusa peine.
Dispersas sobre ese cuerpo gelatinoso aparecen espinas de Hallucigenia correspondientes al menos a siete individuos. El estudio plantea que el ctenóforo habría mu**to y descendido hasta el lecho marino, donde estos animales se agruparon para alimentarse mediante un posible mecanismo de succión.
Según la paleontóloga Allison Daley, de la Universidad de Lausana, se trata de un “instante capturado en el registro fósil”, una interacción breve que quedó preservada de forma excepcional. No obstante, otros expertos como Jean-Bernard Caron, del Museo Real de Ontario, advierten de que procesos geológicos podrían explicar la asociación de restos sin una interacción directa.