Ciencia y Amor

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mediante el Método Global

19/04/2026

EL CINISMO DE DECIR QUE EL ESPECTRO LES QUEDÓ PEQUEÑO.

Se ha vuelto “cool” describir un TDAH o un PAS (persona altamente sensible) o ALTAS CAPACIDADES o el AUTISMO, como si fueran atributos o superpoderes en una generación que busca desesperadamente diferenciarse, no se sabe si por la tendencia a exaltar rarezas o simplemente es un nicho enganchador para reacciones, suscripciones, views y visibilidad a toda costa (mejor si monetizan).

El movimiento de la neurodiversidad, el genuino, no es ni de cerca ese show que anda promocionándose en redes sociales. Las personas que realmente pertenecen a dicho movimiento están solucionando problemas reales de exclusión, de vulneración y negligencia.

Batallan cada día con sistemas creados para dejarlos fuera, difunden desde una concienciación realista y, ahora, buscan desmitificar estereotipos de «generadores de contenido» altamente irresponsables que no alcanzan a imaginar el daño que hacen al difundir ideas alejadas de la verdadera neurodiversidad y todas sus infinitas complicaciones.

Los neuromediáticos van en otro tren. No tienen ni idea de lo que realmente implica un TDAH, que no va de lo gracioso que es ser desmemoriado, lo romántica que es la distracción o no poder estar en una actividad porque les da aburrimiento.

Tampoco tienen idea de las complicaciones del autismo que lejos está de la genialidad que promueven o que los sentidos se pongan hiperpoderosos a lo Xmen.

El problema es que ahora cosas como el aburrimiento, la apatía, la inconsistencia, la poca tolerancia a las exigencias del mundo, la confusión emocional, los sesgos perceptivos, la ligera concentración y la falta de compromiso, entre otros, encajan perfecto con diagnósticos de redes sociales, se convierten en justificantes para aislarse socialmente, para no asumir responsabilidad, para andar por la vida excusándose en una diferencia artificial.

Y todavía los autistas circunstanciales tienen el descaro de afirmar que lo que declaró Utah Frith, el colapso del espectro autista, es porque a la comunidad neurodiversa le quedó pequeño ese espectro.

angelaco.wordpress.com ft Causatea.

06/04/2026

¿AUTISMO WOKE?

En la actualidad, de modo general y en el autismo en particular, algunos planteamientos se vuelven difíciles de discutir sin sanción moral o social. Esto se observa en la incomodidad, la indisposición e incluso la agresividad en lugar del debate. Hace unas semanas, por ejemplo, académicos autistas intentaron cancelar en redes a Naomi Fisher, psicóloga clínica especializada en autismo, por haber entrevistado a Uta Frith en el marco de la polémica sobre el espectro autista. Se trata de dinámicas propias de entornos donde se tiende a resguardar cierta ortodoxia “progresista” sobre lo que debería ser la realidad del autismo. Estoy en desacuerdo con Frith, pero eso no implica negar su derecho a exponer sus ideas ni la necesidad de debatirlas, no de cancelarlas.

El término “woke” surgió como una forma de estar alerta frente a la injusticia social. Sin embargo, en su uso actual no solo refiere a una sensibilidad ética, sino también a una forma de interpretar la realidad donde las ideas tienden a evaluarse no solo por su verdad, sino por su alineación con determinadas causas consideradas justas. El problema no es esta sensibilidad en sí, sino su extensión hacia ámbitos donde la pregunta central debería seguir siendo descriptiva: qué ocurre realmente, y no qué sería deseable que ocurra.

Hace casi tres décadas, Judy Singer sistematizó la noción de neurodiversidad como un subconjunto de la biodiversidad humana: la variabilidad irreductible de los cerebros. Posteriormente, Nick Walker distinguió tres niveles: la neurodiversidad como hecho biológico, como paradigma y como movimiento. Aunque relacionados, no son lo mismo. El movimiento se orienta a la justicia social y los derechos de las neurominorías; el paradigma, en cambio, constituye un marco para comprender la diversidad neurológica desde la diferencia y no desde el déficit. Cuando se confunden, el riesgo es epistemológico. El paradigma deja de operar como herramienta de comprensión y empieza a funcionar como vehículo de determinadas posiciones morales.

Sabemos que toda producción de conocimiento está situada y que la objetividad absoluta es inalcanzable. Sin embargo, no quiere decir que los hechos puedan ser sustituidos por lo que quisiéramos que fueran. Distorsionando la realidad no lograremos cambiarla. Como ha señalado el filósofo Michael Huemer, existe una forma de pensamiento que demonima “legislar la realidad”, es decir, primero se decide qué conclusión es moralmente aceptable y luego se ajustan los hechos a ella. En ese punto, las afirmaciones dejan de evaluarse por su verdad y pasan a juzgarse por su conveniencia.

Esto se visibiliza en ciertos debates actuales sobre el autismo. Como muestro en mi libro El amor autista, afirmaciones como que “el 70 % de los autistas son no heterosexuales” o que existe una mayor prevalencia de identidades de género disidentes en esta población se han difundido como si fueran conclusiones sólidas y generalizables. La cuestión no es la legitimidad de estas experiencias, sino la solidez de los datos con los que se pretende describir el fenómeno.
Muchos de estos datos provienen de estudios con limitaciones importantes: muestras sesgadas, ausencia de diseños longitudinales, uso acrítico de categorías complejas y una tendencia a convertir resultados preliminares en certezas.

A ello se suma un sesgo más grave: la exclusión sistemática de autistas con mayores necesidades de apoyo. La mayoría de estas investigaciones se basa en personas hablantes, con buena comprensión lectora y suficiente autonomía para responder encuestas, dejando fuera a autistas no hablantes, con discapacidad intelectual o que requieren apoyos extensos. En consecuencia, lo que se presenta como “diversidad sexual y de género en el autismo” describe, en realidad, a un subgrupo accesible al investigador, no al espectro en su conjunto. Sin embargo, estos resultados se extrapolan como si fueran representativos.

En este contexto, ciertas narrativas adquieren un estatuto incuestionable, y la crítica metodológica puede ser interpretada como una objeción moral. Se desplaza así el eje del debate: de la discusión sobre la validez de los datos a la evaluación de la aceptabilidad de quien los cuestiona. Esto no fortalece el conocimiento; lo restringe.

Como advierte Musa al-Gharbi en We Have Never Been Woke, parte de las élites académicas y culturales que sostienen discursos progresistas no necesariamente transforman las desigualdades que critican, sino que tienden a reconfigurarlas en el plano del lenguaje y las categorías. Los llama “capitalistas simbólicos”: actores cuyo poder reside en el manejo del discurso y que pueden promover causas legítimas sin alterar las estructuras que los sostienen. El problema su deriva hacia lo meramente discursivo, donde las ideas comienzan a valorarse menos por su capacidad de describir la realidad que por su alineación con determinados valores juzgados necesarios de antemano.

¿Podemos hablar, entonces, de un “autismo woke”? En la medida en que ciertas posiciones se vuelven difíciles de discutir sin sanción moral o social, y en que se privilegian narrativas deseables por sobre descripciones rigurosas, la respuesta es afirmativa. Conviene, sin embargo, recordar que el paradigma de la neurodiversidad no pertenece a ningún grupo ni agenda particular. Es una forma de estudiar la diferencia. Y para sostenerla, necesitamos algo más exigente que las buenas intenciones o ideología determinada: necesitamos la verdad y los hechos que la conforman. No debemos permitir que el paradigma de la neurodiversidad deje de ser una herramienta de comprensión para convertirse en un instrumento de confirmación de tal o cual agenda política. Corremos el riesgo de dejar de estudiar y comprender el autismo para defender una versión sesgada de él.

Bibliografía.

Al-Gharbi, Musa. We Have Never Been Woke: The Cultural Contradictions of a New Elite. Princeton: Princeton University Press, 2024.

Huemer, Michael. “Legislating Reality.” Fake Noûs, March 28, 2026. https://substack.com/home/post/p-191712082.

Reaño, Ernesto. El amor autista: Pasión, afecto, amistad y espiritualidad autistas. Amazon, 2025.

Singer, Judy. Neurodiversity: The Birth of an Idea. Self-published, 2017.

Walker, Nick. Neuroqueer Heresies: Notes on the Neurodiversity Paradigm, Autistic Empowerment, and Postnormal Possibilities. Fort Worth, TX: Autonomous Press, 2021.

https://ernestoreano.pe/autismo-woke/

06/04/2026

La adolescencia por sí misma es una etapa compleja… El cerebro en actualización, las emociones intensas, la búsqueda de identidad, los pares importan más que la familia… Todo eso pasando al mismo tiempo, con un sistema nervioso que todavía no tiene las herramientas para gestionarlo solo.

O sea … tu adolescente ya trae su tormenta de fábrica. Pero a veces nosotros los adultos la empeoramos…

Te explico…

Cuando el clima en casa es de micro pleitos constantes, reclamos, correcciones, modo operativo todo el tiempo… ese ambiente no calma el sistema nervioso de un adolescente. Lo detona… lo que ya era intenso se vuelve insoportable y si ya había distancia está se incrementa.

Y entonces decimos que el adolescente es difícil, que es hostil, que no quiere estar en casa.

Pero vale la pena preguntarse: ¿qué tan seguido es mi casa un lugar donde su sistema nervioso puede descansar… y qué tan seguido es un lugar donde tiene que ponerse en guardia?

No es que tengas que tratarlos con pinzas, ni sentirte culpable. Se trata de elegir distinto.

Y es que el clima en casa lo generamos nosotros. Y eso, aunque es una responsabilidad grande, también es una buena noticia.

Aquí algunas cosas concretas que ayudan:

• Reduce el modo correctivo. No todo necesita un comentario. No cada error merece una intervención. Aprende a dejar pasar lo que no es importante. Elige tus batallas.

• Crea momentos sin agenda. Tiempo juntos que no tenga como objetivo hablar de calificaciones, de orden, de responsabilidades. Solo estar. Comer juntos. Ver algo. Manejar en silencio.

• Regula tu propio sistema nervioso antes de interactuar con él. Si llegas activado, él se activa. Si llegas calmado, le das una oportunidad de calmarse también.

• Haz de tu casa un lugar predecible emocionalmente. No perfecto. Predecible. Que sepa más o menos qué se va a encontrar cuando llegue. La predictibilidad es seguridad.

• Nombra lo que ves sin juzgar. “Te noto cansado hoy” en lugar de ”¿por qué estás de mal humor?” Una observación sin juicio es una invitación, no un interrogatorio.

¿Tu casa es un lugar donde tu hijo adolescente puede bajar la guardia o tiene que estar a la defensiva todo el tiempo?

MO

Photos from Proyectodah's post 03/04/2026
02/04/2026

Gracias por enseñarnos tanto.

Celebremos la valentía y la lucha de tantas y tantos seres que hacen posible un mundo mejor para las personas autistas.

Photos from Plaza Sésamo's post 02/04/2026
02/04/2026
Photos from Despertando del Autismo's post 01/10/2025
31/08/2025

No a todos los autistas les gusta alinear objetos
No a todos los autistas les gusta el agua
No a todos los autistas les gusta usar cascos antirruido
No todos los autistas evitan mirar a los ojos
No todos los autistas memorizan fechas o un listado de números
No todos los autistas construyen robots o coleccionan trenes
No todos los autistas son expertos en computadoras
No todos los autistas tienen estereotipias
No todos son torpes, distraídos o solitarios
No todos los autistas ven patrones y soluciones a problemas imposibles
No todos los autistas tienen sinestesias
No todos los autistas son genios en potencia
No son los autistas el eslabón de la evolución humana...

Pero absolutamente ningún autista por su diagnóstico puede ver el aura, predecir el futuro, sentir la energía cósmica, ni tiene poderes para comunicarse con otros autistas en otros planetas.

Crear imaginarios sobre el autismo conduce a trivializar una condición, a ignorar a quienes necesitan apoyo e intervención terapéutica, que son la gran mayoría.

Crear historias de ficción alrededor de las personas autistas es hacer sentir a quienes les cuesta encajar en el modelo social excluyente, que todavía es más difícil encajar en los estereotipos autistas creados por gente que no es autista y cuyo único objetivo es monetizar redes sociales.

Evitemos ser cómplices de esta narrativa y escuchemos el autismo real, el que no va de videos llenos de artificios y palabrería, el que batalla cada día con sus características reales y sus dificultades reales.

Y, para cerrar: no todos los que se sienten autistas son autistas. Aunque hagan la pose. Aunque "de repente" descubrieron su "autismo". Aunque diga "los autista somos". Aunque busquen que tú digas "yo soy". No, no eres.

Credito: Angela Corredor para angelaco.wordpress..com

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