29/08/2026
Llevo unos ocho años enseñando árabe y, durante todo este tiempo, yo también he seguido siendo estudiante.
He aprendido que estudiar un idioma no consiste en avanzar siempre al mismo ritmo. Hay épocas de mucha constancia, otras en las que cuesta más, momentos de frustración y momentos en los que, de repente, algo que llevaba meses sin encajar empieza a tener sentido.
Y creo que vivir ese proceso desde el otro lado ha influido mucho en mi manera de enseñar.
Me gusta explicar, buscar diferentes maneras de hacer que algo se entienda, crear materiales que ayuden a repasar y, sobre todo, transmitir el entusiasmo que yo misma siento cuando descubro algo nuevo en árabe.
Este octubre vuelvo a abrir Arab Lab, con grupos pequeños para mujeres que quieran aprender árabe acompañadas y disfrutar también del proceso.