15/04/2026
Creo que ya les conté el caso del flequillo… pero no les conté el caso de “entregar la cabeza”.
Somos varios los que tenemos anécdotas de este tipo. Porque esto de entregarle la cabeza a esta enseñanza no es algo metafórico… es práctico. Muy práctico.
Entonces, como mi maestra quería ver si yo estaba realmente dispuesta a entregar la cabeza, a la segunda o tercera vez que me vio me dijo:
—Bueno, te vamos a cortar y teñir el pelo.
Y le dijo a otra chica que estaba ahí:
—Cruzate enfrente y comprate una tintura roja, y pásenme unas tijeras.
Y así fue. Me cortó el pelo por primera vez —después vinieron varias más— y me lo tiñó de otro color.
Y verdaderamente volví a mi casa siendo otra.
Porque entendí algo: si hasta ese momento no había sabido manejar mi vida, iba a necesitar a alguien que me enseñara a conducirla.
Y eso es lo que deseo para vos.
Creo muchísimo en la simbología. Y siento que cuando uno se planta frente al ego y dice - BASTA, Algo "cambia" en verdad. Adentro y Afuera.