12/01/2024
Mucha gente hace la pregunta equivocada: “¿Para qué hacer tanto dinero si cuando mueres no te llevas nada?”
La verdadera pregunta es la siguiente: ¿Qué ejemplo estamos legando?
No existe la opción de llevarnos algo, pero si tenemos la opción de dejar algo.
El asunto no es que nos llevamos, sino que DEJAMOS.
Usted no puede llevarse un fajo de billetes, pero si puede dejar a su familia las bases financieras para que vivan un futuro sin carencias.
Esto no es acerca de acumular para llevarnos todo al cementerio, sino de crear para LEGAR.
Y esto es lo más importante: de lo que dejamos, lo más valioso es siempre nuestro ejemplo. Lo más valioso es la historia que hemos escrito… lo más valioso es siempre el camino que le estamos marcando a quienes vienen detrás nuestro.
Señores, las grandes mentes nunca se van de este mundo. Los grandes ejemplos perduran de generación en generación.
Detrás de toda familia forjada en el esfuerzo, siempre existe la imagen del abuelo, la abuela o de algún antepasado con gran visión.
Profundice en la historia de las grandes familias, y compruebe que ahí hubo alguien que alguna vez tomó grandes decisiones.
¿Usted cree que nació para crecer y reproducirse nada más?
¿Cree que nació para trabajar, comprar sus “cositas” y pasar un día a la semana con la familia?
¿Usted cree que nació para que el día que deje de existir quienes le conocieron simplemente digan: “era buena gente”?
Tenemos que marcar la diferencia. El dinero es una consecuencia. Lo material se hace, se pierde, se recupera… pero lo más importante es la historia que estamos haciendo.
Aquí tiene otro pensamiento que genera pobreza. A menudo las personas dicen: “Las cosas materiales no importan, lo más importante es lo espiritual.”
Algunos, incluso, muy orgullosos dicen: “No tengo dinero, pero gracias a Dios tengo salud, eso es lo más importante.” Lo dicen casi a manera de consuelo.
A veces estos argumentos solo sirven para justificar la pobreza. Son ricos de espíritu, pero tienen la billetera agonizando.
Lamentablemente por ir a la iglesia o por tomar la biblia no pagan… ellos son ricos de espíritu, pero no pueden firmar un cheque.
¿Acaso no se puede tener salud, dinero y, además, estar bien espiritualmente? ¿Acaso estos aspectos no son importantes y perfectamente compatibles? Y aquí es cuando recuerdo a Margaret Thatcher decir: “Nadie recordaría al buen Samaritano, si además de buenas intenciones no hubiese tenido dinero.”
Así que le vamos a poner el desafío de no justificar su pobreza con Dios. En ninguna parte de la biblia dice que “la pobreza material es buena”. A la miseria no se le puede excusar, ni justificar. Con la pobreza tenemos que ser implacables, intolerantes y alérgicos.
Si usted cree en Dios, entonces usted es hijo del creador, es hijo de Rey…las riquezas son de su padre y por tanto suyas.
Aquí tiene una bonita conclusión: Gánese su parte. Tome lo que le pertenece.
Dios no le quiere pobre.
Dios no quiere su excusa, sino su motivo.
Dios no quiere su lamento, sino su progreso.
El creador quiere sus manos, su esfuerzo, su inteligencia, sus resultados… no quiere muchas palabras, quiere acciones.
Ser rico espiritualmente es perfectamente compatible con ser rico financieramente. Así que ajuste su perspectiva.
Creo lo siguiente: Dios ya le abrió las puertas de la riqueza, ahora usted debe levantarse de la pobreza.
Finalmente: No sé si usted esté llamado a cambiar la historia del mundo o de su país. No lo sé, pero estoy absolutamente convencido que usted TIENE QUE CAMBIAR SU HISTORIA FAMILIAR. Debe hacerla mejor.
Jim Rohn dijo: “lo más valioso no son los millones que hacemos, sino el tipo de persona en la que nos convertimos haciendo esos millones”