23/01/2017
DÍA 15: ABRIENDO LOS CIELOS
Texto base: 2 Crónicas 7:14
“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”
Dios es un Dios personal. Tiene una relación directa con cada uno de nosotros para que recibamos salvación y comunión con Él.
Nuestra relación personal es intransferible al igual que nuestras decisiones y respuestas a Dios. Al mismo tiempo, Él es un Dios de Su Pueblo: Es decir que también se relaciona con el conjunto de sus hijos de acuerdo a diferentes formas de pertenencia como la familia, la ciudad y sobre todo la Iglesia.
Los dos niveles son importantes: Sin cambio personal no hay cambio colectivo y el cambio colectivo potencia el cambio personal. Esto se ve en nuestra vida de oración: son fundamentales nuestra oración a solas (Mateo 6:6) y nuestra oración junto a otros (Mateo 18:19-20).
La unidad y la fe son el ámbito donde Dios se manifiesta.
A la luz del valor que Dios le da a la unidad de su pueblo, el pasaje de 2 Crónicas 7:14 cobra mayor importancia. La enseñanza que recibimos ahí surge como la solución que Dios provee ante la posibilidad de “cielos cerrados” (v.13). ¡No está en el deseo de Dios cerrar los cielos! Es decir, el quiere una comunicación viva y plena entre el cielo donde está su morada y la tierra.
Los cielos cerrados pueden ocurrir por consecuencia de la desobediencia (Deuteronomio 28:23) o por el enemigo interponiéndose (Daniel 10: 12-13). También Satanás busca obstaculizar futuras bendiciones (Mateo 8:23-28) o asfixiarnos con tribulaciones (Mateo 27:45-46).
¡Dios quiere cielos abiertos sobre nosotros! Es por eso que nos llama como pueblo a humillarnos, orar, buscar su rostro y convertirnos a Él.
Eso es lo que haremos especialmente durante estos 21 Días de Oración y Ayuno. Tenemos su promesa de que oirá desde los cielos, perdonará nuestros pecados y sanará nuestro territorio.
Que sean 21 días de oración a solas y como pueblo. Días de ayuno, oración y búsqueda. Días de cambio real en nuestras vidas. Días que abrirán un nuevo tiempo de milagros y manifestación de Dios para bendición de muchos.
Aplicación Práctica:
1. Dedique un tiempo a solas con Dios para buscarlo y orar a Él.
2. Unase espiritualmente en oración al resto de los hermanos de la Iglesia intercediendo juntos en estos días.
3. Determine participar cada día en las reuniones De la Iglesia para orar juntos.
Atte.,
Rafael Antunez
Pastor general