06/12/2025
En el ámbito de las organizaciones sociales y de derechos humanos solemos hablar de justicia, dignidad y protección. Sin embargo, aún persisten violencias silenciosas y muy poco evidenciadas dentro de los mismos espacios que deberían ser seguros. Existe una brecha preocupante entre el discurso y el ejercicio: se promueven valores de igualdad, respeto y acompañamiento, pero en la práctica muchas dinámicas internas reproducen jerarquías rígidas, prácticas poco transparentes, microagresiones, desgaste emocional no atendido y formas de violencia simbólica que rara vez se nombran por miedo, lealtad institucional o por la idea equivocada de que “porque trabajamos este tema, aquí no pasa🤷♀️🤷♂️”.
Esta incoherencia no invalida el esfuerzo del sector, pero sí invita a una reflexión profunda: no basta con defender derechos hacia afuera si no se garantizan dentro. La coherencia ética implica revisar nuestras estructuras, escuchar a quienes viven estas tensiones, construir espacios de cuidado mutuo y reconocer que las violencias pueden presentarse incluso donde menos se espera. Nombrarlas no es dividir: es apostar por organizaciones más humanas, más responsables y verdaderamente comprometidas con transformar realidades, empezando por las propias.🔄💜