08/01/2025
¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado? (Pro 20:9)
Igualmente, luego nos topamos con las palabras de Job, diciendo: “Aunque me lave con aguas de nieve, y limpie mis manos con la limpieza misma… Yo soy impío… (Job 9:30, 29), Soy un pecador.
Más para todo aquel que llega con dolor de su corazón a esa misma convicción, dice la Escritura:
A Cristo, que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador… (2 Cor 5:21)
Dios hizo que Cristo, al derramar su sangre, fuera el instrumento del perdón. (Rom 3:25)
Oremos: Padre, entiendo que no hay manera alguna de poder justificarme delante de Tí, soy un pecador y te he ofendido. Lávame, límpiame con la Sangre de Cristo y dame Tu perdón. Señor Jesús, ven a mí, toma el control de mi vida y ayúdame a permanecer en Tu perfecta voluntad.
Jesús, Jesús, Jesús; Amén.