13/05/2018
EL PERÍODO SENSITIVO AL ORDEN
Uno de los períodos sensitivos más interesantes por el que atraviesan todos los niños es el que la Dra. Montessori describe como el período sensitivo al orden. Creo que ella fue la primera en llamar la atención sobre este fenómeno fascinante y más bien misterioso (que…) puede ser verificado con facilidad…por cualquier persona que esté en contacto diario con niños muy pequeños.
Este período… empieza a manifestarse de manera muy marcada cuando el niño llega a su segundo año, y tiene una duración de casi dos años, acentuándose más durante el tercero.
Durante todo este período el niño despliega un interés casi apasionado en el orden de las cosas, tanto en el tiempo como en el espacio. En esta etapa le parece a él un asunto particularmente vital el que todo en su medio ambiente deba mantenerse en su lugar acostumbrado; y de modo semejante, que todas las acciones del día se ejecuten en su rutina acostumbrada. En efecto, se vuelve un ritualista profundo en estos asuntos.
Así, si llega a ver que la esquina de la alfombra está volteada, o que un adorno está fuera de su lugar habitual, o que un abrigo quedó sobre una silla cuando debería estar en su gancho, o la tapa de una caja quedó por ahí cerca en lugar de estar encima de ella, generalmente se verá que es el niño pequeño de dos años y medio el que está afligido por estas irregularidades y no su hermano o hermana mayor de ocho o doce años.
Es bastante sorprendente ver hasta qué grado los niños en esta etapa pueden afligirse por lo que consideran una interferencia en la posición adecuada de las cosas en su medio ambiente, o en el orden en el que se deberían ejecutar. En efecto, los niños pueden afligirse tanto por ello que tienen incluso accesos de llanto, casi convulsivos. A menudo la persona encargada del niño, que no tiene idea de la causa real, se imagina que es ‘otro voluntarioso arranque de mal humor’. (…)
Este período sensitivo al orden tiene sus aspectos muy prácticos. Sería claramente imposible permitir que unos 30 o 40 niños pequeños se movieran de un lado a otro con libertad en el mismo cuarto, dejándolos que seleccionaran sus ocupaciones a voluntad, si fuera necesario imponer este sentido del orden desde fuera. Precisamente, gracias a que este sentido del orden está a presente de manera tan marcada en el niño, a esta edad, es una posibilidad práctica concederles tanta libertad, incluso a los pequeños chiquitines, como se hace en la escuela Montessori. Y es que estos niños encuentran en el arreglo general del salón de clase Montessori y en la forma de vida dentro de él, exactamente esa clase de medio ambiente que anhelan instintivamente, es decir, un medio ambiente donde todo tiene su lugar adecuado y donde hay una manera exacta, casi ritualista, de ejecutar cada acción. (…)
El encontrar las cosas en su lugar adecuado y volver a colocarlas ahí produce en el niño un placer especial durante esta etapa, sólo porque satisface este período sensitivo al orden. Si respondemos a su necesidad en este momento y de esta manera, puede ser conducido hasta la cima de su susceptibilidad especial que lo lleve al desarrollo de hábitos de orden, que nunca podrían establecerse con tanta facilidad en ningún período posterior.
E. M. STANDING
La Revolución Montessori en la Educación