04/08/2021
La plasticidad del cerebro al aprender un nuevo idioma 🧠
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Con el paso del tiempo, las investigaciones han comprobado que el cerebro se va modificando a lo largo de nuestra vida conforme a las actividades que le procuramos y a las experiencias que vivimos. José Manuel Palomino, director del Máster Universitario en Enseñanza de Inglés como Lengua Extranjera lo explica así: “El aprendizaje se presenta como una de las principales actividades que contribuye a modificar nuestra estructura cerebral, ya que cuando aprendemos nuestro cerebro reorganiza nuestros recuerdos, reforzándolos o eliminándolos en función de la importancia que tengan para nuestra supervivencia y para nuestro día a día; y es que, sin la plasticidad cerebral no seríamos capaces de cambiar conocimientos previos, establecer hábitos ni aprender cosas nuevas”.
Esta capacidad de adaptación que tiene le permite crear redes neuronales para recordar y procesar las emociones, así como configurar mecanismos para realizar tareas distintas. Es así como puede adecuarse para albergar la información que implica aprender un nuevo idioma.
La mayor etapa de plasticidad que presenta es durante la niñez. Los cerebros infantiles tienen una mayor adaptabilidad y, por lo tanto, una mayor facultad para almacenar la información de aprendizaje de un lenguaje y emplearla. Sin embargo, a medida que envejecemos nos cuesta más la adquisición de un idioma.
Se ha comprobado que al aprender una segunda lengua en la niñez, esta información se aloja en el mismo sector de la cabeza que el idioma materno, es decir, en el hemisferio izquierdo. En cambio, cuando lo hacemos de adultos, los nuevos datos se alojan en otra región, lo que delata que la estructura necesaria para el aprendizaje de un idioma no es fija.