01/05/2021
INSTITUTO INTEGRAL DE CRIMINOLOGIA E INVESTIGACION CRIMINAL.
PRESENTA:
SERIE: CRIMINOLOGÍA Y POLÍTICA.
TEMA: RELIGIÓN Y SOCIEDAD:
CORRUPCIÓN
MORAL UNA CONFRONTACIÓN HISTÓRICA.
AUTOR: Gerardo Valdés Duran, Director General ICI
Guatemala Abril- Mayo 2021
RELIGIÓN Y SOCIEDAD: CORRUPCIÓN MORAL UNA CONFRONTACIÓN HISTÓRICA
UN ACERCAMIENTO HISTORICO.
La relación de la Iglesia primitiva –carismática con el orden político y religioso tanto con Judea como con Roma siempre fue precaria y distante. Tanto Jesús como los apóstoles mantuvieron una propia agenda programática del evangelio valido tanto para las ovejas perdidas de Israel como para el orbis greco romano y hasta lo último de la tierra. (Mateo, 28)
Aproximadamente en el año 26 antes de A.C, un día sábado en la sinagoga de Nazaret Jesús presentó su agenda programática: “Anunciar el año agradable del Señor; Llevar buenas nuevas a los pobres, anunciar libertad a los presos, (posiblemente a los perseguidos por el sistema corrupto) a dar vista los ciegos, y poner en libertad a los oprimidos.” (Luc.4:18-19)
La agenda programática de Jesús se bosqueja en contenidos sustantivos de un reino que ha llegado a la frontera de Roma con nuevos valores y relaciones distintas para un hombre nuevo en el marco estructural de un reino que plantea un nuevo orden para el mundo en el contexto hegemónico del imperio romano. La fórmula fue un desafío para el César y sus sátrapas lacayos en Judea, toda una estirpe de corruptos.
Los Evangelios narran una controversia de orden ético y político en cuanto a lo lícito del pago de impuestos al César. Le preguntan: ¿Nos es lícito pagar impuesto al César, o no? Pero El, percibiendo su astucia, les dijo: Mostradme un denario. ¿De quién es la imagen y la inscripción que lleva? Y ellos le dijeron: Del César. Entonces él les dijo: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios (Luc.22:19-25)
Jesús comprendió la emboscada política de sus adversarios; la intención era deslegitimarlo delante de sus seguidores, o, en el peor de los casos acusarlo de sedición y fraude fiscal. Con esta respuesta, Jesús afirmó su autonomía política y se separa del César sin negar los derechos del emperador; ni con Roma, ni Judea.
En sus inicios el cristianismo no dispuso de ninguna teología política bien elaborada por lo menos hasta el periodo constantiniano del cristianismo a partir del año 312 D.C.
De esa cuenta definir el rol del creyente en la arena política del poder civil no ha sido fácil, el Nuevo Testamento hace notar una falta de unidad de la Iglesia respecto a su relación con el orden político establecido en su contexto, exceptuando la breve declaración política de romanos 13:1-7.
La declaración política de romanos 13: nulla potesta nisia deo, dice san Pablo en la carta a los romanos; “no hay autoridad que no proviene de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas como servidores de Dios” para garantizar la paz y la gobernabilidad. Podría en cierta amanera hablarse de omnis potestas a deo per populum; Toda autoridad viene de Dios para y a través del pueblo.
Autoridad. Proviene del latín auctoritas, que significa poder del que gobierna. Es una cualidad histórica, moral y a veces carismática. Potestad, proviene del latín protestas, que significa tener poder sobre. Es un concepto donde se mezcla poder, derecho y obligación o deber.
Poder, porque puede ser ejercido por la autoridad; derecho, porque quien lo ostenta está facultado legalmente para poner en práctica la autoridad, y deber, porque la persona que lo ejerce está obligada a ponerlo en práctica.
En este recuadro se le pide a los creyentes que acepten la autoridad romana como poder establecido por Dios y que a su vez se integren inteligentemente asumiendo la responsabilidad de pagar los impuestos y orar “por los reyes y por todos los que están en el corpus político.
Así se escribió a Timoteo: Exhorto, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad. (1Timoteo 2:1: 2)
La oración intercesora como mediación política tiene el objetivo de rogar por la clase gobernante para que tengan la capacidad y voluntad política de administrar con trasparencia y eficiencia la cosa pública para que haya paz, bienestar y gobernabilidad.
Orar por el corpus político del imperio romano fue un ejercicio de fe para la paz y la gobernabilidad y el buen gobierno. Con esta suplica el creyente interpretó el momento político de la fe, y de esta manera asumir una responsabilidad política sanadora, conociendo que la mayoría de nuestros males públicos son políticos.
CORRUPCIÓN Y PODER: UNA CONFRONTACIÓN HISTÓRICA
Petronio, escritor y político romano se preguntó impotente, en el siglo I: “¿Qué pueden hacer las leyes, donde sólo el dinero reina? De la misma forma San Agustín de Hipona pregunta: “Sin la justicia, ¿qué serían en realidad los reinos sino bandas de ladrones?
La corrupción generalizada arrastra a un clima moral con graves daños a la convivencia y credibilidad de los gobernantes. “De la corrupción de los pueblos nace la indulgencia de los Tribunales y la impunidad de los delitos.” (Simón Bolívar)
Si nos preguntamos por qué fracasó la experiencia tribal del éxodo, responderíamos: faltó la calidad que semejante proyecto requería entre otros, fe, confianza y transparencia. La corrupción de los jueces, fomentada por los mismos líderes del pueblo, desacreditó la administración de justicia que le daba razón de ser un pueblo distinto. (1 Samuel 8,1-5).
Hoy como ayer, hay un malestar por problemas estructurales no resueltos, entre otros: la corrupción, la pobreza, la inseguridad. Se vive lo que algunos llaman “crisis de civilización y de cultura y de modelo de persona humana.” (Santiago Sánchez. Ciudadanía Sin Fronteras)
Flota en el ambiente un fatalismo social, una crisis de identidad, un prolongado espacio de duda por la pérdida de credulidad en la clase política y las instituciones públicas que lucen un talante obsceno provocativo a la codicia de enriquecimiento fácil.
La desconfianza se percibe, hay una total ausencia de fe social que se pierde en un círculo vicioso de mentiras, trampas, robo y corrupción que hacen imposible la vida cívica, acentuando lo que Michael J. Sandel, llama la otra corrupción cívica.
La corrupción cívica no conlleva robo ni fraude, sino más bien conlleva un distanciamiento respecto a las responsabilidades públicas, que acaba siendo más perniciosa porque debilita el espíritu crítico y se vuelven cómplices.
CORRUPCIÓN: UN VICIO TRÁGICO DE LOS HOMBRES.
La corrupción como fenómeno moral y sociopolítico requiere “un enfoque epidemiológico que encuentre el agente patógeno socio-psicológico, no biológico que se expande por medio de vectores sociales, económicos, políticos y culturales que se mueven por el sistema del alcantarillado social, identificado en el sistema económico, político y social contaminado que propaga el germen criminógeno.
En las actuales condiciones en la mayoría de los países centroamericanos es casi imposible vivir al margen de la corrupción a menos que haya reformas del Sistema Social, político, Económico incluyendo el Sistema de investigación y persecución Penal.
La cuestión moral no puede pasarse por alto ya que la falta de ética trae corrupción. Desde este enfoque se ha sostenido que la corrupción es el producto de la degradación de los valores morales en virtud del triunfo del materialismo exacerbado y el hedonismo.
Son los límites al que llega una sociedad enferma, hedonista hipócrita, con apariencia de piedad, pero en la rutina niegan su eficacia. Le gusta colar el mosquito, pero se tragan el camello en desmedro del juicio moral, seducidos por la codicia.
Para el filósofo y político romano: “La corrupción es, un vicio de los hombres, no de los tiempos.” (Lucio Anneo Séneca)
“No hay vicio más execrable que la codicia, decía Marco tulio Cicerón; sobre todo entre los próceres y quienes gobiernan la nación, pues servirse de un cargo público para enriquecimiento personal resulta no ya inmoral, sino criminal y abominable.”
En esa misma línea Santiago pregunta: “¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra.”
En definitiva, el vicio siempre ha estado ahí, en las tormentas de las pasiones humanas, en el corazón del hombre donde se concibe y se consuma el delito.
Bien lo dijo el filósofo griego: "A medida que es más alta la estimación que se tiene por la riqueza, más se hunde el respeto del hombre por las virtudes. El oro del hombre fue siempre la causa de muchos delitos” (Platón en su obra República)
San Pablo, escribió: “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” (1 Timoteo 6:10)
Sófocles en su famosa tragedia “Antígona”, advertía lo siguiente: “No hay nada más pernicioso para el hombre que el dinero. Él abate ciudades, él destierra a los hombres lejos de su hogar... ¡Dinero, ah, dinero, pervertidor de corazones nobles, creador de felonías en la conciencia, almáciga de todas las maldades! ¿Quién si no él, mostró a los mortales todo ardid vergonzoso, toda empresa impía?”
El hombre o mejor dicho el ser humano como tal ha mostrado un retroceso espiritual de gran magnitud así lo entendió Marilyn Monroe cuando comentó: “En Hollywood te pueden dar mil dólares por un beso, pero cincuenta centavos por tu alma.”
CORRUPCIÓN Y SOCIEDAD
En la realidad social los fenómenos criminógenos no están aislados de otras múltiples condicionantes, la criminalidad no puede separarse de las dinámicas económicas, culturales o políticas del entorno.
El contexto de la realidad social marca el fenómeno, tanto en los procesos de definición de lo criminal como en las consecuencias concretas, porque no se puede desatender la inter- relación del individuo y el sistema social en que se mueve.
“En un Estado bien organizado existen pocos delincuentes. El crimen demuestra la mala estructuración del pacto social, y la desorganización del Estado. Para el jurista mexicano González de la Vega la criminalidad es la forma más grave de la desorganización social. Si el sistema social es desorganizado y mal administrado hay una mala estructuración del pacto social que propicia la delincuencia.
Para Rousseau (1712-1778), en su obra "el contrato social” decía: el delito está estrechamente ligada a los problemas políticos, sociales y económicos de una sociedad. La corrupción es el subproducto de procesos políticos, sociales y económicos de la misma sociedad que la produce.
La corrupción nace y evoluciona en la misma sociedad que la sufre en su conjunto. Simón Bolívar en su discurso de la angostura dijo: “De la corrupción de los pueblos nace la indulgencia de los Tribunales y la impunidad de los delitos.”
La corrupción no se produce en un vacío social, es decir en una sociedad criminógenamente neutra; la sociedad neutra no existe, la conducta antisocial sólo puede generarse en una sociedad causal del crimen, “la sociedad no es sólo el escenario pasivo donde el crimen se manifiesta; es también, lato sensu, factor criminógeno”.
Por otro lado, la corrupción no se trata solamente de una camarilla de políticos corruptos. También es necesario que existan corruptores. La corrupción no solo la practican las altas esferas de poder, sino también los medianos, los pequeños espacios de poder, y el mismo ciudadano en lo particular cuando ve una fuente de ingresos o beneficios fáciles.
De ahí que las prácticas de corrupción parecieran ser un método de supervivencia en donde todos somos víctimas y victimarios al mismo tiempo
Al respecto escribe, “Denise Dresser, Periodista y politóloga: La culpa no es sólo de la clase política rapaz y de un Estado corrupto y corruptor; la responsabilidad también reside en ciudadanos que emulan las peores prácticas que ocurren en los pasillos del poder: evaden impuestos, pagan mordidas, se vuelven cómplices de la corrupción que denuncian” (Periódico la Jornada, México)
¿QUÉ HACER CON LA CORRUPCIÓN, ES POSIBLE PONERLE FRENO?
En primer lugar, para combatir este fenómeno exigirá una actitud abierta, intuitiva y firme en su objetivo para desenmascarar las sutiles facetas de un profundo problema moral de unos entornos moralmente contaminados.
En segundo lugar. La corrupción solo podrá ser combatida si el Estado se muestra resuelto a defender el bien común a través de sanciones ejemplares. El mensaje debe ser inequívoco y categórico. La fisonomía de la corrupción es como la textura elástica, se estira hasta donde el sistema corrupto lo permite.
En tercer lugar, hay que reconstruir la personalidad del servidor público de manera que sirva y no se sirva. Que se niegue a ser parte del desmantelamiento del país.
El funcionario público es un servidor, dice San Pablo pues para eso son nombrados y no de balde, pues por ello se pagan los impuestos; la legitimidad del cobro de los impuestos y el manejo de fondos públicos es para el bienestar público, no para beneficio de rufianes de cuello blanco.
“Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien… (El bien común causa final del Estado) Romanos 13:3-4…
Lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.” (Romanos 13:3-4…)
En estas situaciones, la palabra profética no puede ser neutral, sino que reviste ineludiblemente en una fe y una dimensión moral y política; y nunca -si es auténtica- estará al servicio del ídolo del poder.
RESUMEN.
Se debe buscar formas de prevención en el combate a la corrupción; Beccaria, jurista italiano decía: es preferible evitar el delito que tener que castigarlo. El secreto dice, “No está en prohibir todo lo que pueda llevar al delito, sino establecer medidas preventivas: iluminar bien las ciudades por la noche, distribuir bien a la policía; instruir a los ciudadanos, sanear la administración de justicia”. (tratado de los delitos y de las p***s).
El flagelo que agobia a Centroamérica es un proceso histórico con fijaciones de origen colonial, y de sus restos culturales que en muchos aspectos se prolonga en la mente republicana como marca residual de unas jerarquías sociales estáticas con relaciones sociales basadas en desigualdades, represivas y poco transparentes.
De esa suerte, conociendo los resabios históricos, volvamos en busca de nuestros pasos perdidos y como dijo El libertador Simón Bolívar; “renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no solo quiso ser libre, también virtuoso.” (Simón Bolívar. 15 de febrero de 1819)
Instituto integral de criminología e investigación criminal
SERIE: CRIMINOLOGÍA Y POLÍTICA.
TEMA: RELIGIÓN Y SOCIEDAD:
CORRUPCIÓN
MORAL UNA CONFRONTACIÓN HISTÓRICA.
AUTOR: Gerardo Valdés Duran, Director General ICI
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