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17/07/2023
LA GUARDIA PRETORIANA: LA OSCURA FUERZA DETRÁS DE LOS CÉSARES
La Guardia pretoriana (en latín: cohortes praetoriae) fue la fuerza militar de élite por excelencia del Imperio romano, y a pesar de sus destacados logros en el campo de batalla, no son precisamente recordados por sus destrezas y sus heroicas victorias, sino por el contrario, se convirtieron en uno de los mayores ejemplos de los excesos de poder y la corrupción política en el Imperio romano, una fuerza que en sus inicios más tempranos tuvo a cargo la protección del emperador y su familia, en sí guardianes de la institución imperial, para luego convertirse en una fuerza militar de élite que protegía a Roma en los momentos más difíciles, y que con el paso del tiempo terminó convirtiéndose en uno de los mayores causantes del deterioro institucional romano, siendo artífices de algunas de las mayores crisis institucionales del Imperio y el as*****to de varios emperadores.
Los pretorianos arrastraron tan mala fama, que los hemos podido ver haciendo de malos malísimos en películas como Quo Vadis, La caída del imperio romano o Gladiator, sin olvidar la serie Yo, Claudio, ya en la antigüedad se los denostó por convertirse a menudo en el poder detrás del trono y por su fea costumbre de poner y quitar (matándolos, claro) césares a su antojo, se los habituó a recibir una paga extra cada vez que había un emperador nuevo, lo que fomentó su deseo de cambio, uno de sus emblemas era el escorpión, el cual tomaron del signo zodiacal del emperador Tiberio.
El significado etimológico de la palabra pretoriano está muy ligado a Roma y su pasado, durante las campañas militares el comandante en jefe de un ejército, como podía ser un legado (similar a un general de alto rango en la actualidad) y muchas veces un pretor (magistrado que oficiaba como juez y muchas veces como gobernador militar en las provincias), tenía su propia ubicación especial dentro del campamento militar o fuerte de campaña denominada como el Praetorium (pretorio en español), en esta ubicación se construía la tienda de campaña del líder militar y se llevaban a cabo las reuniones con los oficiales superiores de la legión, con el fin de evitar as*****tos a manos de traidores o enemigos infiltrados, estos comandantes escogían de entre sus filas a los mejores soldados y a los hijos de familias notables realizando su aprendizaje militar, quienes tenían la misión de protegerlos contra cualquier atentado, estos soldados no solo recibían beneficios económicos por sobre el común del ejército, sino que además eran beneficiados con prestigio y honores, todo lo anterior llevaba a que los guardias del pretorio fueran leales al líder del ejército y a su vez considerados como los mejores soldados en la legión.
Teniendo en cuenta que los pretorianos se organizaban en cohortes, es simple entender el significado del nombre de la Guardia pretoriana (en latín cohortes praetoriae), ''Cohorte de guardias del comandante'', o más semánticamente: ''Cohortes de protectores del recinto del comandante'', su nombre tenía una significancia directa durante sus orígenes, ya que la misión original de la Guardia fue la de proteger la figura del emperador durante las campañas militares y en la misma Roma.
Si bien la Guardia pretoriana fue una fuerza exclusiva del Imperio romano, uno de los primeros registros escritos existentes de una guardia especial cuya función era la de proteger al comandante de mayor jerarquía en la legión, y la cual era denominada Guardia del pretorio, tuvo su origen durante la República romana, desde Escipión el africano, este escrito también hace referencia al general Escipión Emiliano marchando hacia Numancia con todo su ejército y siendo escoltado por una guardia de 500 hombres, finalizada la campaña esta guardia especial fue disuelta, pero dicha característica se haría costumbre en campañas militares posteriores convirtiéndose en norma el que cada comandante contara con una guardia especial de confianza, otro antecedente a los orígenes de la Guardia pretoriana fueron los legionarios denominados como Extraordinarii, quienes ya venían protegiendo a los comandantes de las legiones desde tiempos muy anteriores.
Julio César, Pompeyo Magno, Marco Antonio y todos los generales que participaron en la Guerra civil de finales de la República, y que tanto influenciaron a Octavio Augusto durante su juventud, también poseían una guardia propia de escoltas de confianza, y basado tanto en la costumbre como en la necesidad de protección no solo personal, sino además institucional, y dado el tambaleante estado de la política Romana durante las décadas siguientes al as*****to de Julio César, Octavio Augusto crea formalmente una guardia especializada en el año 13 a. C. Esta guardia denominada Guardia pretoriana tuvo como función original la protección no solo del emperador y su familia, sino que también resguardaban a las instituciones y los palacios gubernamentales.
No es de extrañar que esta guardia haya sido creada en el año 13 a. C., ya que en dicho año Octavio Augusto retornó a Roma tras haber pasado en campaña administrando las provincias de Hispania y las Galias, en campaña Augusto ya contaba con su cohorte de legionarios leales, no obstante, en Roma solo contaba con los guardaespaldas regulares de las altas magistraturas, al crear la Guardia pretoriana el emperador no solo incrementaba y garantizaba su seguridad personal en Roma, sino que además enviaba un claro mensaje a sus enemigos políticos al recordarles que él no sufriría el mismo destino sufrido por Julio César, su padre adoptivo.
Dentro de su sagacidad política y estratégica, Octavio Augusto entendió que no debía, por eliminar un mal menor, crear un mal mayor, es decir, entendió claramente el peligro que representaba crear una fuerza militar de élite que con el tiempo, terminara obedeciendo a sus propios intereses en vez de obedecer a los intereses del emperador, por esta razón, cuando estableció a la Guardia pretoriana se aseguró de que la misma existiese de una manera totalmente descentralizada, quitándole toda posibilidad de organización y poder de confabulación interno, si bien la Guardia era la única fuerza militar permitida al sur del Rubicón, esta igualmente se encontraba fuertemente fragmentada, pero los sucesores de Augusto carecieron de dicha sagacidad política.
En un principio la legión pretoriana estaba compuesta por nueve cohortes, según el historiador romano Suetonio (quien dedica su obra maestra Vidas de los doce césares a un pretoriano llamado Gayo Septicio Claro) sabemos que de las nueve cohortes que la conformaban en un momento solo tres se encontraban en los alrededores de Roma, mientras que las seis cohortes restantes estaban distribuidas entre los pueblos circundantes a Roma.
Originalmente cada cohorte pretoriana tenía alrededor de 480 hombres, sumando aproximadamente entre 4 y 5 mil hombres en la legión, tanto el número de cohortes como la cantidad de hombres por cohorte no permaneció estable con el paso del tiempo, no solo varios de los emperadores romanos irían aumentando y disminuyendo el número de cohortes pretorianas, sino que posteriormente de los 480 hombres por cohorte se incrementó el número de pretorianos a unos 980 hombres por cohorte (cohortes milliarias similares a las cohortes prima de las legiones comunes).
Durante el período de Augusto, la Guardia estaba organizada en cohortes divididas en centurias, si bien durante este período la Guardia pretoriana llegó a tener 12 cohortes, tres de estas cohortes fueron rápidamente convertidas en vigiles, es decir, cohortes urbanas de vigilantes (una especie de fuerza policial antigua cuyo objetivo era el evitar desmanes), el tamaño de la guardia era de 9 cohortes, totalizando un número aproximado de 4.500 hombres.
En tiempos de Calígula el número de cohortes se volvió a incrementar a doce, totalizando alrededor de 5.700 hombres.
Con Vitelio se disolvieron las cohortes existentes y se crearon dieciséis cohortes nuevas con hombres de su confianza, siendo alrededor de 8.000 hombres.
Vespasiano disminuyó el número de cohortes nuevamente a nueve, formando alrededor de 5.000 hombres.
Durante el período de Domiciano se aumentó el número a 10 cohortes y también se aumentó la cantidad de hombres por cohorte, la Guardia permaneció con esta configuración hasta que fue disuelta, para ese entonces la guardia estaba formada por 10.000 hombres.
Además de las unidades de infantería, la Guardia pretoriana estaba compuesta por un experimentado grupo de jinetes organizados en turmae, al igual que los soldados de infantería, estos hombres eran elegidos de entre los mejores jinetes del ejército Romano, cada unidad de caballería estaba compuesta por 30 jinetes, y al igual que el número de infantería la cantidad de hombres y el número total de cada cohorte equitata también fue variando a lo largo del tiempo, con Augusto existían 3 unidades, que posteriormente fueron incrementadas a 5, para terminar con 10 unidades por cohorte en el siglo III d. C.
Cuando Augusto creó la Guardia pretoriana, la misma estaba dividida en diferentes cohortes distribuidas por toda la península itálica, esto no era algo casual, Augusto sabía que si permitía que la Guardia se concentrase en Roma, tarde o temprano podría utilizar su superioridad militar para desestabilizar al Imperio, con la muerte de Augusto, el único emperador que realmente tuvo control total sobre los pretorianos, sus sucesores comenzaron a aceptar las demandas de los líderes pretorianos a cambio de obtener favores políticos, y los temores de Augusto se volverían póstumamente una realidad.
El prefecto pretoriano Lucio Elio Sejano, tras una efectiva y poco ética serie de intrigas de bajo perfil (Tácito se refiere a él como ''un pueblerino embustero''), logró convencer a Tiberio (el sucesor de Augusto) de reunir a la mayoría de las cohortes de la Guardia pretoriana en un fuerte en las afueras de Roma bajo la excusa de poder contar constantemente con las tropas a su disposición, Tiberio aceptó a cambio de que la Guardia se ''encargara'' de todos sus rivales políticos, y a partir del año 23 d. C. los pretorianos comienzaron a concentrarse en una fortaleza construida sobre las murallas de Roma denominada como el Castrum pretoriano.
Los Speculatores Augusti eran la porción de la Guardia pretoriana que protegía directamente al emperador, es decir, los pretorianos que rodeaban y protegían al líder máximo de Roma en todo momento y en cierta manera los que mantenían la misión original de la Guardia, los mismos estaban comandados por un centurión especial denominado como el Centurio Speculatorum, el cual estaba caracterizado por ser el más prestigioso de todos los comandantes de campo, una de sus características principales, a nivel de insignias, era la utilización de unas caligae especiales, con el pasar del tiempo, la función de estos guardaespaldas se volvió de mayor importancia, en especial cuando la Guardia pretoriana comenzó a divergir su función original de proteger al emperador y su familia para convertirse en una fuerza militar de élite.
La guardia pretoriana contaba con sus propios emblemas de batalla y percibía una paga muy por encima del resto de las fuerzas armadas romanas, una paga que comúnmente era incrementada por cada nuevo emperador, buscando la lealtad de los pretorianos, así mismo poseían su propio sistema de mando y jerarquías de rango.
El ingreso a la Guardia era muy riguroso, en primer lugar el aspirante debía servir durante un tiempo en las legiones regulares de Roma para luego ser recomendado a la Guardia por un oficial superior, tras ser recomendados, los aspirantes a pretorianos debían pasar por una serie de rigurosos exámenes diseñados específicamente para permitir solo la selección de los mejores hombres, estos exámenes consistían en diferentes pruebas físicas y de destreza marcial.
Augusto fue el único emperador que logró controlar a la Guardia Pretoriana y tener su lealtad total, Tiberio permitió que Sejano construyera el castrum de los pretorianos y centralizara a la Guardia en Roma, Vespasiano redujo el tamaño de la Guardia con el fin de hacerla más fácil de controlar, Adriano creó los Fumentarii, Septimio Severo desarticuló a la Guardia anterior y creó una nueva Guardia con sus hombres leales, Diocleciano recortó exitosamente el poder de la Guardia, Majencio fue el último Emperador en tener a la Guardia bajo su mando y Constantino, tras su victoria en el Puente Milvio eliminó la Guardia pretoriana y destruyó en gran medida el castrum de los pretorianos.
Como se ha mencionado anteriormente, la Guardia pretoriana no solo se corrompió rápidamente, sino que además se convirtió en una fuerza militar tan poderosa que tuvo a su merced a varios emperadores y figuras del poder político y económico romano, llegando incluso a instaurar dictaduras leales a sus intereses.
Estos excesos comenzaron durante el reinado del emperador Tiberio, el sucesor inmediato de Augusto, cuando el prefecto pretoriano Lucio Elio Sejano se aprovechó de la paranoia y el poco tacto político del emperador para convencerlo de que hombres leales a Germánico querían destronarlo y hacerse con el poder de Roma, Sejano logró dos victorias significantes a cambio de ''defender al emperador de sus enemigos'', la primera fue concentrar a la Guardia en una fortaleza construida sobre las murallas de Roma, el ya mencionado castrum de los pretorianos, la segunda fue el uso indiscriminado de los denominados delatores, quienes tras luego de una denuncia de ''traición'' podían asesinar una familia patricia y repartir sus bienes, Sejano se valió de los delatores no solo para asesinar a los enemigos políticos de Tiberio, sino que cometió un sin fin de excesos prácticamente saqueando a las familias más ricas de Roma bajo falsas acusaciones de traición.
Las carreras de los prefectos del pretorio llegaron a ser tan prósperas (el propio Plauciano fue suegro del emperador Caracalla) que incluso algunos accedieron al trono, tal es el caso de Macrino y Filipo el Árabe, que antes de ser emperadores fueron comandantes de la guardia, la indignidad de los más conocidos no debe hacer olvidar que también hubo pretorianos decentes y que varios de sus mandos supremos murieron en campaña al frente de sus tropas (como el prefecto Cornelio Fusco, caído en combate contra los dacios cuando servía a Domiciano).
Con las necesidades del imperio cada vez más acuciantes en las fronteras, se había ido combinando el uso de los pretorianos como fuerza militar de combate, y acompañaban al emperador como hueste personal en sus cada vez más frecuentes campañas (como en los casos deTrajano en Dacia y Marco Aurelio en Marcomania), hasta convertirse en una parte más, aunque siempre privilegiada y por ello envidiada, del ejército regular, Septimio Severo renovó la guardia con legionarios experimentados, pero por desgracia, eso los hizo aún más peligrosos para el emperador.
Con el paso del tiempo los pretorianos comenzaron a ganar tanto poder y riqueza que su envolvimiento en la política prácticamente se volvió una norma, siendo artífices de la caída de varios emperadores y la subida al poder de otros, a grandes rasgos, el accionar de la Guardia en la política romana a lo largo de los siglos fue el siguiente:
Calígula fue el primer emperador asesinado por la Guardia, Galba también fue asesinado, Vitelio logró disolver a la Guardia anterior creando una nueva con hombres leales, pero fue traicionado por ellos y acabó ejecutado, Domiciano fue puesto en el poder por la Guardia y luego asesinado por la misma, Nerva murió durante un ataque realizado por los pretorianos, Cómodo fue asesinado por órdenes del prefecto pretoriano, posteriormente la Guardia presionó al Senado para que declararan su as*****to como legal, Pertinax, el sucesor inmediato de Cómodo, también fue asesinado por la Guardia tras 86 días de haber sido declarado emperador, y su as*****to se debió a que fue incapaz de pagarle a la Guardia el dinero que exigían, Caracalla fue asesinado por el prefecto pretoriano Macrino, a Heliogábalo lo asesinaron en el castrum de los pretorianos, Balbino y Pupieno también fueron asesinados, Gordiano III fue puesto por la Guardia y posteriormente asesinado por el prefecto pretoriano, Aureliano fue asesinado por pretorianos de alto rango y Probo por legionarios de la Guardia.
Por otra parte, los pretorianos favorecieron a Claudio, quien fue puesto por la mísma guardia, al igual que Otón, quien sobornó a los pretorianos para que asesinaran a Galba, antes de que Tito fuera Emperador fue Prefecto Pretoriano, Didio Juliano compró el Imperio a la Guardia con una fuerte suma de dinero, Alejandro Severo fue puesto en el poder por la misma Guardia al igual que Maximino el Tracio y Majencio.
Después de haber estado activos alrededor de 340 años, la Guardia pretoriana llegó a su fin con el ascenso al poder de Constantino I, quien derrotó a Majencio en la batalla del Puente Milvio en Octubre del año 312, el prefecto pretoriano en ese entonces, Ruricio Pompeyano, ya había caído ese mísmo año en una batalla anterior en Verona, al entrar victorioso en Roma, Constantino disolvió a la Guardia que apoyó a Majencio y ordenó la demolición del Castrum pretoriano.
Edward Gibbon les achacó ser síntoma y causa de la decadencia de Roma: “Su orgullo se vio alimentado por la conciencia de su peso irresistible... les enseñaron a percibir los vicios de sus señores con consabido desdén y a obviar el temor reverencial hacia sus amos que solo la distancia y el misterio pueden preservar”, en sus filas militaron algunos de los nombres más detestables de la historia romana, verdaderos sinónimos de traición, despotismo, crueldad e infamia, como Sejano, Casio Quera, Tigelino o Plauciano, del que se dice que llegó a castrar a cien ciudadanos nobles (de origen senatorial) para que su hija Plaucila pudiera ser atendida por eunucos.
El especialista británico Guy De la Bédoyère tiene muy claro de dónde viene el oscuro carisma de los pretorianos y por qué nos fascinan tanto: “Eran peligrosos, siempre cerca del centro del poder, pero su reputación de malos está justificada, se los podía comprar, pero cuando los emperadores eran buenos y tenían gran prestigio, los pretorianos se comportaban, fue sobre todo en los casos de emperadores incompetentes o vulnerables que los pretorianos cubrían los vacíos con su ambición y se convertían en codiciosos hacedores de reyes...''.
De la Bédoyère señala que buena parte de lo malo que hicieron los pretorianos, hay que achacarlo a emperadores que dejaban mucho que desear, en general, los soldados de la guardia fueron mayormente leales a sus emperadores, y recalca que de una manera u otra, los pretorianos eran ''como un volcán dormido que amenazaba con entrar en erupción cuando lo permitiesen las circunstancias”.
Para De la Bédoyére, el momento más sórdido de la historia de la guardia (y de Roma) fue la subasta que hicieron los pretorianos de la dignidad imperial en el año 193, tras el as*****to de Pértinax, que había intentado meterlos en cintura después de que se acostumbraron a hacer lo que les diera la gana en tiempos de Cómodo, “Ofrecieron el trono al mejor postor, una puja indigna y degradante, uno de los momentos en que ellos, y Roma, cayeron en lo más bajo”. Didio Juliano compró el trono, pero solo duró 66 días al no poder pagar la suma acordada con los pretorianos.
El historiador y arquéologo Arturo Sánchez Sanz muestra a los pretorianos bajo una luz más favorable, cree firmemente que su imagen de “dueños del poder” se debe desmitificar, ya que eso corresponde más a sus colegas legionarios, que fueron los grandes impulsores de las candidaturas imperiales, señala que los pretorianos probablemente “salvaron la vida a tantos emperadores como a los que se la arrebataron”, con cierto tono de admiración, resume que la guardia pretoriana “eran los soldados de élite del imperio, muchas veces se aprovecharon de ello, otras tantas lo demostraron”.
En parte porque eran un cuerpo muy polivalente, los pretorianos fueron cambiando con el tiempo, su iconografía, su armamento y su indumentaria no están claros, lo que ha permitido fantasear mucho con ellos, eran espías (con una rama especial dedicada a esa tarea, los speculatores), soldados, escoltas, pero también topógrafos, mineros, ingenieros y armeros, Guy De la Bédoyére señala: "Hacían todo lo que el emperador necesitara, desde escuadrones de la muerte o parte de la escenografía imperial, participando en espectáculos del poder, Claudio los puso a cazar panteras ante el público y matar una orca varada en el puerto de Ostia, Nerón los convirtió en claque de sus actuaciones artísticas y deportivas, cumplían misiones en todas partes, incluso se envió una unidad a explorar Nilo arriba hacia Etiopía, una de las aventuras más curiosas del ejército romano".
En cuanto a su aspecto: "Cambiaba continuamente, llevaban uniformes vistosos al estar de guardia en palacio, armaduras especialmente diseñadas para ellos en las paradas y equipamiento más funcional en campaña, pero a menudo, en el día a día, en Roma, eran muy discretos, vestían de paisano y no los reconocías si no los observabas muy de cerca”.
Cuando actuaban sigilosamente llevaban una característica capa con capucha, la paenula, De la Bédoyére opina que la película que mejor los ha mostrado probablemente sea Gladiator, “pero tampoco es muy exacta”, un aspecto desconcertante es que a veces llevaban calcetines.
¿Cuál es la herencia de los pretorianos? de acuerdo al estudioso Británico, ellos mostraron cuan inestable era la cuerda que sostenía a un gobernante autoritario en el poder”, con estas palabras resume: “Un Emperador necesita apoyo para mantenerse ahí, pero su guardia ha de ser poderosa para darle ese soporte, y su poder puede llegar a ser mayor que el de él en cualquier momento... y entonces, está acabado”.
Estos son los pretorianos más famosos de la historia romana:
Vinio Valente, centurión pretoriano en época de Augusto, era un sansón capaz de detener un carro con una mano, es citado por Plinio.
Sejano, consiguió un poder omnipotente con Tiberio, fue el primer pretoriano que mostró lo peligrosos que podían ser, incurrir en su enemistad significaba una pena de muerte, Dion Casio asegura que yacía con las esposas de hombres relevantes para atesorar información, en su caída arrastró a toda su familia, y a su hija Junila, aún virgen, el verdugo la forzó para justificar la ejecución como la de una mujer adulta.
Macrón, prefecto del pretorio como Sejano, fue el primero en participar en la muerte de un emperador, acelerando la de Tiberio, previamente le había ofrecido su mujer a Calígula para que tuviera una aventura con ella.
Casio Querea, asesinó a Calígula tras sufrir numerosas humillaciones del emperador, quien continuamente lo tachaba en público de afeminado
Tigelino, el sicario de Nerón, hombre cínico y disoluto, un auténtico canalla.
Sempronio Denso, la otra cara de la guardia pretoriana, murió defendiendo en solitario al emperador Galba, mientras que todos sus camaradas desertaron o cambiaron de bando.
Gayo Vedennio Moderato, pretoriano que sirvió fielmente durante los flavios, un buen soldado especialista en artillería y un experto usando la balista.
Créditos: A quién corresponda
Fuente: Internet
Bibliografía:
Yann Le Bohec: El ejército romano: instrumento para la conquista de un imperio. Ed. Ariel, Barcelona (2004)
Adrian Goldsworthy: El ejército romano, Ed. Akal, Madrid (2005)
Guy De la Bédoyère: Pretorianos: Ascenso y caída de la guardia imperial de Roma (2017)
Arturo Sánchez Sanz: Pretorianos: La élite del ejército romano (2017)
20/10/2022
Esta era la manera en que los romanos unían a los grandes bloques de piedra. Introducían metal fundido a través de cavidades que hacían en las piezas, de tal forma que estos quedarán solidamente unidos.
Fuente: Internet
Créditos: A quién corresponda
Jonathan Efraín Hernández Fuentes
10/08/2022
Una coraza de bronce musculada, de la tumba de un guerrero de Lanuvium (Civita Lavinia, alrededor 475 a.C.), muestra signos de haber sido utilizada con lienzo y cuero.
Se piensa que ha sido fabricada en la Magna Grecia entre los años 490 y 480 a.C., debió haber sido aún relativamente nueva cuando fue sepultada con su dueño.
Museo Nazionale Romano.
Créditos: A quién corresponda
Fuente: Indika ki som. Arqueología, Historia y Arte
04/06/2022
ARMADURA DEL SACRO EMPERADOR ROMANO FERNANDO I :
La Armadura del Emperador Fernando I es una armadura de placas creada en Núremberg en 1549 para Fernando I, futuro Sacro Emperador Romano. Fue una de las varias armaduras hechas para el emperador Fernando durante las guerras de la Reforma y el conflicto con los otomano.
La armadura está dominada por el grabado simbólico de la Virgen y el Niño como Mujer del Apocalipsis sobre una luna creciente en el peto. En la parte posterior presenta,, un fuego de acero (del que irradian chispas ), un emblema de Borgoña originado por Felipe el Bueno, se asienta sobre una cruz de ramas cruzadas bajo los santos Pedro y Pablo en entornos arquitectónicos.
Es una pieza de trabajo de armadura de campo destinada a uso militar, en lugar de armadura de desfile, y la técnica de grabado permitió la elaboración y complejidad en su diseño, sin disminuir las capacidades defensivas de la pieza.
Actualmente en el Museo Metropolitano de Nueva York.
Fuente: Indika ki som. Arqueología, Historia y Arte
Créditos: A quién corresponda
Jonathan Efraín Hernández Fuentes
19/05/2022
Con una alberca central y ostentosas esculturas de mármol, la villa que el emperador Tiberio construyó para su retiro, tuvieron lugar festivales, se dieron banquetes y fiestas típicas romanas.
Tiberio quería que su lugar de descanso tuviera vistas al mar. Alejado del bullicio de Roma, el emperador tenía toda la intención de darse una vida de lujos en la costa oeste de la actual Italia. Por ello, escogió la provincia de Latina, en el Lacio, para construir un recinto palaciego, digno del máximo dirigente romano de inicios del siglo I d.C.
Después de décadas de servir al Imperio Romano, a pesar de las reservas de sus rivales políticos, y su bajísima popularidad al final de su mandato, Tiberio consideraba que se merecía una villa espectacular. Sólo así podría honrar una vida de logros políticos que, aunque cuestionables, forjaron los caminos a Roma. A fin de cuentas, su única intención era descansar.
En la época de Tiberio, la costa italiana del oeste estaba poco desarrollada. Por ello, consideró que ése sería el lugar ideal para construir su propia villa de descanso. Ubicada en las cercanías de la Vía Appia, la Spelunca sólo se conocía por una antigua gruta oscura que existía frente al mar. Ése fue el lugar que el emperador escogió para erigir su espacio de retiro.
Aunque había ahí una estructura antes, fue Tiberio que realmente embelleció la villa romana. La llamó Spelunca, en honor a la gruta que daría entrada al recinto. Para decorarlo, escogió a los mejores escultores del Imperio, a los más mejores ceramistas y más reconocidos trabajadores de mármol, a lo que añadió un gimnasio, baños romanos, terrazas, amarres privados y varias piscinas alimentadas por manantiales naturales y agua salada de un lago costero, documentó el Heritage Daily. En la época de Tiberio, la costa italiana del oeste estaba poco desarrollada. Por ello, consideró que ése sería el lugar ideal para construir su propia villa de descanso.
Fuente: Internet
Créditos: A quién corresponda
08/05/2022
| LAS ACERAS Y SU ORIGEN ROMANO EN POMPEYA :
Las ruinas de Pompeya demuestran como ya en la Antigüedad existían calles con espacios para viandantes elevados sobre un bordillo reforzado con sillares para separarlos del resto del tráfico
Los romanos entre las construcciones urbanas llevaron a cabo el trazado y ordenación de las ciudades en calles a las que por primera vez pusieron nombres para su mejor localización. En todos los pueblos y ciudades había dos grandes vías principales. La “cardo”, cuyo trazado era siempre norte-sur, y la “decumano”: este-oeste. Y en el centro estaba el “foro” o plaza mayor. Y como en las calles circulaban juntos por la misma vía las personas y los carruajes, ordenaron su tráfico, construyéndose por primera vez las “aceras”, para solventar el problema de los atropellos y accidentes, también para salvar los grandes lodazales de barro y basura cuando llovía y el suelo estaba resbaladizo.
Para ordenar el tráfico de carruajes y que los viandantes pudieran circular separados, fue Nerón el primero que dispuso el año 64 a. C. que se construyeran las “aceras” en los laterales de las calles, que debían ser de un metro de anchas como mínimo, estando protegidas por la parte de afuera por bordillos y el resto por adoquines a mayor altura del suelo para que los carruajes que iban a mayor velocidad que las personas no las atropellaran ni interrumpirán el tráfico y éstas pudieran transitar por lugares secos libres de barro y lodazal que se formaba. Cada propietario de vivienda estaba obligado a construir la acera a lo largo de su fachada hasta unirse con las del vecino y mantenerla limpia.
El problema estaba para cruzar de una acera a otra y de esquina a esquina, y entonces fueron también ellos los que idearon los primeros pasos de cebras, que consistían, no en poner bandas dibujadas sobre el pavimento como ahora, sino escalones algo levantados que también impedían que lo carros y las caballería fueran a excesiva velocidad. Las vías en principio de tierra apisonada, hasta que posteriormente las fueron mejorando pavimentándolas con adoquines, que también fueron ellos los primeros en utilizarlos.
Créditos: A quién corresponda
Fuente: Internet
Jonathan Efraín Hernández Fuentes
04/08/2021
Ingeniería romana
Creditos: A quien corresponda
Fuente: Internet