20/07/2026
La llorona en Guatemala
En julio de 1976, Guatemala fue sacudida por un crimen que estremeció a la opinión pública: una enfermera asesinó a sus cuatro hijos en su vivienda de la colonia Primero de Julio, Mixco. El caso reveló una mezcla de desesperación, problemas económicos y un desenlace judicial que dejó abiertas profundas interrogantes.
La tragedia ocurrió el 22 de julio de 1976. La protagonista fue Clara Luz Lorenzana de Escalante, enfermera de 32 años, quien acabó con la vida de sus hijos Josué Estuardo (12), Wanda Brisela (11), Gerardo Samuel (9) y Jaime (8). Según los testimonios, la madre utilizó éter para dormirlos y luego los degolló con un bisturí. Los cuerpos fueron hallados en la habitación con algodones impregnados de la sustancia en la nariz.
Vecinos escucharon gritos y acudieron a la vivienda. Al ingresar, encontraron la escena sangrienta y a Lorenzana con heridas en el abdomen y muñecas, en un aparente intento de suicidio. En la mesa se halló una carta manuscrita donde confesaba el crimen y mencionaba la falta de dinero como una de las razones que la llevaron a tomar la decisión.
El 11 de agosto de 1976, Lorenzana fue presentada ante el juez sexto de primera instancia de lo criminal, acusada de parricidio. Durante su declaración pidió ser fusilada y reconoció su culpabilidad. También señaló la participación de Marco Tulio Valenzuela García, quien fue procesado pero posteriormente absuelto. El tribunal la declaró culpable, pero en lugar de prisión fue enviada a un hospital psiquiátrico bajo libertad vigilada indefinida. El fallo generó polémica y el Ministerio Público presentó una apelación.
Este caso se convirtió en uno de los crímenes más recordados de la década de los setenta en Guatemala. La brutalidad del hecho, sumada a la condición de madre y profesional de la salud de la autora, provocó un fuerte debate sobre la salud mental, la pobreza y la capacidad del sistema judicial para responder ante tragedias familiares de esta magnitud.