23/04/2026
"Hay semillas que se siembran en silencio, con valentía, en medio de la tormenta — y que dan fruto para siempre."
En 1976 Guatemala ardía. Un país roto por el miedo post terremoto y el inicio de una guerra civil absurda, donde reunirse era sospechoso, donde educar podía costar caro. Y fue precisamente en ese momento — no después, no cuando era seguro — cuando un puñado de maestros decidió que los jóvenes de Chichicastenango merecían un futuro.
No tenían grandes recursos. Tenían algo más poderoso: convicción. Salones que olían a madera y tiza. Pupitres que crujían. Un pizarrón que reflejaba la luz de la mañana. Y en esa sencillez construyeron algo que ninguna guerra pudo destruir.
Hoy, medio siglo después, cerramos los ojos y todavía podemos escucharlos. El paso firme del maestro llegando puntual. La voz que explicaba con paciencia infinita. La mirada que decía, sin palabras: tú puedes, yo creo en ti.
Hoy rendimos homenaje a los fundadores de esta escuela — Prof. Víctor García, Prof. Víctor Castro Ramón (+), Profa, Oralia Pinzón de García — y a quienes les acompañaron desde el principio: Guillermo Villar Aceituno (+), Guillermo Rodríguez (+), Daniel Adán García Barrios (+), Venancio Laynez, Julita Rodas Corzo (+) y Juan Bautista Rodas.
Y a los maestros que sembraron en esos primeros años: Jorge Mario Ruiz Girón, Gilberto Rodil Méndez, Martha Pérez Ren, María del Carmen López Cordero y Antonio Santiago Gil.
A quienes ya no están entre nosotros — Miguel Ángel Yánez, Lidia Soledad Tax, Salvino Calel, Zoila Soto, Armando Herrera de León, René Villatoro y Gladis Verónica Méndez Recinos — les debemos no solo lo que aprendimos, sino quiénes llegamos a ser. Ojalá supieran, desde donde estén, lo mucho que sus nombres todavía nos dicen algo adentro. Como grababan los antiguos romanos en sus lápidas hace más de dos mil años — Sit tibi terra levis — que la tierra les sea leve. Que descansen sin el peso que tanto cargaron en vida.. 🕊️
Un reconocimiento especial al Prof. Carlos Antonio López Cordero, Jaime Wosbeli Villatoro Alegría y Romel Mazariegos (+), pilares inolvidables que sostuvieron esta historia.
¿Te acuerdas de ese primer día de clases? ¿De los nervios en el estómago, del uniforme planchado con esmero, de la mamá que te miraba entrar con los ojos brillosos? Detrás de ese momento había alguien que ya estaba ahí, preparando la clase, creyendo en ti antes de conocerte siquiera.
Estos maestros no eligieron el camino fácil. Eligieron el camino necesario. Cuando el país se desgarraba, ellos construían. Cuando otros huían del mañana, ellos lo enseñaban. Y muchos lo hicieron sin aplausos, sin reconocimiento, sin saber que 50 años después sus nombres seguirían vivos en el corazón de una comunidad entera.
Hoy sí lo saben. Hoy se los decimos.
A las generaciones que hoy estudian entre esos mismos muros: ustedes no llegaron solos. Llegaron cargando el sacrificio de quienes los precedieron. Honren ese peso. Vuélvanlo alas.
Cincuenta años no son solo cincuenta años. Son miles de vidas transformadas. Miles de sueños que encontraron dirección en un salón de clases. Es la historia de un pueblo que, incluso en la oscuridad, eligió la luz de la educación.
¡Feliz 50 aniversario, Escuela de Ciencias Comerciales de Chichicastenango! 💜
Si un maestro cambió tu vida, comparte esta publicación y escribe su nombre en los comentarios. Que nadie quede en el olvido. 🙏