No descubrimos nada nuevo al decir que la situación socioeconómica en la que vivimos es muy grave. Y bien sabemos que muchas de la personas que llaman a nuestra puerta llevan mucho tiempo sin trabajo y no hay perspectiva de que lo consigan. La situación de las mujeres en el mercado laboral es el reflejo de una desigualdad estructural, cuya manifestación más grave es la violencia contra las mujeres, desde el acoso en el trabajo, la violencia doméstica y la prostitución. Esta situación crea en la mujer unos niveles de ansiedad y estrés muy grandes, unidos a una baja autoestima. Las personas que se encuentran en una situación de sinhogarismo sufren unas consecuencias que va más allá del simple hecho de cubrir las necesidades básicas: se encuentran en una situación de aislamiento y soledad, de la que les resulta muy difícil poder salir por ellas mismas. En la Musicoterapia la primera exigencia es acercarse a las necesidades del paciente a través de la música. Las actividades más comunes son: crear, recrear y escuchar. La creación de música comprende descubrir los sonidos, improvisar y componer; recrear comprende reproducir sonidos musicales, cantar o tocar algún instrumento delante de un público; escuchar comprende relajarse, meditar a través de la música, desarrollar la imaginación y mucho más. También se intenta involucrar a los beneficiarios en conversaciones sobre la música escuchada y su posición en el contexto terapéutico. Ya que la música va a abarcar todos los sentidos humanos, su aplicación multisensorial nos permite producir una gama de estimulaciones a nivel auditivo, táctil, visual y cenestésico. De esta manera podemos aplicar la Musicoterapia a distintas áreas prácticas. Tras esta experiencia se detecta la necesidad de profundizar en estas herramientas educativas no formales, por lo que se propone la elaboración de un proyecto transnacional que permita conocer, profundizar y experimentar en la disciplina de Musicoterapia con el fin de poder dar una mejor respuesta a las necesidades universales que se nos plantean en nuestra sociedad, donde se va consolidando una estructura social en la que van creciendo una espiral de escasez y un espacio de vulnerabilidad que genera cada vez más sufrimiento, pobreza y desigualdad. Los dos objetivos principales del Proyecto MHS son:
Lograr un intercambio de la metodología de trabajo y de los profesionales a través de los socios para comparar y aprender nuevas técnicas de Musicoterapia y la aplicación de las mismas en un contexto distinto al habitual. El desplazamiento a nivel transnacional de los profesionales ayudará en la comprensión de las aplicaciones técnicas específicas en el ámbito de trabajo de cada uno de los socios a través de la vivencia de la experiencia en primera persona de los musicoterapeutas. El segundo objetivo trata de mejorar la calidad de vida, el estado de salud física, moral y espiritual de las personas en exclusión social y/o sin hogar, disminuyendo los niveles de ansiedad y estrés y ayudando en la recuperación de la autoestima, la superación del aislamiento, la soledad y la desconexión no solo social, sino también afectiva. Todo ello desde un aprendizaje informal y no formal y gracias al uso de las distintas técnicas compartidas anteriormente entre los socios, intentando ampliar la zona de confort de los beneficiarios para así proporcionarles la posibilidad de modificar los patrones y hábitos de vida que les impiden llegar a la realización emocional y socio laboral.