Esteticistas De Éxito.

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Muchas veces sentimos que si cambiamos de dirección, si dejamos algo que hemos construido durante años o si decidimos ha...
20/09/2026

Muchas veces sentimos que si cambiamos de dirección, si dejamos algo que hemos construido durante años o si decidimos hacer las cosas de otra manera, estamos reconociendo que nos hemos equivocado.

Y como no queremos sentir que hemos fracasado... Seguimos.

Seguimos con lo que hacemos porque llevamos mucho tiempo haciéndolo.
Seguimos con una forma de trabajar que ya no nos convence.
Seguimos manteniendo decisiones que quizá hoy tomaríamos de otra manera.

No porque no sepamos que necesitamos cambiar.

Sino porque nos cuesta aceptar que quizá el camino que elegimos en aquel momento ya no es el camino que queremos recorrer ahora.

Y sinceramente, esto es importante.

Volver a empezar no significa borrar todo lo anterior.

Porque cuando volvemos a la línea de salida después de unos cuantos años, no llegamos con las mismas herramientas.
Llegamos con experiencia.
Con errores que forman parte de nuestra vivencia.
Con aciertos que nos ayudaron a elegir mejor.
Con clientes que nos han enseñado.
Con situaciones que te han hecho crecer.
Con una profesión que conocemos mucho mejor que cuando empezamos.

Y con una idea mucho más clara de lo que queremos y de lo que ya no queremos.

Por eso, quizá lo que hoy parece volver atrás sea, en realidad, empezar desde un lugar mucho más consciente.

A veces no necesitamos seguir avanzando por el mismo camino solo porque llevamos mucho tiempo recorriéndolo.

Solo necesitamos detenernos. Mirar dónde estamos. Reconocer en quién nos hemos convertido y preguntarnos si todavía queremos llegar al lugar hacia el que seguimos caminando.

Porque cambiar de dirección no siempre significa que nos hemos equivocado.
A veces significa que hemos cambiado nosotros.

Y eso también forma parte de crecer profesionalmente.



Nos encanta nuestra profesión.Nos gusta ayudar a nuestras clientas, mimarlas, cuidarlas y hacer que se sientan bien.Por ...
16/09/2026

Nos encanta nuestra profesión.
Nos gusta ayudar a nuestras clientas, mimarlas, cuidarlas y hacer que se sientan bien.

Por eso creo que muchas de nosotras decidimos ser esteticistas.
Y después, por una razón u otra, nos lanzamos a emprender.

Yo misma abrí mi primer gabinete de belleza con 22 años, con una ilusión y unas ganas que me comía el mundo.

El problema es que me enseñaron a diagnosticar la piel, a entender los problemas que nos podemos encontrar, a maquillar, depilar, realizar tratamientos, utilizar aparatología…

Pero nadie me enseñó a emprender.

Nadie me enseñó esos conocimientos básicos que necesitas cuando decides convertir tu profesión en un negocio.

Porque una cosa es lo que sentimos por nuestra profesión y otra muy distinta todo lo que implica emprender y saber cómo empezar y gestionar un negocio.

Y si no sabemos hacerlo, podemos terminar trabajando muchísimas horas y, aun así, no conseguir vivir de nuestro trabajo.

Eso me pasó a mí.

No supe entender mis números y, por más que trabajase, no conseguía beneficios.
Y terminé cerrando mi negocio, con gran dolor de mi corazón.

Han pasado muchos años desde entonces.

He seguido trabajando, he vuelto a emprender y me he formado para poder ayudar a otras compañeras a que no tengan que vivir lo que yo viví.

Por eso defiendo tanto la importancia de entender los números de nuestros negocios. Porque no creo que sea algo reservado a quienes “se les dan bien las cuentas”.
Creo que es un conocimiento básico para cualquier profesional que quiera emprender y vivir bien de su profesión.

Y ahora cuéntame:
¿Sabes qué beneficio tienes realmente en cada uno de tus tratamientos y servicios?

Vender no es una carrera de obstáculos.Vender no es conseguir que una clienta diga que sí después de haber superado toda...
14/09/2026

Vender no es una carrera de obstáculos.

Vender no es conseguir que una clienta diga que sí después de haber superado todas sus objeciones.

No es responder a cada “es muy caro”, “me lo tengo que pensar” o “ahora no puedo” como si tuviéramos que encontrar la frase perfecta para que termine comprando.

Vender no es gestionar objeciones por obligación.

Porque quizá esa clienta realmente no quiere ese tratamiento.
O no lo necesita.
O no es el momento.

Y no pasa nada.

Para mí, vender empieza mucho antes.

Empieza cuando escuchamos.
Cuando preguntamos.
Cuando queremos entender qué necesita realmente nuestra clienta, qué le preocupa, qué quiere conseguir y qué está dispuesta a hacer para conseguirlo.

Y desde ahí podemos recomendar.
Explicar.
Proponer.
Y sí, también vender.

Pero sin convertir cada conversación en una batalla que tenemos que ganar.
Porque nuestro objetivo no debería ser conseguir un sí a cualquier precio.

Debería ser ayudar a nuestra clienta a tomar una buena decisión.
Incluso cuando esa decisión sea decir que no.

Y curiosamente, cuando dejamos de sentir que tenemos que conseguir ese sí…
Vendemos mucho mejor.

¿Tenemos miedo de cobrar lo que vale nuestro trabajo?Esta semana, hablando con un amigo en su peluquería, salió una fras...
09/09/2026

¿Tenemos miedo de cobrar lo que vale nuestro trabajo?

Esta semana, hablando con un amigo en su peluquería, salió una frase que me hizo pensar:

«Quiero que me atiendas como una reina, pero quiero pagar poco.»

Y terminamos hablando de nuestras clientas, de nuestros precios y de algo que llevo muchos años viendo en los negocios de estética.

Es fácil pensar que el problema está en que las clientas no valoran nuestro trabajo.

Pero quizá también tenemos que hacernos otra pregunta:

¿Qué parte de responsabilidad tenemos nosotras?

Porque una cosa es que una clienta quiera pagar menos.

Y otra muy distinta es que, por miedo a perderla, seamos nosotras las que terminemos bajando el valor de nuestro propio trabajo.

He querido desarrollar esta reflexión en un nuevo artículo del blog.

Y además, me hace especial ilusión compartirlo porque hace casi un año que no escribía allí.

Aquí mismo te dejo el enlace a mi blog 👇https://www.dominicasoria.com/blog/precios-estetica-miedo-cobrar/

Y después, si quieres, cuéntame:

¿Por qué te cuesta cobrar lo que realmente necesitas cobrar?

Quizás nunca te has hecho esta pregunta...Nos pasamos el día hablando de facturar más.De conseguir más clientas.De subir...
07/09/2026

Quizás nunca te has hecho esta pregunta...

Nos pasamos el día hablando de facturar más.
De conseguir más clientas.
De subir precios.
De llenar la agenda.
De hacer crecer el negocio.

Pero…

¿Para qué?
¿Para poder ganar más dinero?
¿Para trabajar menos horas?
¿Para tener tranquilidad?
¿Para dejar de mirar la cuenta del banco con preocupación?
¿Para poder pagarte un sueldo sin sentir que estás quitándoselo al negocio?
¿Para tener tiempo para ti?

Porque crecer por crecer no tiene mucho sentido. Y facturar más tampoco, si para conseguirlo tienes que estar más cansada, trabajar más horas y sentir que tu negocio cada vez ocupa más espacio en tu vida.

Por eso creo que tener un negocio rentable no consiste solamente en conseguir que los números salgan. También consiste en decidir qué quieres que esos números hagan posible para ti.

Quizás no necesitas más clientas.
Quizás necesitas supervisar tus precios.

Quizás no necesitas trabajar más.
Quizás necesitas organizar mejor tus servicios.

Quizás no necesitas hacer crecer tu negocio.
Quizás necesitas que el negocio que ya tienes empiece a funcionar de otra manera.

No todo el mundo quiere el mismo negocio.
Y no todas necesitamos llegar al mismo sitio.

Por eso, antes de preguntarte cuánto quieres facturar, quizá deberías preguntarte:
¿Cómo quiero que sea mi vida gracias a mi negocio?

Porque tu negocio también tiene que ser bueno para ti.

El otro día, hablando con mi amigo en su peluquería, salió esta frase: "Quiero que me atiendas como una reina, pero que ...
06/09/2026

El otro día, hablando con mi amigo en su peluquería, salió esta frase:
"Quiero que me atiendas como una reina, pero que me cuesta barato"

Y nos hemos puesto a hablar de esas clientas que quieren un buen servicio, que las atiendan bien, que les dediquen tiempo, que el resultado sea perfecto…
Pero quieren pagar poco.
Y me ha hecho pensar en nuestros negocios.

Porque cuando nos encontramos con una clienta así…
¿De quién es la responsabilidad?
¿De ella, por no valorar nuestro trabajo?
¿O también nuestra, por tener miedo a cobrar lo que realmente merecemos?

Porque quizá no se trata solamente de que una clienta quiera pagar menos.

Quizá también tenemos que preguntarnos:
¿Cuántas veces hemos bajado un precio por miedo a perder una clienta?
¿Cuántas veces hemos mantenido una tarifa sin saber siquiera si ese servicio nos resulta rentable?
¿Cuántas veces hemos dado más por el mismo precio?

Creo que aquí hay mucho de lo que hablar.

Y me gustaría saber qué piensas tú:
¿Dónde crees que está el problema?

Si empezase de nuevo, haría algunas cosas de otra manera.Hoy tengo claro que me habría ayudado especializarme antes, cre...
04/09/2026

Si empezase de nuevo, haría algunas cosas de otra manera.

Hoy tengo claro que me habría ayudado especializarme antes, crear sistemas cuando el negocio todavía era pequeño y, sobre todo, pagarme un sueldo desde el principio.

Pero hay algo que no cambiaría:
Los errores.

Porque muchos de ellos fueron los que me enseñaron lo que hoy sé.

➡ Aprendí que hacer más cosas no significa ofrecer un mejor servicio.
➡ Que improvisar puede funcionar durante un tiempo, pero cuando el negocio crece necesitas sistemas que te ayuden a sostenerlo.
➡ Y que trabajar en algo que te gusta no significa que tengas que trabajar gratis o dejar tu sueldo para cuando “sobre dinero”.

Eso último es especialmente peligroso.

Porque cuando te acostumbras a ser la última persona en cobrar, empiezas a tratar tu trabajo como si fuera menos importante que el resto de gastos de tu negocio.
Y no lo es.

Hoy no cambiaría todos mis errores.
Los convertiría en aprendizaje.

Porque un negocio no se construye haciéndolo todo bien desde el principio. Se construye observando, corrigiendo, aprendiendo y tomando mejores decisiones cada vez.

Y quizá esa sea una de las cosas que más me habría gustado entender cuando empecé.

¿Y tú, que errores has convertido en aprendizajes?

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