06/01/2026
LA LEYENDA DEL CUARTO REY MAGO
Hay una leyenda que, sin ser parte de la Revelación, nos enseña lo que Dios espera de nosotros.
Se cuenta que había un cuarto Rey Mago, que también vio brillar la estrella sobre Belén y decidió seguirla. Como regalo pensaba ofrecerle al Niño un cofre lleno de perlas preciosas. Sin embargo, en su camino se fue encontrando con diversas personas que iban solicitando de su ayuda.
Este Rey Mago las atendía con alegría y diligencia, e iba dejándoles una perla a cada uno. Pero eso fue retrasando su llegada y vaciando su cofre. Encontró muchos pobres, enfermos, encarcelados y miserables, y no podía dejarlos desatendidos. Se quedaba con ellos el tiempo necesario para aliviarles sus p***s y luego procedía su marcha, que nuevamente era interrumpida por otro desvalido.
Sucedió que cuando por fin llegó a Belén, ya no estaban los otros Magos y el Niño había huido con sus padres hacia Egipto, pues el Rey Herodes quería matarlo. El Rey Mago siguió buscándolo, ya sin la estrella que antes lo guiaba.
Buscó y buscó y buscó… y dicen que estuvo más de treinta años recorriendo la tierra, buscando al Niño y ayudando a los necesitados. Hasta que un día llegó a Jerusalén justo en el momento que la multitud enfurecida pedía la muerte de un pobre hombre. Mirándolo, reconoció en sus ojos algo familiar. Entre el dolor, la sangre y el sufrimiento, podía ver en sus ojos el brillo de la estrella. Aquel miserable que estaba siendo ajusticiado era el Niño que por tanto tiempo había buscado.
La tristeza llenó su corazón, ya viejo y cansado por el tiempo. Aunque aún guardaba una perla en su bolsa, ya era demasiado tarde para ofrecérsela al Niño que ahora, convertido en hombre, colgaba de una Cruz. Había fallado en su misión. Y sin tener a dónde más ir, se quedó en Jerusalén para esperar que llegara su muerte.
Ap***s habían pasado tres días cuando una luz aún más brillante que la de la estrella llenó su habitación. ¡Era el Resucitado que venía a su encuentro! El Rey Mago, cayendo de rodillas ante Él, tomó la perla que le quedaba y extendió su mano mientras hacía una reverencia. Jesús le tomó tiernamente y le dijo:
“Tú no fracasaste. Al contrario, me encontraste durante toda tu vida. Yo estaba desnudo, y me vestiste. Yo tuve hambre, y me diste de comer. Tuve sed y me diste de beber. Estuve preso, y me visitaste. Pues yo estaba en todos los pobres que atendiste en tu camino. ¡Muchas gracias por tantos regalos de amor! Ahora estarás conmigo para siempre, pues el Cielo es tu recompensa.”
ahora otra versión......
¿Y si los Reyes magos no eran tres, sino cuatro? ¿Y si uno de los cuatro Reyes magos no consiguió llegar junto a los demás a Belén?
Esta es la historia de Artabán, el cuarto rey mago. Se trata de una hermosa historia navideña basada en el cuento del escritor norteamericano Henry Van D**e, que publicó en 1896 bajo el título 'The other wise man'. Tal vez su cuento se inspire a su vez en una leyenda rusa, que habla de un cuarto rey mago que en lugar de joyas, lleva burros, aceite y vino.
El cuento navideño de Artabán, el cuarto rey mago, para niños
Cuatro reyes magos
Melchor, Gaspar, Baltasar y Artabán, eran cuatro ilustres magos de oriente a los que les encantaba observar las estrellas. Los cuatro magos descubrieron una estrella diferente al resto. Tras varios estudios, llegaron a la conclusión de que esa estrella les marcaba un camino que terminaba en Belén, lugar en donde estaba a punto de nacer el niño Jesús.
Los cuatro magos decidieron partir de inmediato hacia allí. Pero antes, debían reunirse en un punto concreto de Babilonia, para ir todos juntos. Melchor llevaría oro. Gaspar, incienso, y Baltasar, mirra. Artabán decidió llevar como regalo unas piedras preciosas: un diamante, un rubí y una perla.
Pero de camino a Babilonia, Artabán se encontró con un pobre hombre al que habían asaltado unos bandidos. Conmovido, le entregó el diamante.
Cuando llegó al punto de encuentro, los otros magos habían partido hacia Judea. Él fue detrás, pero al llegar allí, tampoco estaban. En su lugar, se encontró con un panorama desolador: Herodes había mandado matar a todos los recién nacidos. Al ver a un soldado a punto de matar a un pequeño, le ofreció un rubí a cambio de que dejara vivir al niño. Pero otros soldados, al ver lo que hacía, le cogieron prisionero y le encarcelan en Jerusalén.
Después de 33 años entre rejas, el rey mago Artabán recupera la libertad. Entonces le dicen que Jesús va a ser crucificado y decide ir allí. Pero de camino, Artabán se encuentra con una mujer que está a punto de ser vendida, y decide entregar la perla que le quedaba a cambio de su libertad.
Cuando Artabán, cansado y con muy pocas fuerzas, se encuentra en el monte Gólgota con Jesús, ya crucificado. Ambos se miran y Artabán le dice:
- Perdona, Jesús, porque llegué tarde.
Jesús entonces le dice lo siguiente:
- Artabán, tú hoy estarás conmigo en el reino de los cielos, porque cuando tuve hambre, me diste de comer, y cuando estuve enfermo, me cuidaste. Cuando me cogieron preso, me liberaste...
- Pero Señor, ¿cuándo hice yo todo eso?- preguntó Artabán sorprendido.
- Lo que hiciste por tus hermanos, lo hiciste por mi- contestó Jesús.
¡Feliz día de la Epifanía a todos!
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