16/08/2026
Un sitio agradabilísimo y que acabamos de descubrir en es:
En un jardín frondoso, alejado del ruido y las muchedumbres del verano, se puede comer estupendamente escuchando el ruido del arroyo que en su día dio vida al molino que hoy es restaurante.
Una terraza tan agradable como la cocina de Casa Videira.
Unas gildas de bonito de Burela marinado sobre gazpacho, una ensalada de tomates de verdad muy bien aliñados y acompañados, una especie de saam de panceta y unos puerros asados con salsa romesco que me encantaron.
Para terminar, un tiramisú de licor café, el sonido del agua en el arroyo y una estupenda compañía. Yo no le pido mucho más a la vida...😉