De pequeño, paseaba por entre las enormes máquinas de la fábrica de mi abuelo y fue ahí cuando soñé que un día yo también fabricaría cosas para la gente. La emoción que me embargaba y me embarga al imaginarme a la gente usando mis productos, disfrutando con ellos y el saber que contribuyo a mejorar sus vidas de alguna manera es algo que siempre perseguí.
” La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.”
Pero una cosa es sentir esa emoción y otra muy distinta, conseguir realizar mi sueño… Antes de ellos, estudié Administración y Dirección de Empresas, con especialización en finanzas, y empecé a trabajar en un Family Office (una empresa de asesoramiento en inversiones y fiscalidad) que, en cuestión de unos meses se convirtió en mi empresa, por esos caprichos que tiene el destino y, además, me convertí en su Director General. Pese a que cada año la empresa facturaba más y yo me ganaba muy bien la vida y encima viajaba a muchos sitios por negocio, nunca me terminó de enamorar mi trabajo. Hasta el punto que, a veces, cuando estaba llegando al trabajo miraba el cartel que estaba encima del edificio donde se ubicaba nuestra oficina y me forzaba a sentir lo mismo que él.
Cayó en mis manos “El secreto de un ganador” de Novak Djokovic. En él, cuenta cómo al adoptar una dieta sin gluten, su nivel de juego y energía mejoró drásticamente. Se cansaba y se lesionaba menos. Y llegó a ser número 1 mundial.
Probé durante 14 días esa dieta. Aún hoy al recordar cómo me sentí a partir del día 12 se me pone la piel de gallina: pude dormir 8 horas sin despertarme ni una sola vez durante toda la noche; tenía energía durante todo el día. Desapareció esa sensación a media tarde que me hacía ir directo a por un café. Mi cuerpo se recuperaba más rápido después de los entrenamientos.
Noté cómo se encendía en mí esa llama que todos tenemos dentro y que solo se despierta cuando encuentras algo que de verdad sientes que te apasiona. Dejé de comer lácteos también. Eliminé todo el azúcar procesado. ¡El resultado fue espectacular!
No es que lo buscase, pero en solo 3 meses pasé de pesar 74 kilos a pesar 68,5. Para que os hagáis una idea, jugando a balonmano con 18 años, entrenando 4 veces por semana, nunca pesé menos de 70… Y lo mejor de todo es que me sentía lleno de energía.
Un día en un supermercado vi que había multitud de zumos similares a los que yo me hacía en casa en mi licuadora. Estaban ya envasados y listos para consumir. Dediqué todo el viaje de vuelta a idear cómo sería montar una empresa que fabricase zumos. Fantaseaba. Hasta que, 4 meses después, dejé mi anterior empresa y me lancé a la aventura.
Quiero transmitir a las personas cómo puede mejorar su vida si mejoran su alimentación. Cambiar sus vidas a través de productos saludables. Eso es lo que hacemos en Adhara Organic, una de las primeras empresas de impacto social (B Corp) certificadas en España.
“Es en los momentos de decisión cuando tu destino se forja.”
Me he formado como coach nutricional para tener mayores conocimientos sobre alimentación. Y así empecé a ayudar a personas en mis sesiones personalizadas.
Sin embargo, este último año me di cuenta que seguía estancado. Aunque vivía mi sueño, repetía patrones de comportamiento que no me hacían bien. ¿Cómo podía ser? Con los conocimientos que tenía de alimentación. De meditación. Sobre estoicismo para entender qué se puede y qué no se puede controlar....
Leí un post de Mastin Kipp, quien es ahora mi coach y mentor, que decía: “Si sientes que tienes todos los recursos, todos los conocimientos, y todavía estás estancado en tu vida, seguramente tienes un trauma emocional que curar.”
Trabajé en descubrir esos traumas. Aluciné con los resultados. Todavía a día de hoy sigo descubriendo nuevas cosas. Y lo que es más importante, he llevado mi vida al siguiente nivel.
Y quiero ayudarte a ti a conseguirlo también.