15/07/2023
Rompiendo caparazones:
Ayer mi jefe me escribió contándome las impresiones de la familia del último intensivo que hemos realizado con un niño de 2 años que ha consistido principalmente en terapia ocupacional basada en el enfoque que la integración sensorial.
La familia se mostró muy agradecida y emocionada al decir que su hijo ahora está más conectado con su entorno, disfruta explorando e interactuando con las personas a su alrededor. Se ha convertido en un niño que disfruta estando donde está, parece haber “roto su caparazón”.
Leer esas palabras me emocionó mucho.
Hace dos semanas conocí a un niño que estaba abrumado por los estímulos de su entorno. No era capaz de explorar de manera segura ni de comprender lo que ocurría a su alrededor.
Comenzamos a trabajar con él, presentándole estímulos de forma organizada y pidiéndole una respuesta concreta después de cada estímulo, de manera rítmica y repetitiva.
Poco a poco establecimos un código de comunicación, aprendimos a interactuar y a jugar juntos. Luego, trasladó este juego a sus padres en actividades sencillas pero significativas.
Después, amplió sus horizontes, empezó a observar lo que sucedía a su alrededor y disfrutó explorando y comprendiendo cómo funcionan las cosas más simples. Esto generó en él un interés y comenzó a abrir las ventanas de sus sentidos y su aprendizaje, descubriendo que vale la pena conocer lo que tiene a su alrededor.
Después de 15 días de trabajo, integrando estímulos y enfrentando nuevos desafíos, este niño inseguro que entró sin atreverse a soltarse a caminar, se va caminando y feliz.
Por eso, cuando la familia expresó que su hijo había roto su caparazón, me emocioné mucho, ya que creo que no hay una forma mejor de describir nuestro trabajo.
Casos como estos hacen que todo valga la pena y me llenan de energía. Me recuerdan por qué elegí estudiar terapia ocupacional y por qué me dedico a lo que hago.”