10/01/2020
Muchas veces me he preguntado, por qué las etapas de infantil y primaria se basan en una enseñanza de conocimientos y de educación (transmisión de valores...) y cuando se pasa a la etapa secundaria esa transmisión de valores disminuye. Pero lo que más me llama la atención es por qué cuando se llega a la etapa de secundaria los alumnos no han interiorizado nada o casi nada de estos valores e incluso parece que hay un retroceso. Está claro, que no solamente la escuela educa sino también la familia, la sociedad, administraciones..., como dice el proverbio "se necesita toda una tribu para educar a un niño".
Pues creo que he encontrado la respuesta a través del libro de Francisco Mora, "Neuroeducación, solo se puede aprender aquello que se ama". Páginas de la 124 a la 126.
Francisco Mora nos dice: "Educar significa hacer mejores personas. Hacer personas honestas. Educar significa enseñar todo aquello que además de los procesos de instrucción (lectura y escritura, lengua y literatura, cuentas, matemáticas) refieren a la enseñanza de valores y normas, es decir, a construir la verdadera individualidad humana.
Educar en valores refiere a la enseñanza que conduce al expresar en normas el respeto a las personas, la sociedad y las instituciones que la representan. Esto último, implica hacer crecer y enriquecer, y eventualmente incluso cambiar, la cultura en que se vive. En su esencia refiere a enseñar los principios básicos de la ética y en este contexto concreto de la neuroeducación, la neuroética. De hecho, una perspectiva actual de la neuroeducación es tratar de ayudar a encontrar y delimitar los tiempos o edades que a lo largo del desarrollo humano mejor permitan entronizar en el cerebro determinados valores. Hoy se estima que la edad general en la que se debe comenzar esta entronización gira alrededor de los tres años, que debe continuarse a lo largo de toda la enseñanza primaria hasta la adolescencia y bien entrada la juventud. Comienzo que debe realizarse en los niños obviamente con ejemplos fáciles y asequibles, para lograr fijar el principio de las normas que permitan crear hábitos y eventualmente respetar a través de ellos esos mismos valores".
Y nos dice que, que es entre los 23-26 años donde las zonas del cerebro que elabora los valores ("los valores tienen como sustrato neurobiológico principal los circuitos y redes neuronales de la corteza prefrontal), no terminan de madurar la completa mielinización de sus axones.
Y termina diciendo: "Esto nos lleva a especular sobre si no se debiera seguir avanzando hasta esa edad en la educación en valores de un modo constante y adecuado al mundo emocional y de sentimientos de las personas".
Pues bien, con esta conclusión deberíamos reflexionar que tipo de medidas o cambios se deberían hacer para que se de esta continuación de la educación en valores en la etapa de secundaria y universitaria.