11/11/2017
A lo largo de nuestra vida hemos adquirido una multitud de enseñanzas. Una de ellas es el movimiento corporal. Gracias a ello, hemos aprendido a andar, correr, saltar, hemos aprendido a subir en bicicleta, a nadar, a conducir un coche o una moto, a escribir, etc. A fin de cuentas, hemos aprendido a interactuar con nuestro entorno de modo natural y la mayoría del tiempo de manera innata. Todos estos aprendizajes de algún modo han tenido y tienen una enorme relevancia en nuestra existencia así como un papel innegable en la construcción de nuestra personalidad. En el ámbito deportivo, el manejo y la coordinación de los movimientos corporales no es la única pero si la base de todo aprendizaje deportivo. El movimiento es algo tan innato al ser humano y a nuestro día a día, que a veces olvidamos de su importancia. Solo cuando nos enfrentamos a un aprendizaje deportivo, volvemos a tomar consciencia de la trascendencia de su verdadera valía vital.