12/06/2023
Tal y como os anunciamos, os presentamos a nuestro exalumno Alvaro Salvador, que nos ha escrito esta carta recordando su paso por el colegio. ¡Muchísimas gracias Álvaro!
Han sido 16 los años que he pertenecido al Colegio Las Viñas. Durante todo este tiempo
he tenido unas vivencias inolvidables con personas extraordinarias (en la guardería, en las aulas,
en el comedor, en el patio…). Me he ganado más de un castigo o reprimenda más que merecidos
y con el tiempo uno entiende el porqué y sólo cabe una palabra: EDUCACIÓN. Una educación en
la etapa más importante en la socialización y en la formación de la personalidad que es en la
juventud y que marcará nuestra forma de ser el día de mañana. Y a día de hoy sigo agradeciendo
la implicación que recibí de toda la familia del Colegio Las Viñas. Además, la gran mayoría de mis
mejores amigos hemos compartido aulas, y desde bien pequeños. Ahora que estamos
preparados, próxima parada: UNIVERSIDAD.
En la vida hay que tomar constantemente DECISIONES. Y no es de cobardes arrepentirse,
sino saber reaccionar a tiempo. Informática: cuantas salidas laborales… pero no me gustaba.
Pero como aprendí de pequeño, las cosas que se empiezan, se acaban (aunque fuera solamente
un curso). Ahora sí que vamos a jugar, que vamos a estudiar FCAFD en… Valencia.
RESPONSABILIDAD, otro gran valor a poner en marcha para compaginar estudios, con
vivir fuera de casa en un piso compartido y compaginando con lo que es mi pasión: el voleibol.
En la universidad eché de menos la cercanía del profesorado y el calor de los amigos de Las
Viñas. Pero así es esta etapa: tú, sólo en el mundo. Disfruté realmente de estudiar algo que me
gustaba día tras día, valorando todas las salidas laborales posibles, mientras el voleibol me
estaba dando una vida sin darme cuenta (o sí): nuevos compañeros, amigos, nuevas
experiencias… DISCIPLINA, PERSEVERANCIA, ingredientes fundamentales en ese camino de
querer llegar al máximo como jugador, dando mis primeros pasos en el gimnasio del colegio con
Daniel Igual, hasta llegar a ser campeón de España, jugar campeonatos de Europa universitarios
e incluso jugar en Superliga 1, siempre de la mano de Álvaro Villalba (sí, amigo del colegio desde
los 6 años). Como le dije un día a Luis: el voleibol me lo ha dado todo en la vida y le estoy muy
agradecido. Eso sí, compaginándolo siempre con estudios (máster de educación, valenciano,
incluso empecé fisioterapia…)
Pero también me abrió oportunidades laborales. Lo que empezó en un club amateur como
vía de escape para independizarme e intentar costearme la vida desde los 23 años, sumando la
MOTIVACIÓN, DEDICACIÓN y FORMACIÓN me permitieron estar en la Federación Valenciana de
Voleibol, entrenando en el centro de tecnificación de Cheste, siendo campeón de España como
seleccionador valenciano en 2018 y la guinda del pastel: pertenecer a la selección española de
menores durante 2 años. Y cuando uno cree que tiene la vida resuelta, aparece algo por el
camino que hace cambiar el rumbo. Decisiones… ¿otra vez?
Soy de los que piensa que todo pasa por algo, aunque muchas veces cueste aceptarlo. Y
gracias a todo este camino que me ha ido ofreciendo la vida llevo 4 años opositando en lo que
estoy totalmente convencido que es lo mío, donde encajan perfectamente todos los valores que
he recibido durante toda mi vida así como mi forma de ser. Sedaví, Ibiza, Sagunto, Almoradí,
ahora Gandía… están siendo mis paradas hacia mi destino final: Ávila.
COSAS PENDIENTES: MUCHAS. Pero volver a pasar tiempo pero “de colegas” con
aquellas personas que en su día se encargaron de mi educación no tiene precio. Unos vínculos
que perdurarán para toda la vida. Eso sí, en todo este tiempo, no he dejado de presumir de
donde vengo. Como dice un amigo mío: Quien pierde los orígenes pierde la identidad.