07/09/2026
Todos vivimos momentos de todos los colores, es decir, situaciones diversas que sobrellevamos, o tal vez deberíamos, sobrellevar de la mejor manera posible.
Hay una en concreto, las despedidas, que dicen mucho de cada un@ de nosotr@s, porque cuando nos vamos y cómo lo hacemos, deja una constancia clara de quienes somos, de qué valores predominan en cada un@, aún en una situación compleja, difícil, dura...
En un principio tendemos a mostrar una bonita versión, somos más amables, tolerantes, empátic@s etc.
En el día a día se ven diferentes maneras de hacer, diferentes situaciones, diferentes formas, aunque siempre sobrellevando el viaje.
En la partida, el final, el cierre o dile como quieras, la cosa se complica, salen los demonios y los miedos, la rabia y las inseguridades, lo que te guardaste de ti, tu invierno, y ahí a veces, la liamos.
Pasar por la vida de alguien o de "alguienes" debería ser un bonito recuerdo para el futuro y una puerta abierta para lo importante. Debería ser una obligación de salida dejarlo todo recogido y en orden... Y no me refiero a las cosas, aunque si a los sentimientos, a las acciones, a los gestos...
Da tantas y tantas vueltas la vida, que si un día quieres volver o simplemente te cruzas con quienes formaron parte de un tiempo común, que sea algo bonito, algo dulce, no algo que se atragante y cueste tanto tragar, por no haber tenido cuidado en el durante y en especial en el final.