15/06/2024
Homenaje a Jesús Bárez
Con estos dos textos de José María Incausa Moros y Antonio de Miguel, compañeros de docencia, recordamos la figura del Profesor de Filosofía el día del homenaje (15 de junio de 2024) que le ha tributado el Ayuntamiento de Soria en nombre de la ciudad de Soria.
A JESÚS BÁREZ
Jesús hizo de su vida una bandera de la libertad. Y lo hizo con una permanente sonrisa, con esa cara pilla de la que por más años que cumplió nunca supo, probablemente no quiso, desprenderse. Allí donde ejerció, ya fuera en la enseñanza o en el ámbito público, sus modos cercanos, amables, siempre rodearon a ese carácter libre que Jesús tenía. Fue un ejemplo de tolerancia y progresismo sin pretenderlo. Fue, en su tiempo, un progre porque quiso serlo y porque probablemente no podía ser otra cosa. Cada uno somos como somos y difícilmente podemos sacudirnos de esa piel que se nos pega al cuerpo de por vida.
Jesús huía siempre de las estridencias, de la tensión. Era ese un mar proceloso en el que no nadaba bien. Prefirió la sonrisa al mal gesto. Quiso ser argamasa, barro. Pero intuyo que detrás de esa sonrisa se escondía el sufriente amante de la poesía en la que descargaba sus momentos de soledad y tristeza.
Estamos aquí para despedirnos del filósofo, del educador, del profesor, del poeta, del político comprometido, que todo eso y más fue Jesús, pero sobre todo nos despedimos del hombre, del Jesús que dejará el vacío entre amigos y familiares. Gracias.
José María Incausa Moros
LA VIDA
“Estas palabras que deseo leer, aunque no son explícitamente suyas, creo que bien pudieran pertenecerle y salir de la experiencia y de la convicción y de la boca de Jesús, maestro que fue en su enseñanza de la filosofía, pero, sobre todo, persona llena de humanidad y maestro en la Vida”
Y yo, un día como hoy quiero quedarme con esta lección suya…
Para mí vivir plenamente significa sobre todo aceptar con intensidad todo lo que nos ocurre, todo lo que nos cae encima y, frente a las oportunidades que se nos presentan, tener la decisión de aprovecharlas, pero con sentido del límite, que me parece una condición imprescindible de la existencia. Es decir, no rehuir pruebas y vivir paladeando todo intensamente.
Saber que nuestra vida se va a acabar es lo que propicia que vivamos momentos de una gran intensidad y percepción.
Al hablar de la vida hablamos de la libertad, y al hablar de la libertad se habla de la vida, la vida que vivimos cada uno y que debemos vivir, porque no solo tenemos el derecho de vivirla, tenemos el deber de vivirla; la vida, si no es libre, no es nuestra. Si se atiene a lo que otros nos obligan a hacer, no somos nosotros, no somos responsables, no somos los que viven, los protagonistas. Esto es lo que la libertad añade al mero hecho de existir.
La vida es un viaje a uno mismo, y el que no lo entiende así no vive su propia vida. Por eso estoy exhortando a vivirla, a vivirla con intensidad y, sobre todo, con dedicación profunda.
La vida es cambio. Se extingue una manera de vivir y nace otra. Por eso, la acción humana más que sostener lo viejo debe impulsar lo nuevo. La Vida no es solo razón, ni se reduce a ciencia y tecnología. La Vida es también arte, pasión, sentimientos.
¡Vivir: Nuestra misión es vivir y nada más!
Antonio de Miguel Hernando