Clarisas Corpus Christi Segovia

Clarisas Corpus Christi Segovia Fraternidad Franciscanas Clarisas Corpus Christi. Si quieres oir lo que tu corazón te dice. Acércate y habla con nosotras. Prueba

04/10/2026

OREMOS:

Señor Jesucristo,
gracias por la semilla de la vida eterna
que plantaste en Francisco.

Gracias porque esa semilla sigue germinando,
de generación en generación.

Haz que también en cada uno de nosotros pueda hacer
fructificar:
la misericordia hacia los pobres,
el amor por Ti crucificado,
la fidelidad a la Iglesia,
el amor por la Eucaristía,
la fraternidad sin poder,
el testimonio de la paz.

Ayúdanos a vivir “según la forma del santo Evangelio”
allí donde estamos y laboramos.
Que el Espíritu nos haga cristianos apasionados,
ciudadanos de este tiempo,
capaces de afrontar los problemas reales
y de buscar un mundo más justo y fraterno.

Y recuérdanos que somos peregrinos de la esperanza,
en camino hacia la Ciudad definitiva,
donde Dios, Padre tuyo y nuestro, será todo en todos. Amén.

TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS «800 años después, la luz sigue encendida» Ambientación Lugar donde lo vayamos a reali...
03/10/2026

TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS
«800 años después, la luz sigue encendida»

Ambientación
Lugar donde lo vayamos a realizar estará en penumbra. En el centro, Cristo de San Damián, un hábito franciscano vacío y alrededor 8 velas grandes apagadas. También tendremos en otro lugar cercano: cordón franciscano, Biblia, jarra, palangana, bolis/tarjetas, velas para los asistentes. En pantalla:
1226 — 2026
8 siglos · 8 luces · Una misma llamada Durante la entrada, música suave.

INTRODUCCIÓN · «VOLVEMOS A LA PORCIÚNCULA»
Se apagan las luces y queda iluminado el Cristo de San Damián.
NARRADOR: Paz y bien. Es 3 de octubre de 2026. Pero esta noche queremos viajar hasta otra tarde: 3 de octubre de 1226. Francisco está en la Porciúncula. Su cuerpo está agotado. Sabe que su vida termina y quiere tener cerca a sus hermanos. Han pasado exactamente ocho siglos. Esta noche encenderemos ocho luces. Una por cada siglo que nos separa de aquella tarde. Y con cada luz nos acercaremos a algo que Francisco vivió y que, ochocientos años después, puede seguir hablando a nuestra vida.
Silencio.
NARRADOR: Francisco, hermano nuestro, ochocientos años después… TODOS:Queremos caminar contigo.

PRIMERA VELA: «LO AMARGO SE CONVIRTIÓ EN DULZURA»
Encendemos la primera vela.
LECTOR: Francisco escribió: «Me parecía muy amargo ver a los leprosos. Y el Señor mismo me condujo entre ellos y practiqué con ellos la misericordia. Y aquello que me parecía amargo se me tornó en dulzura».
NARRADOR: El camino de Francisco comenzó cuando dejó de pasar de largo. También nosotros tenemos personas que nos cuesta mirar, comprender o aceptar.
GESTO DE LA ASAMBLEA: Todos miran durante unos segundos a quienes tienen alrededor.
NARRADOR: A quien tienes a tu lado, aunque quizá ni siquiera lo conozcas, dile simplemente: PAZ Y BIEN
TODOS, unos a otros:Paz y bien.
Puede acompañarse de un apretón de manos o abrazo.

SEGUNDA VELA: «SOLO DIOS BASTA»
Se enciende la segunda vela.
Se coloca lentamente el cordón franciscano alrededor del hábito vacío.
NARRADOR: Al final de su vida Francisco quiso volver a quedar pobre sobre la tierra. Había descubierto que nuestra vida no vale por lo que conseguimos acumular.
Se proyecta:
¿QUÉ ES REALMENTE IMPORTANTE EN MI VIDA?
Treinta segundos de silencio.
Después todos responden:
NARRADOR: Cuando tantas cosas nos llenen de ruido… TODOS:Señor, recuérdanos lo esencial.
NARRADOR: Cuando creamos que tener más significa vivir mejor… TODOS:Señor, recuérdanos lo esencial.
NARRADOR: Cuando olvidemos a las personas que amamos… TODOS:Señor, recuérdanos lo esencial.

TERCERA VELA: «EL SEÑOR ME DIO HERMANOS»
Se enciende la tercera vela.
LECTOR:«Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me mostraba qué debía hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio».
NARRADOR: Francisco descubrió que no estaba llamado a caminar solo. Dios puso hermanos en su camino. Personas concretas con las que compartir la vida, las dificultades, la fe y el Evangelio.
También nosotros hemos llegado hasta aquí acompañados por muchas personas.
Música instrumental suave.
NARRADOR: Mira por un momento tus manos. Piensa en todo lo que has recibido de otras manos a lo largo de tu vida: una ayuda, una caricia, una oportunidad, un perdón, una mano que te sostuvo cuando lo necesitabas.
Pausa.
NARRADOR: Ahora abre tus manos.
Toda la asamblea permanece unos instantes con las manos abiertas.
NARRADOR: Porque también tus manos pueden sostener, acompañar, ayudar, perdonar… y hacer sentir a alguien que no está solo.
Silencio breve.
NARRADOR: Gracias, Señor, por los hermanos que has puesto en nuestro camino. Y haz de nosotros hermanos para los demás.
Se deja unos segundos de silencio y continúa la celebración con la siguiente vela.

CUARTA VELA: «EL SEÑOR TE DÉ LA PAZ»
Se enciende la cuarta vela.
LECTOR: Francisco dejó escrito: «El Señor me reveló que dijésemos este saludo: El Señor te dé la paz».
VIDEO: Fratelli Tutti, Encíclica sobre la fraternidad y la amistad social (Vídeo de Vatican
Media) https://www.youtube.com/watch?v=S5BK5PpjdMI&t=293sAl terminar, unos segundos de silencio.
NARRADOR: Ochocientos años después, el mundo sigue necesitando hombres y mujeres de paz. Digamos todos juntos la oración que marco el rumbo de Francisco ante el crucifijo de san Damián.
TODOS:¡Oh alto y glorioso Dios!, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.
QUINTA VELA: «LOS AMÓ HASTA EL EXTREMO»
Se enciende la quinta vela. Una persona lleva la Biblia y otro vierte lentamente agua en una palangana. Se deja que se escuche el agua.
LECTOR:«Sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo… tomó una toalla y comenzó a lavar los pies de sus discípulos».
NARRADOR: Mientras contemplas el agua, piensa solamente en una persona: ¿a quién puedes servir esta semana? ¿Quién necesita algo de ti?
Silencio.
NARRADOR: Francisco, enséñanos a hacernos pequeños.
TODOS:Para servir.
NARRADOR: A acercarnos al que sufre.
TODOS:Para servir.
NARRADOR: A no vivir solamente para nosotros.
TODOS:Para servir.


SEXTA VELA: «LOADO SEAS, MI SEÑOR»
Se enciende la sexta vela.
NARRADOR: Francisco está enfermo, casi ciego y sabe que la muerte se acerca. Y, sorprendentemente, quiere cantar. En medio de su fragilidad sigue descubriendo motivos para dar gracias.

CÁNTICO DE LAS CRIATURAS A DOS COROS
Rezado por toda la Asamblea a dos coros

CORO 1:«Omnipotente, Altísimo, Bondadoso Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria, y el honor; tan sólo Tú eres digno de toda bendición y nunca es digno el hombre de hacer de Ti mención. CORO 2:Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial Ioado por el hermano sol,
que alumbra y abre el día y es bello en su esplendor, y lleva por los cielos noticias de su autor. CORO 1: Y por la hermana luna, de blanca luz menor, Y las estrellas claras, que tu poder creó tan limpias, tan hermosos, tan vivas como son, y brillan en los cielos, ¡loado, mi Señor!
CORO 2:Y por la hermana agua, preciosa en su candor, que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor! Por el hermano fuego, que alumbra al irse el Sol, y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado, mi Señor!
CORO 1:Y por la hermana tierra que es toda bendición por la hermana madre tierra, que da en toda ocasión las hierbas y los frutos y flores de color y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!
CORO 2:Y por los que perdonen y aguantan por tu amor los males corporales y la tribulación: ¡felices los que sufren en paz con el dolor, porque les llega el tiempo de la coronación! -AMÉN. Al terminar, silencio.

SÉPTIMA VELA: «HERMANA MUERTE»
Se enciende lentamente la séptima vela. Se apagan todas las demás luces del templo.
Quedan únicamente las siete velas y el Cristo.
LECTOR: Francisco quiso añadir todavía una última alabanza:
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar. ¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal! Bienaventurados aquellos a quienes encuentre cumpliendo tu santísima voluntad, pues la muerte segunda no les hará mal.

TODOS: Alabad y bendecid a mi Señor, dadle gracias y servidle con gran humildad. NARRADOR: Es la tarde del 3 de octubre de 1226. Francisco está en la Porciúncula. Está rodeado de sus hermanos. Cerca de la tierra. Cerca del Evangelio. Cerca de Dios. No necesitamos representar su muerte. Esta noche basta con guardar silencio junto a él.
UN MINUTO DE SILENCIO ABSOLUTO.
NARRADOR: Francisco ha terminado su camino.
TODOS:Gracias, Señor, por nuestro hermano Francisco.

OCTAVA VELA: «NUESTRO NOMBRE EN LA OCTAVA VELA»
Después del silencio por la muerte de Francisco, se deja música instrumental muy suave.
Delante de la octava vela se coloca un recipiente con pequeñas tarjetas y bolígrafos. NARRADOR: Siete luces hablan de una historia que hemos recibido. La octava todavía está apagada porque aún está por escribir. Es nuestro tiempo. Nuestra vida. Nuestro 2026. Piensa por un momento qué palabra de Francisco quieres llevarte esta noche: paz, fraternidad, sencillez, servicio, perdón, alegría, oración, cuidado, Evangelio…Se deja silencio.
Se invita a que cada persona escriba una sola palabra en una pequeña tarjeta. Una vez escritas las podemos poner alrededor del hábito que tenemos en el suelo.
NARRADOR: No sabemos qué quedará de nosotros dentro de ochocientos años. Pero sí podemos decidir qué queremos vivir mañana.
Se enciende la octava vela.
TODOS:Señor, ayúdanos a vivir lo que esta noche has puesto en nuestro corazón.


FINAL · «800 AÑOS DESPUÉS…»
Después de encender la octava vela, quedan las ocho velas encendidas alrededor del hábito. El lugar permanece en penumbra.
NARRADOR: Han pasado ochocientos años desde aquella tarde en la Porciúncula. Francisco ya no está entre sus hermanos. Su hábito quedó vacío. Su voz se apagó. Sus pasos dejaron de recorrer los caminos. Pero aquella pequeña luz no se apagó. Ochocientos años después, seguimos descubriendo que el otro puede ser hermano. Que se puede vivir con menos y amar más. Que merece la pena cuidar al pequeño, acercarse al que sufre, proteger la creación y trabajar por la paz.
Seguimos descubriendo que el Evangelio puede hacerse vida.
Mientras el narrador continúa, una persona toma la luz de la octava vela y comienza a transmitirla lentamente a la asamblea, sin que nadie diga nada.
NARRADOR: Esta noche hemos recibido una luz que no comenzó con nosotros.
Otros la cuidaron antes. Otros la llevaron durante ocho siglos hasta nuestras manos.
Ahora es nuestra.
Pausa mientras se encienden las velas.
NARRADOR: Francisco, hermano nuestro, descansa en paz. Nosotros continuamos el camino. Hace ochocientos años, Francisco llegó al final de su camino y dejó a sus hermanos una tarea por comenzar. Hoy, ocho siglos después, esa tarea llega hasta nosotros. Que nuestra vida hable. Que nuestras manos sirvan. Que nuestros pasos construyan paz. Y que allí donde estemos… el Evangelio vuelva a comenzar.Silencio.

En la pantalla aparece lentamente: 1226 — 2026 OCHO SIGLOS.
UNA LUZ QUE SIGUE VIVA. Y después, únicamente: COMENCEMOS.

CANTO:«Hazme un instrumento de tu paz»
O VIDEO:https://www.youtube.com/watch?v=qlKk6uwvDqg&t=78s



Oración final
LECTOR: Señor, gracias por regalarnos a Francisco, nuestro hermano. Ochocientos años después, su vida sigue recordándonos que merece la pena amar, servir, vivir con sencillez, cuidar la creación y construir la paz. Que las ocho luces que hoy hemos encendido no se apaguen al salir de aquí. Haz que sepamos reconocerte en cada hermano y vivir el Evangelio con alegría. Francisco hizo su parte. Ayúdanos ahora a nosotros a hacer la nuestra.Y que, ochocientos años después, el Evangelio siga comenzando de nuevo en nuestras vidas. Amén.

NARRADOR: Gracias por haber compartido esta noche junto a Francisco. Ochocientos años después, su camino no termina aquí: continúa en cada gesto de paz, de fraternidad y de servicio. Volvamos a nuestra vida con una luz encendida y una tarea por delante: hacer del Evangelio vida.Nos despedimos haciendo nuestra la bendición de san Francisco:
El Señor te bendiga y te guarde.
Te muestre su rostro y tenga misericordia de ti.
Vuelva a ti su rostro y te conceda la paz.
Que el Señor nos acompañe en el camino.

TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS «800 años después, la luz sigue encendida» Ambientación Lugar donde lo vayamos a reali...
03/10/2026

TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS
«800 años después, la luz sigue encendida»

Ambientación

Lugar donde lo vayamos a realizar estará en penumbra. En el centro, Cristo de San Damián, un hábito franciscano vacío y alrededor 8 velas grandes apagadas. También tendremos en otro lugar cercano: cordón franciscano, Biblia, jarra, palangana, bolis/tarjetas, velas para los asistentes. En pantalla:
1226 — 2026

8 siglos · 8 luces · Una misma llamada Durante la entrada, música suave.

INTRODUCCIÓN ·

«VOLVEMOS A LA PORCIÚNCULA»

Se apagan las luces y queda iluminado el Cristo de San Damián.

NARRADOR: Paz y bien. Es 3 de octubre de 2026. Pero esta noche queremos viajar hasta otra tarde: 3 de octubre de 1226. Francisco está en la Porciúncula. Su cuerpo está agotado. Sabe que su vida termina y quiere tener cerca a sus hermanos. Han pasado exactamente ocho siglos. Esta noche encenderemos ocho luces. Una por cada siglo que nos separa de aquella tarde. Y con cada luz nos acercaremos a algo que Francisco vivió y que, ochocientos años después, puede seguir hablando a nuestra vida.

Silencio.

NARRADOR:
Francisco, hermano nuestro, ochocientos años después…
TODOS:Queremos caminar contigo.

PRIMERA VELA:
«LO AMARGO SE CONVIRTIÓ EN DULZURA»

Encendemos la primera vela.

LECTOR: Francisco escribió: «Me parecía muy amargo ver a los leprosos. Y el Señor mismo me condujo entre ellos y practiqué con ellos la misericordia. Y aquello que me parecía amargo se me tornó en dulzura».

NARRADOR: El camino de Francisco comenzó cuando dejó de pasar de largo. También nosotros tenemos personas que nos cuesta mirar, comprender o aceptar.

GESTO DE LA ASAMBLEA: Todos miran durante unos segundos a quienes tienen alrededor.
NARRADOR: A quien tienes a tu lado, aunque quizá ni siquiera lo conozcas, dile simplemente: PAZ Y BIEN

TODOS, unos a otros:Paz y bien.
Puede acompañarse de un apretón de manos o abrazo.

SEGUNDA VELA: «SOLO DIOS BASTA»

Se enciende la segunda vela.

Se coloca lentamente el cordón franciscano alrededor del hábito vacío.

NARRADOR: Al final de su vida Francisco quiso volver a quedar pobre sobre la tierra. Había descubierto que nuestra vida no vale por lo que conseguimos acumular.
Se proyecta:

¿QUÉ ES REALMENTE IMPORTANTE EN MI VIDA?
Treinta segundos de silencio.

Después todos responden:

NARRADOR: Cuando tantas cosas nos llenen de ruido…

TODOS:Señor, recuérdanos lo esencial.

NARRADOR: Cuando creamos que tener más significa vivir mejor… TODOS:Señor, recuérdanos lo esencial.

NARRADOR: Cuando olvidemos a las personas que amamos… TODOS:Señor, recuérdanos lo esencial.

TERCERA VELA: «EL SEÑOR ME DIO HERMANOS»

Se enciende la tercera vela.

LECTOR:«Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me mostraba qué debía hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio».

NARRADOR: Francisco descubrió que no estaba llamado a caminar solo. Dios puso hermanos en su camino. Personas concretas con las que compartir la vida, las dificultades, la fe y el Evangelio.
También nosotros hemos llegado hasta aquí acompañados por muchas personas.
Música instrumental suave.

NARRADOR: Mira por un momento tus manos. Piensa en todo lo que has recibido de otras manos a lo largo de tu vida: una ayuda, una caricia, una oportunidad, un perdón, una mano que te sostuvo cuando lo necesitabas.

Pausa.

NARRADOR: Ahora abre tus manos.
Toda la asamblea permanece unos instantes con las manos abiertas.

NARRADOR: Porque también tus manos pueden sostener, acompañar, ayudar, perdonar… y hacer sentir a alguien que no está solo.

Silencio breve.

NARRADOR: Gracias, Señor, por los hermanos que has puesto en nuestro camino. Y haz de nosotros hermanos para los demás.
Se deja unos segundos de silencio y continúa la celebración con la siguiente vela.

CUARTA VELA: «EL SEÑOR TE DÉ LA PAZ»
Se enciende la cuarta vela.

LECTOR: Francisco dejó escrito: «El Señor me reveló que dijésemos este saludo: El Señor te dé la paz».

VIDEO: Fratelli Tutti, Encíclica sobre la fraternidad y la amistad social (Vídeo de Vatican
Media)
https://www.youtube.com/watch?v=S5BK5PpjdMI&t=293sAl terminar, unos segundos de silencio.

NARRADOR: Ochocientos años después, el mundo sigue necesitando hombres y mujeres de paz. Digamos todos juntos la oración que marco el rumbo de Francisco ante el crucifijo de san Damián.

TODOS:¡Oh alto y glorioso Dios!, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

QUINTA VELA: «LOS AMÓ HASTA EL EXTREMO»
Se enciende la quinta vela. Una persona lleva la Biblia y otro vierte lentamente agua en una palangana. Se deja que se escuche el agua.

LECTOR:«Sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo… tomó una toalla y comenzó a lavar los pies de sus discípulos».

NARRADOR: Mientras contemplas el agua, piensa solamente en una persona: ¿a quién puedes servir esta semana? ¿Quién necesita algo de ti?

Silencio.

NARRADOR: Francisco, enséñanos a hacernos pequeños.
TODOS:Para servir.

NARRADOR: A acercarnos al que sufre.
TODOS:Para servir.

NARRADOR: A no vivir solamente para nosotros.
TODOS:Para servir.


SEXTA VELA: «LOADO SEAS, MI SEÑOR»
Se enciende la sexta vela.

NARRADOR: Francisco está enfermo, casi ciego y sabe que la muerte se acerca. Y, sorprendentemente, quiere cantar. En medio de su fragilidad sigue descubriendo motivos para dar gracias.

CÁNTICO DE LAS CRIATURAS A DOS COROS
Rezado por toda la Asamblea a dos coros

CORO 1:«Omnipotente, Altísimo, Bondadoso Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria, y el honor; tan sólo Tú eres digno de toda bendición y nunca es digno el hombre de hacer de Ti mención.

CORO 2:Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial Ioado por el hermano sol,
que alumbra y abre el día y es bello en su esplendor, y lleva por los cielos noticias de su autor.
CORO 1: Y por la hermana luna, de blanca luz menor, Y las estrellas claras, que tu poder creó tan limpias, tan hermosos, tan vivas como son, y brillan en los cielos, ¡loado, mi Señor!

CORO 2:Y por la hermana agua, preciosa en su candor, que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor! Por el hermano fuego, que alumbra al irse el Sol, y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado, mi Señor!

CORO 1:Y por la hermana tierra que es toda bendición por la hermana madre tierra, que da en toda ocasión las hierbas y los frutos y flores de color y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

CORO 2:Y por los que perdonen y aguantan por tu amor los males corporales y la tribulación: ¡felices los que sufren en paz con el dolor, porque les llega el tiempo de la coronación! -AMÉN. Al terminar, silencio.

SÉPTIMA VELA: «HERMANA MUERTE»
Se enciende lentamente la séptima vela. Se apagan todas las demás luces del templo.
Quedan únicamente las siete velas y el Cristo.

LECTOR: Francisco quiso añadir todavía una última alabanza:

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar. ¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal! Bienaventurados aquellos a quienes encuentre cumpliendo tu santísima voluntad, pues la muerte segunda no les hará mal.

TODOS: Alabad y bendecid a mi Señor, dadle gracias y servidle con gran humildad. NARRADOR: Es la tarde del 3 de octubre de 1226. Francisco está en la Porciúncula. Está rodeado de sus hermanos. Cerca de la tierra. Cerca del Evangelio. Cerca de Dios. No necesitamos representar su muerte. Esta noche basta con guardar silencio junto a él.

UN MINUTO DE SILENCIO ABSOLUTO.

NARRADOR: Francisco ha terminado su camino.
TODOS:Gracias, Señor, por nuestro hermano Francisco.

OCTAVA VELA: «NUESTRO NOMBRE EN LA OCTAVA VELA»

Después del silencio por la muerte de Francisco, se deja música instrumental muy suave.
Delante de la octava vela se coloca un recipiente con pequeñas tarjetas y bolígrafos. NARRADOR: Siete luces hablan de una historia que hemos recibido. La octava todavía está apagada porque aún está por escribir. Es nuestro tiempo. Nuestra vida. Nuestro 2026. Piensa por un momento qué palabra de Francisco quieres llevarte esta noche: paz, fraternidad, sencillez, servicio, perdón, alegría, oración, cuidado, Evangelio…Se deja silencio.
Se invita a que cada persona escriba una sola palabra en una pequeña tarjeta. Una vez escritas las podemos poner alrededor del hábito que tenemos en el suelo.

NARRADOR: No sabemos qué quedará de nosotros dentro de ochocientos años. Pero sí podemos decidir qué queremos vivir mañana.
Se enciende la octava vela.

TODOS:Señor, ayúdanos a vivir lo que esta noche has puesto en nuestro corazón.


FINAL · «800 AÑOS DESPUÉS…»

Después de encender la octava vela, quedan las ocho velas encendidas alrededor del hábito. El lugar permanece en penumbra.
NARRADOR: Han pasado ochocientos años desde aquella tarde en la Porciúncula. Francisco ya no está entre sus hermanos. Su hábito quedó vacío. Su voz se apagó. Sus pasos dejaron de recorrer los caminos. Pero aquella pequeña luz no se apagó. Ochocientos años después, seguimos descubriendo que el otro puede ser hermano. Que se puede vivir con menos y amar más. Que merece la pena cuidar al pequeño, acercarse al que sufre, proteger la creación y trabajar por la paz.
Seguimos descubriendo que el Evangelio puede hacerse vida.
Mientras el narrador continúa, una persona toma la luz de la octava vela y comienza a transmitirla lentamente a la asamblea, sin que nadie diga nada.

NARRADOR: Esta noche hemos recibido una luz que no comenzó con nosotros.
Otros la cuidaron antes. Otros la llevaron durante ocho siglos hasta nuestras manos.
Ahora es nuestra.
Pausa mientras se encienden las velas.

NARRADOR: Francisco, hermano nuestro, descansa en paz. Nosotros continuamos el camino. Hace ochocientos años, Francisco llegó al final de su camino y dejó a sus hermanos una tarea por comenzar. Hoy, ocho siglos después, esa tarea llega hasta nosotros. Que nuestra vida hable. Que nuestras manos sirvan. Que nuestros pasos construyan paz. Y que allí donde estemos… el Evangelio vuelva a comenzar.Silencio.

En la pantalla aparece lentamente: 1226 — 2026 OCHO SIGLOS.

UNA LUZ QUE SIGUE VIVA. Y después, únicamente: COMENCEMOS.

CANTO:«Hazme un instrumento de tu paz»

O VIDEO:https://www.youtube.com/watch?v=qlKk6uwvDqg&t=78s



Oración final

LECTOR: Señor, gracias por regalarnos a Francisco, nuestro hermano. Ochocientos años después, su vida sigue recordándonos que merece la pena amar, servir, vivir con sencillez, cuidar la creación y construir la paz. Que las ocho luces que hoy hemos encendido no se apaguen al salir de aquí. Haz que sepamos reconocerte en cada hermano y vivir el Evangelio con alegría. Francisco hizo su parte. Ayúdanos ahora a nosotros a hacer la nuestra.Y que, ochocientos años después, el Evangelio siga comenzando de nuevo en nuestras vidas. Amén.

NARRADOR: Gracias por haber compartido esta noche junto a Francisco. Ochocientos años después, su camino no termina aquí: continúa en cada gesto de paz, de fraternidad y de servicio. Volvamos a nuestra vida con una luz encendida y una tarea por delante: hacer del Evangelio vida.Nos despedimos haciendo nuestra la bendición de san Francisco:
El Señor te bendiga y te guarde.
Te muestre su rostro y tenga misericordia de ti.
Vuelva a ti su rostro y te conceda la paz.
Que el Señor nos acompañe en el camino.

Diócesis de Ávila (España)

TRÁNSITO DE NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO DE ASÍS
03/10/2026

TRÁNSITO DE NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO DE ASÍS

NOVENA DIA DE LA NOVENA A NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO DE ASÍS
02/10/2026

NOVENA DIA DE LA NOVENA A NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO DE ASÍS

OCTAVO DIA DE LA NOVENA A NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO
01/10/2026

OCTAVO DIA DE LA NOVENA A NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO

SEXTO DIA DE LA NOVENA A NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO
29/09/2026

SEXTO DIA DE LA NOVENA A NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO

Miguel, Gabriel, Rafael,los espíritus señerosy arcángeles mensajerosde Dios, que estáis junto a él.A vuestro lado se sie...
29/09/2026

Miguel, Gabriel, Rafael,
los espíritus señeros
y arcángeles mensajeros
de Dios, que estáis junto a él.

A vuestro lado se siente
alas de fiel protección,
incienso de la oración
y el corazón obediente.

«¿Quién como Dios?» es la enseña,
es el grito de Miguel,
y el orgullo de Luzbel
al abismo se despeña.

Gabriel trae la embajada
divina, y le lleva al Padre
el «sí» de la Virgen Madre,
del Sol de Cristo alborada.

Por la ruta verdadera
Rafael nos encamina
y nos da la medicina
que cura nuestra ceguera.

Dios que nos diste a los ángeles
por guías y mensajeros,
danos el ser compañeros
del cielo de tus arcángeles. Amén.

Quinto día de la NOVENA A NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO
28/09/2026

Quinto día de la NOVENA A NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO

COMPARTIMOS CON GOZO.LA FIESTA DE NUESTRA MADRE.  LA VIRGEN DE LA FUENCISLA. Pasará por nuestra Casa y desde alli al pas...
27/09/2026

COMPARTIMOS CON GOZO.
LA FIESTA DE NUESTRA MADRE. LA VIRGEN DE LA FUENCISLA. Pasará por nuestra Casa y desde alli al pasar cerca pediremos por todos los Segovianos, para que interceda por ellos, por nosotros y por todos los que tienen a Maria como MADRE.

Dirección

Plaza Corpus CHRISTI
Segovia
40001

Horario de apertura

Lunes 10:00 - 13:00
16:00 - 18:00
Martes 10:00 - 13:00
16:00 - 18:00
Miércoles 10:00 - 13:00
16:00 - 18:00
Jueves 10:00 - 13:00
16:00 - 18:00
Viernes 10:00 - 13:00
16:00 - 18:00
Sábado 10:00 - 13:00
16:00 - 18:00
Domingo 10:00 - 13:00
16:00 - 18:00

Teléfono

+34628363278

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