28/08/2026
Hay formas distintas de fingir para encajar, y muchas veces dependen de en qué área nos han enseñado que no está bien mostrar debilidad.
Entre amigas, el elogio fácil funciona como red de apoyo: "qué guapa estás" aunque no sea del todo cierto, porque el objetivo es sostener, no corregir. Entre hombres, el filtro suele ir por otro lado: la brutalidad directa sustituye al halago, pero el fingimiento se traslada a otro terreno — aparentar más conocimiento o más habilidad del que realmente se tiene, porque ahí sí duele reconocer que no se llega.
Ninguna de las dos formas es mejor ni peor. Las dos son la misma cosa disfrazada distinto: evitar la verdad incómoda en el área donde más cuesta decirla.