25/09/2026
AIKIDO 合氣道
(…) EL ESPÍRITU DEL AIKIDO
En recuerdo de Yamaguchi Sensei, reproducimos una charla que dio en 1976 en la Escuela de Verano de Aikikai of Great Britain (que más tarde sería renombrada British Aikido Federation).
SEGUNDA PARTE
Ahora me gustaría darles algunas explicaciones sencillas sobre las técnicas básicas que hemos estado practicando. Lo que deben recordar es que lo más importante en Aikido —aiki— es kokyū e irimi-tenkan. Este es el principio fundamental del Aikido. En cuanto a kokyū, el significado más extendido de la palabra entre los japoneses es simplemente «respiración», «inhalar y exhalar», lo que conocemos como respiración biológica. Pero kokyū no es solo esto: en las artes marciales las palabras expresan de un modo muy simple lo esencial de las cosas, la relación de uno con el compañero o la relación entre el cuerpo y la mente. En este sentido, el verdadero aiki impide la separación del cuerpo y la mente. Esto puede extenderse más allá de las técnicas y aplicarse a las relaciones con otras personas.
En el caso de irimi-tenkan, cabe pensar en dos significados. El primero es lo visible al ojo, el movimiento; el segundo es algo muy espiritual e invisible. En este último sentido, irimi indica entrar en los sentimientos del compañero, penetrar en su mente. Tenkan indica transformar, extraer poder y convertirlo en belleza: un cambio cualitativo. Esto es lo que podríamos llamar la espiritualización de la técnica. Así como kokyū se compone de dos elementos, también irimi-tenkan contiene dos elementos, pero ambos son expresiones de una misma cosa, como las dos caras de una moneda. Tampoco el método de aiki-kokyū es algo aparte. Habría que entender aiki como un principio básico de la educación: puede hacer que el débil sea fuerte y que lo malo se vuelva bueno.
Debemos aprender con la mayor precisión las técnicas básicas: el kansetsu-waza (técnicas articulares) —ikkyō, nikyō, sankyō, yonkyō— y el nage-waza (técnicas de proyección) —shihō-nage, irimi-nage, kote-gaeshi y kaiten-nage—. Son, esencialmente, tres ejes direccionales: delante y detrás; derecha e izquierda; y superior e inferior. Todas proceden de la misma fuente, pero se expresan de maneras ligeramente distintas. Irimi-tenkan es jōdan; kote-gaeshi es gedan; shihō-nage es chūdan; kaiten-nage es también chūdan, pero por la parte trasera del oponente. Se han escrito muchos libros sobre Aikido, pero todo lo que sé se reduce a superior, medio e inferior; delantero y trasero; derecha e izquierda. Todas estas técnicas tienen un poder cohesivo*, ya sean omote o ura, uchi o soto. Si se observan de este modo, el Aikido resulta muy dinámico.
Irimi-tenkan significa el cambio o el paso del frente a la parte posterior, o del exterior al interior y viceversa. Entre la derecha y la izquierda hay innumerables puntos, e igualmente entre delante y detrás. De lo general a lo particular, y de lo particular a lo general: uno debe pensar en las cosas desde el punto de vista opuesto. Esto es muy importante. Lo que significa es que, si un hombre fuerte se apoya en su fuerza al practicar las técnicas, nunca llegará a entenderlas bien. En estas circunstancias, aunque uno tenga fuerza, debe pensar en sí mismo como si careciera de ella. Es una parte muy importante del Aikido que los más débiles puedan aprender a moverse y a tener éxito. Si se sigue esta pauta, se puede descubrir en uno mismo la capacidad de moverse. El hombre fuerte que confía en su fuerza no puede hacer este descubrimiento con lo que hace. Hay un viejo dicho: «quien vive por la espada debe morir por la espada»; quienes dependen de la fuerza serán destruidos por la fuerza. Por ello, al practicar Aikido, este «espíritu inverso» es muy importante. Uno tiene la tendencia natural a seguir la inclinación de su propio carácter, pase lo que pase. Pero, al estudiar el Camino, debe destruir de una vez y para siempre tales hábitos. Debe descartar no solo los puntos negativos, sino también los puntos positivos de su persona. Si no lo hace, sus ojos nunca podrán abrirse a una verdadera percepción. Solo después de haber eliminado tanto las partes buenas como las malas de su personalidad será capaz, a través de la práctica, de darse cuenta de la verdad. Esto está relacionado con alcanzar la liberación en su sentido real. El Aikido es, pues, uno de los grandes caminos de la liberación.
Existen, por supuesto, innumerables técnicas que surgen de las técnicas básicas y que se producen espontáneamente en el momento adecuado. Las verdaderas técnicas son las que se han aprendido a fondo y luego se han olvidado. En este sentido, se trata de un método de práctica por el cual no se aprenden simplemente técnicas como suwari-waza, tachi-waza y hanmi-hantachi en sus formas exteriores, sino que las diversas técnicas emergen con naturalidad de movimientos básicos como sentarse, levantarse y caminar.
O-Sensei decía a menudo: «Todas las técnicas son una». Si alguien le preguntaba cuál era, mostraba un gran número de técnicas y aun así afirmaba que todas las técnicas eran una sola. Al principio me pareció muy difícil de entender, pero poco a poco llegué a comprenderlo. En esto, mi conocimiento anterior era un obstáculo que me impedía avanzar en muchos sentidos. Comprendí que todas las cosas están unidas. Son, como decía O-Sensei, una sola.
* Este es un concepto difícil tanto de traducir como de comprender. La palabra japonesa empleada por Yamaguchi Sensei sugiere que todas las técnicas surgen de un mismo fundamento básico, de forma similar a como las moléculas que componen una masa pueden expandirse, contraerse e incluso adoptar formas distintas y, sin embargo, seguir siendo esencialmente la misma materia.
Fuente: Traducción de B.A.F. — Newsletter, julio de 1997, n.º 27.
Diseño gráfico: Juan López Pérez — edición asistida por IA.
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