Con el titulo de pedagóga Terapeuta debajo del brazo, y un montón de preguntas en mi cabeza, me di cuenta de lo mucho que me quedaba por aprender. Afortunadamente mis padres me contagiaron la ilusión por el saber y no ha pasado un dia de mi vida que no sea consciente de un nuevo aprendizaje realizado. Empecé a trabajar con niños con discapacidades mentales y físicas. Ellos me dieron la oportunidad
de aprender la diferencia entre ver sus discapacidades o verlos a ellos tal como son. También exploré el mundo de la escuela, la reeducación escolar, problemas de aprendizaje, transtornos de lecto-escritura… y eso me llevo de cabeza al mundo de las dificultades emocionales. De estos contactos surgió la necesidad de unir la mente y las emociones, Con técnicas de Masaje Infantil, profundice en la importancia del afecto , en su capacidad de sanación, y en sus múltiples manifestaciones, el vínculo, la caricia, la escucha, el permiso… la sabiduria de los bebes y de sus madres, la necesidad de vivir desde el instinto sagrado de la vida. Descubri asi mis carencias afectivas y mis propias necesidades de crecimiento y comprensión de mi misma. Todos los descubrimientos que hacia sobre mi misma tuvieron un eco en el trabajo que realizaba con los niños y su entorno afectivo más cercano, el cual era determinante para lograr la mejoría de los niños.Tomé conciencia de que ese era mi propósito de vida, desarrollarme como puente de comunicación y educación afectiva entre adultos y niños. Y como dice el proverbio africano: “Para educar a un niño se necesita toda una tribu”nació el proyecto Crecer en familia, salidas a la Naturaleza, familias de todo tipo, sin jerarquias, todos aprendiendo de todos, respetando al ser que hay en cada uno de nosotros y su proceso de aprendizaje. Actualmente todas las actividades, cursos, talleres y terapias que realizo estan marcadas por la necesidad de conocernos a nosotros mismos, como individuos, como familia- tribu, que es el grupo afectivo con el que nos relacionamos y aprendemos a vivir. Y en este proceso de autoconocimiento,en el que los otros son indispensables para lograrlo, utilizo el juego y la creatividad , siempre en un contexto afectivo para explorar nuestro interior ( mente, cuerpo, emociones, alma…),además, siempre que es posible, realizamos encuentros en la Naturaleza, pues facilita muchísimo el contacto con nuestra sabiduria interna. Solo conociéndonos y aceptándonos tal como somos podemos ser personas felices y solidarias.