Coanco Coaching

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Escuela de Coaching |Formación Certificada en Coaching por ASESCO | Desarrollo personal y profesional
Procesos de cambios vitales | Autoestima | Confianza | Seguridad

05/08/2026

En esta época de la Inteligencia Artificial, el acompañamiento humano se hace más necesario aún.

El verano es un buen momento para plantearse la próxima formación que vas a hacer.

Si te interesa el coaching te dejamos por aquí esta guía gratuita por si te interesa el coaching o estás pensando en formarte profesionalmente como Coach.

Si quieres conocer más sobre Coaching o tomar una decisión con criterio.

Solo tienes que enviar este mensaje de WhatsApp para descargar la guía:

GUÍA COACHING

04/08/2026

El sentido no aparece cuando todo va bien.

Aparece cuando decides qué hacer con lo que va mal.

Solemos pensar que el sentido de la vida se encuentra en los momentos buenos: un logro, una etapa estable, una racha de calma.

Pero quienes han vivido situaciones realmente difíciles suelen contar algo distinto: el sentido apareció, precisamente, en medio de la dificultad, no en su ausencia.

Viktor Frankl desarrolló esta idea desde su propia experiencia en campos de concentración: no siempre podemos elegir lo que nos ocurre, pero siempre —incluso en las circunstancias más extremas— queda una última libertad, la de elegir la actitud con la que afrontamos lo que nos pasa.

Esa elección, sostenía, es donde reside buena parte del sentido humano, no en la ausencia de sufrimiento, sino en lo que decidimos hacer con él.

Esto no es una invitación a idealizar el sufrimiento ni a buscarlo.

Es una observación honesta: las etapas más difíciles de la vida, cuando se atraviesan con cierta conciencia, suelen dejar un sentido y un aprendizaje que las etapas fáciles rara vez producen. No porque el sufrimiento sea bueno, sino porque exige de nosotros una toma de postura activa que la comodidad no exige.

La próxima vez que atravieses algo difícil, en lugar de preguntarte solo

"¿cuándo se me pasará esto?", pregúntate también: ¿qué postura quiero tomar frente a esto, y qué puedo construir con ella?

¿Ha habido algún momento difícil en tu vida del que hayas sacado un sentido que no esperabas?

¿Con quién compartirías esta reflexión?

27/07/2026

Hay pensamientos que se repiten tanto que los confundimos con verdades.

"No valgo para esto", "siempre me pasa lo mismo", "no se me da bien relacionarme".

Son frases que muchas personas han repetido tanto, durante tantos años, que ya ni siquiera las cuestionan.

Se han convertido en una especie de identidad, no en un pensamiento que en algún momento apareció por una razón concreta y que se quedó ahí por costumbre.

Aquí interviene algo que Daniel Kahneman describió bien: tendemos a confundir la familiaridad de una idea con su veracidad.

Cuanto más veces hemos oído o pensado algo, más verdadero nos parece, aunque la repetición no aporte ninguna evidencia nueva.

Es un atajo mental muy potente, y también muy engañoso: un pensamiento repetido mil veces no tiene más pruebas a su favor que uno repetido una sola vez. Solo tiene más costumbre.

Esto tiene una implicación práctica importante: antes de aceptar un pensamiento recurrente como un hecho sobre ti, vale la pena preguntarte qué evidencia real lo sostiene, no cuántas veces lo has pensado.

Casi siempre, cuando se busca esa evidencia concreta, aparecen muchas más excepciones de las que el pensamiento automático quería reconocer.

La próxima vez que un pensamiento sobre ti mismo aparezca con fuerza, pregúntate: ¿esto es cierto, o simplemente lo he pensado muchas veces?

¿Qué pensamiento repites tanto sobre ti que ya ni te planteas si es verdad?

Guarda esta publicación para volver a leerla.

22/07/2026

No hay emociones negativas. Hay emociones que no sabemos escuchar.

Clasificamos el miedo, la tristeza o la envidia como emociones ""malas"", algo que hay que eliminar cuanto antes.

Y esa idea, aunque comprensible, es poco precisa.

Toda emoción cumple una función: el miedo nos protege, la tristeza nos hace parar y procesar una pérdida, la envidia suele señalar un deseo propio que no nos hemos permitido perseguir.

Lisa Feldman Barrett, en su trabajo sobre cómo el cerebro construye las emociones, plantea algo que cambia bastante la conversación: las emociones no son virus que combatir, son información que el cerebro genera a partir de lo que percibe.

El problema no es sentirlas.

El problema es no saber leerlas, y por eso las evitamos, las reprimimos o dejamos que nos desborden sin entender qué nos están señalando.

Esto cambia la pregunta que solemos hacernos.

En lugar de ""cómo hago para no sentir esto"", la pregunta útil es ""qué me está señalando esto, y qué necesito hacer con esa información"".

Esa segunda pregunta es la que realmente lleva a algún sitio.

La próxima vez que sientas una emoción incómoda, antes de intentar quitártela de encima, pregúntale qué viene a decirte.

¿Qué emoción te cuesta más ""escuchar"" sin querer eliminarla enseguida?

¿Qué opinas?

COACHING PARA LA VIDA REAL

17/07/2026

Dejamos de conocernos el día que empezamos a explicarnos.

Desde pequeños aprendemos a justificar lo que sentimos: ""estoy así porque..."", ""reaccioné así porque..."".

Con el tiempo esa costumbre sustituye a la observación por la explicación.
Y son procesos distintos.

Observar es notar lo que ocurre dentro sin necesidad de resolverlo todavía.

Explicar es ya haber decidido qué significa, antes incluso de haberlo mirado del todo.

El problema es que las explicaciones que nos damos casi siempre son automáticas, heredadas de cómo interpretamos situaciones parecidas en el pasado.

No son mentira, pero tampoco son la única lectura posible.

En coaching esto se trabaja mucho: antes de preguntar ""por qué me siento así"", conviene preguntar ""qué estoy sintiendo exactamente, sin adjetivos, sin justificación"".

Esa pausa —breve, incómoda al principio— es la que permite conocerse de verdad, en lugar de simplemente reafirmar lo que ya creíamos de nosotros mismos.

La próxima vez que notes una emoción intensa, prueba a quedarte un minuto solo con la observación, sin pasar todavía a la explicación.

Es más difícil de lo que parece.

Y es ahí donde suele aparecer la información más honesta.

¿Te cuesta quedarte con lo que sientes sin explicarlo enseguida?

¿Te ha ocurrido alguna vez?



15/07/2026

"La confianza nunca aparece antes de actuar. Aparece después".

Hay personas que llevan años esperando sentirse seguras antes de dar un paso importante: cambiar de trabajo, hablar en público, poner un límite, emprender un proyecto.

Esperan indefinidamente, porque la confianza, tal y como la imaginan —una certeza previa, un ""ya estoy listo""— casi nunca llega antes de actuar.

Timothy Gallwey, uno de los pioneros del coaching moderno con su trabajo sobre el ""juego interior"", observaba algo parecido en el deporte: los atletas que esperaban sentirse completamente seguros antes de competir rara vez llegaban a competir.

La confianza no es la causa de la acción.

Es, casi siempre, la consecuencia.

Se construye a base de intentarlo, de comprobar en la práctica que se puede sostener el resultado —bueno o malo— y de repetirlo, no de convencerse mentalmente de antemano.

Esto cambia el orden que solemos dar por hecho: no es ""primero confianza, después acción"", sino ""primero acción, después confianza"".

Esperar a sentirse preparado del todo antes de dar el paso suele convertirse en la excusa perfecta para no darlo nunca, porque esa sensación de preparación completa, sencillamente, no llega antes de la experiencia.

Si hay algo que llevas tiempo posponiendo hasta ""sentirte más seguro"", plantéate que quizá la seguridad que buscas solo aparece después de haberlo intentado, no antes.

¿Hay algo que llevas tiempo esperando a ""sentirte preparado"" para hacer?

Cuéntanos en comentarios.



13/07/2026

No todo lo que cansa es el trabajo. A veces es hacerlo sin sentido.

Hay personas con jornadas razonables, sin sobrecarga aparente, que aun así llegan agotadas cada tarde. Y hay otras que trabajan muchas más horas y terminan el día con energía.

La diferencia, muchas veces, no está en la cantidad de trabajo, sino en si esa persona percibe que lo que hace tiene algún sentido, alguna conexión con algo que le importa.

Un trabajo duro con propósito cansa físicamente, pero no vacía.

Un trabajo cómodo sin ningún sentido percibido, en cambio, agota por dentro de una forma distinta, más difícil de explicar y más difícil de resolver solo con descanso.

Esto tiene una implicación práctica: cuando el cansancio no mejora ni durmiendo más ni desconectando el fin de semana, puede que la pregunta no sea "cómo descanso más", sino "qué sentido tiene, para mí, lo que estoy haciendo".

A veces la respuesta lleva a reconectar con un propósito que se había perdido de vista. Otras veces, honestamente, lleva a plantearse un cambio.

Antes de asumir que necesitas más descanso, pregúntate si lo que realmente necesitas es reconectar con el sentido de lo que haces.

¿Sientes que tu cansancio tiene más que ver con la carga de trabajo, o con la falta de sentido en él?

¿Qué opinas?



11/07/2026

"COACHING PARA LA VIDA REAL

👉 El problema rara vez empieza en los hechos. Empieza en la historia que nos contamos sobre ellos.

Un mensaje sin responder puede significar mil cosas: que la otra persona está ocupada, que se le olvidó, que no tiene ganas de contestar, que está enfadada contigo.

El hecho es exactamente el mismo —un mensaje sin respuesta—, pero la reacción emocional cambia completamente según cuál de esas historias decidamos creer, casi siempre sin ser conscientes de que estamos eligiendo una interpretación entre varias posibles.

Aaron Beck llamó a esto pensamientos automáticos: interpretaciones rápidas, casi instantáneas, que aparecen antes de que nos demos cuenta de que estamos interpretando.

Las vivimos como si fueran el hecho mismo, no como una lectura posible entre varias.

Y actuamos —nos enfadamos, nos angustiamos, nos alejamos— en función de esa historia, no del hecho real.

✅ La herramienta más simple, y más efectiva, es separar por escrito ambas cosas: qué ha pasado exactamente (el hecho, sin adjetivos) y qué me estoy contando sobre eso (la interpretación).

Cuando se separan, casi siempre se ve con más claridad que el hecho admite varias lecturas, y que hemos elegido, sin darnos cuenta, la que más nos inquieta.

✏️ La próxima vez que una situación te genere una reacción fuerte, escribe el hecho en una línea, y la historia que te has montado en otra.

La diferencia suele sorprender.

¿Sueles reaccionar más a los hechos, o a la historia que te cuentas sobre ellos?

¿Te ha ocurrido alguna vez?"

10/07/2026

"COACHING PARA LA VIDA REAL

La rabia casi nunca habla de lo que dice hablar.

Discutimos por los platos sin fregar, por un comentario en una reunión, por un retraso de diez minutos. Y casi siempre, si prestamos atención, la intensidad de la reacción no cuadra con el tamaño del hecho. Eso es una pista.

Leslie Greenberg, uno de los referentes de la terapia focalizada en la emoción, distingue entre emociones primarias y secundarias. La rabia suele ser secundaria: aparece para proteger otra emoción más vulnerable que estaba debajo —tristeza, miedo a no importar, humillación— y que resulta más incómoda de sostener que el enfado. Enfadarse es, muchas veces, más fácil que reconocer que algo nos ha dolido.

Esto no significa que la rabia sea ilegítima. Significa que, si solo la gestionamos a nivel de superficie —contarla, respirar, calmarla—, seguimos sin resolver lo que realmente la generó. Y la próxima discusión aparente será, otra vez, sobre los platos.

La próxima vez que notes una rabia desproporcionada al hecho, antes de reaccionar, prueba a preguntarte: ¿qué hay debajo de esto que me cuesta más reconocer?

¿Te ha pasado enfadarte por algo pequeño y descubrir después que en realidad era por otra cosa?

Cuéntamelo en comentarios.

l

09/07/2026

"COACHING PARA LA VIDA REAL

No tienes un problema de autoestima. Tienes una relación pendiente contigo mismo.

Hay una frase que se repite mucho: ""tengo que trabajar mi autoestima"". Se dice como si fuera un músculo que se entrena solo, aislado del resto. Pero la autoestima no funciona así.

Carl Rogers hablaba de congruencia: el bienestar aparece cuando lo que sentimos, lo que pensamos y lo que hacemos van en la misma dirección. Cuando esas tres partes se alejan entre sí, no aparece un ""problema de autoestima"". Aparece una fractura interna. Y esa fractura se disfraza de inseguridad, de comparación constante, de necesitar la validación de fuera.

Por eso repetirte frases bonitas frente al espejo rara vez funciona a largo plazo. Lo que sí funciona es preguntarte, con honestidad, en qué áreas de tu vida llevas tiempo actuando en contra de lo que de verdad sientes o piensas. Ahí, casi siempre, está el origen.

No es un tema de quererte más. Es un tema de dejar de traicionarte en las cosas pequeñas: en el sí que no querías dar, en la opinión que callaste, en la versión de ti que enseñas para no incomodar.

La autoestima no se entrena. Se repara, conversación a conversación contigo mismo.

¿En qué área de tu vida sientes que llevas tiempo sin ser coherente contigo mismo?

Te leo en comentarios."

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