25/09/2026
•RESPÍRALA•
Pero no durante 1 o 2 minutos.
Dale tu atención durante, al menos, 5 minutos sin interrupción. Al menos, en caso de que no tengas más.
Cuanto más tiempo seas capaz de observar esa sensación respirándola, menos inquietante y amenazadora te resultará y más familiarizada estarás con ella. Esto hará que puedas lidiar mejor con ella.
La atención que prestes a tu sensación de agobio es la herramienta principal que utilizarás para reducir su intensidad, para saber diferenciar con claridad cómo se manifiesta en tu cuerpo de forma concreta y qué pensamientos la sostienen y alimentan.
Sin esa atención cuidadosa y amable, ninguna otra herramienta será efectiva.
Con la atención amable puesta sobre la sensación de agobio que experimentas, comienza a respirar al ritmo del vídeo que acompaña a la foto principal de este post. 5 minutos como mínimo.
Durante esos 5’, inhala por la nariz despacio inflando tu barriga y exhala por tu boca colocando los labios ligeramente apretados como si sostuvieras una pajita. Alarga tus exhalaciones todo lo que puedas sin sentir agotamiento o asfixia.
Mientras respiras esta sensación, no busques “relajarte” ni dejar de sentir agobio.
En lugar de eso, observa atentamente cómo va respondiendo tu cuerpo, cómo se mueve, cómo se tensa y se destensa, cómo se acelera o se ralentiza…
Observa cómo responde tu mente, qué pensamientos acuden a ti, si hay alguno que se repite más, si son constructivos o de rechazo, obsérvalos con paciencia tratando de entenderlos con claridad y precisión, no como un torbellino impreciso.
Cuando termines los 5’, incluso puedes anotar lo que consideres relevante.
Con esto no buscas dejar de sentir, sino entender lo que sientes con mayor claridad para que no resulte tan agotador, para que no te asuste, para que no sostengas un estado de conflicto interno, para que vayas cultivando mayor comprensión y amabilidad contigo.
Explicado así, ¿no resulta un poco más esclarecedor y razonable detenernos a respirar cuando sentimos agobio?
No es sentarte para pretender ser ni convertirte en alguien que no eres. Nada de eso…
Te sientas para entenderte y asumir la responsabilidad de aquello que puedes gestionar.