23/01/2026
Foto de 2015. Me llamaron de RadioTV Canaria para participar en el programa Roscas y Cotufas para dar mi visión de cómo se estaba enseñando inglés, la titulitis y otros males que rodean desde siempre esta profesion.
Le damos para delante a la película. ⏩️
Final de enero de 2026. ¿Ha cambiado mi discurso drásticamente? Pues no tanto como me hubiera gustado.
Lo que sí ha cambiado, y mucho, es que ahora hay más tecnología: Apps, IA, plataformas, vídeos, microlearning.
Hay más exposición real: reuniones internacionales, trabajo remoto y el inglés sigue siendo la lingua franca.
Noto más conciencia del “inglés para usar”: soft skills, querer mejorar la comunicación oral y no tener sólo interés por aprobar un examen de gramática.
Lo que no ha cambiado lo suficiente:
Mucha enseñanza sigue siendo excesivamente académica, demasiado teórica y totalmente descontextualizada del uso real que se va a dar.
Sigue existiendo la titulitis aguda, además de que la gente se ve obligada a sacarse certificados de inglés oficiales como requisito para poder cursar otras cosas: certificados sin competencia real que no demuestran absolutamente nada.
Alumnos que dicen “saber inglés” y “entenderlo todo” pero no se atreven a hablar en reuniones, no saben negociar en inglés, no saben presentarse en inglés y se quedan en blanco ante situaciones importantes en inglés de la vida en general.
El inglés hablado es una herramienta, no una asignatura ni una promesa de año nuevo.
No se debe estudiar inglés “porque sí”. Se debe estudiar para viajar mejor, trabajar mejor, vender mejor, liderar mejor, pensar mejor y tomar decisiones con más propiedad.
No me importa nada qué pone tu CV. A mí personalmente me importa más qué sucede cuando abres la boca para explicar algo en inglés. Eso dice más que todos tus títulos de idiomas juntos.
¿Sale inglés con claridad? ¿Inglés con intención? ¿Inglés con seguridad y criterio profesional?
El inglés se lleva enseñando y certificando durante décadas como si nadie fuera a usarlo.