07/10/2026
Esta tienda tenía algo que hoy muchas carnicerías están perdiendo.
Tenía de todo.
Y ese era precisamente el negocio.
En los pueblos y pequeñas ciudades, la tienda de ultramarinos tenía que resolver una necesidad muy sencilla:
“¿Qué necesitas?”
“Lo tengo.”
Da igual cómo estuvieran colocados los productos.
Da igual la iluminación.
Da igual el recorrido por la tienda.
Da igual que la experiencia de compra fuera memorable.
Lo importante era que el cliente entrara y pudiera llevarse a casa casi cualquier cosa.
Era servicio.
Y funcionaba.
Pero el cliente ha cambiado.
Hoy ya no basta con tener 200 productos.
Quiere encontrar productos que le apetezcan.
Quiere descubrir algo.
Quiere recordar un sabor de cuando era pequeño.
O probar algo que nunca había comprado.
Quiere que le atiendan bien.
Que le conozcan.
Que comprar sea agradable.
Y aquí aparece un error que veo mucho en el pequeño comercio:
seguir pensando que más surtido significa más negocio.
No necesariamente.Puedes tener 500 referencias...
y ganar menos dinero que una tienda con 80.
Porque la pregunta ya no debería ser:
“¿Qué puedo vender?”
Debería ser:
“¿Qué merece la pena que venda?”
→ Lo que tiene margen.
→ Lo que me diferencia.
→ Lo que el cliente no encuentra fácilmente al lado.
→ Lo que puedo explicar y recomendar.
→ Lo que hace que vuelva.
La especialización no consiste en tener menos.
Consiste en elegir mejor.
Esto también ha cambiado en las carnicerías.
Ya no podemos competir intentando tener de todo para todos.
Tenemos que decidir qué queremos que represente nuestro negocio.
Qué productos.
Qué experiencia.
Qué cliente.
Y qué margen.
Porque llenar las estanterías es fácil.
Lo difícil es construir un surtido que haga rentable el negocio.
En Schoolmeat ayudamos a los carniceros empresarios a analizar qué productos tiene sentido vender, cuáles generan margen y cuáles simplemente ocupan espacio.
Porque a veces crecer no consiste en añadir más.
Consiste en tener el valor de quitar.