09/07/2014
---Un Espectáculo de “Luz y Sonido”---
El cerebro humano es la estructura más compleja y mejor ordenada de la naturaleza.
Nunca está ni encendido por completo ni apagado del todo, sino que en cada vivencia, situación, o recuerdo, se sincroniza la activación de regiones concretas con el silenciamiento de otras.
Como un espectáculo de “luz y sonido” que se realizara en el inmenso panorama de una enorme galaxia, el cerebro cuenta la historia de nuestra vida desde el seno materno al final, encendiendo y apagando luces.
El tiempo que dura el espectáculo tiene el hilo conductor de la historia del protagonista. El guion no está escrito de antemano y es irrepetible. El tiempo es propio de cada uno de nosotros, subjetivo, y es más que el mero y simple paso del tiempo que marcan los relojes.
El genio de Miguel Ángel expresó en la Capilla Sixtina la creación de un Universo con forma de cerebro humano. Nuestro cerebro está formado por tres capas concéntricas, la más primitiva controla el movimiento básico y las respuestas automáticas. La segunda, el sistema límbico, procesa las emociones. Y la corteza se organiza en cuatro lóbulos en cada uno de los dos hemisferios, derecho e izquierdo, procesa las facultades genuinamente humanas.
El procesamiento de una tarea, un sentimiento, un recuerdo, etc. se reparte entre diversas áreas de las tres capas.
Cada neurona es una estrella que como ellas ocupan un sitio fijo en cada uno de los dos hemisferios.
Las neuronas son las células encargadas de recibir información, integrarla, relacionarla y mandarla a otras células a distancias considerables. Son diferentes en morfología, y su función depende del neurotransmisor que secreten o reciban.
Las diferencias se deben a que la formación y maduración del cerebro, como la del Universo, es un proceso de desarrollo durante el que en momentos concretos, las neuronas que ocupan un sitio también concreto expresan unos genes y silencian otros.
Se va conociendo el mapa de los genes que se expresan en el cerebro. El atlas general de la corteza cerebral lo forman doce regiones, con varias parcelas cada una, que a grandes rasgos coinciden con regiones de función definida. Cada una de ellas sería una de las enormes galaxias.
Las constelaciones son las figuras que forman las estrellas encendidas, puntos de luz, en el espacio sideral de cada galaxia.
Cada neurona recibe señales desde sus ramificaciones, las procesa creando un mensaje y transmite la información eléctrica y química otras neuronas a lo largo de su axón. Entonces se activan, se encienden. Las conexiones entre los 100.000 millones de neuronas que posee nuestro cerebro interactúan entre sí generando unos 100 billones de conexiones, denominadas sinapsis, enormemente más en número que estrellas contiene el universo.
Con la maduración del cerebro, las terminaciones de las neuronas por las que sale la información, los axones, se protegen de una funda que permite una gran velocidad del flujo de información. Los axones, a su vez, se reúnen formando fibras, o cables.
Las fibras nerviosas se organizan en fascículos construyendo una arquitectura organizada
Una inmensa red de cables abarca todo el cerebro. Los científicos van trazando el mapa de las conexiones entre dos neuronas.
En un primer nivel los cables forman circuitos por los que fluye la información. Los circuitos se reúnen en nodos y a su vez, estos conectan entre sí en puntos de una enorme concentración de conexiones. Los puntos de concentración de nodos se conectan entre ellos creando una organización en redes a través de las que pasan la mayor parte de las vías de comunicación.
Las fibras nerviosas no están ni aisladas, ni enmarañadas como un ovillo, sino que se relacionan entre sí al organizarse como una rejilla tridimensional de cables eléctricos. Las direcciones de las rejillas siguen los tres ejes corporales: Frente-nuca, arriba-abajo, y derecha-izquierda de los hemisferios.
La arquitectura funcional se desarrolla a lo largo del tiempo. Sobre la base del patrimonio genético que cada uno hereda de sus dos troncos familiares, paterno y materno, la crianza y las experiencias propias van dejando huella y haciendo que cambien continuamente las neuronas y el entramado de uniones.
La vida de cada uno genera cambios persistentes en los patrones de las conexiones neuronales de su cerebro. Una conducta competitiva, la influencia del medio, la educación, o una emoción pueden reorganizar los circuitos.
Esta plasticidad cerebral hace que no haya dos individuos que posean la misma configuración exacta de conexiones. Naturaleza y crianza no lo permiten.
Existe una tendencia creciente en examinar la actividad de un cerebro sano o con disfunciones, no tanto mirando el tamaño y la funcionalidad de las áreas sino la capacidad de conexión de las redes de conexión de las diversas regiones. Dañar un punto de alta conexión lleva a deficiencias funcional tres veces más dañinas que si se afecta cualquier otro componente de la red.
(Extracto del artículo "El cerebro adolescente I" de Natalia López Moratalla)