01/06/2026
Cada verano☀️ hacemos auténticos malabares.
Buscamos planes🎾, organizamos excursiones🏖️, pensamos actividades, reservamos vacaciones🛳️, intentamos crear momentos especiales y llenamos los días de experiencias que esperamos que recuerden durante mucho tiempo.
Y entonces llega septiembre.
O simplemente una tarde cualquiera.
Y les preguntas:⁉️
—¿Qué ha sido lo mejor del verano?
—¿Qué has hecho?
—¿Qué recuerdas?
Y muchas veces la respuesta es algo parecido a:
"Pues no sé..."🤷🏻♀️
"Nada."
"O jugar."🤸🏻♂️
Y ahí aparece ese pequeño pinchacito que solo entendemos las madres.
Porque tú recuerdas las risas en la playa.⛱️
La excursión🚴🏻♀️ que preparaste con tanta ilusión.
Aquella conversación especial.
Ese día que parecía perfecto.
Pero tranquila.🧘🏻♀️
No significa que no haya sido importante.
No significa que no lo hayan disfrutado.
Y, desde luego, no significa que lo hayas hecho mal.
Los niños viven el presente con una intensidad maravillosa. A veces tanto, que les cuesta detenerse a mirar hacia atrás, poner palabras a lo que han sentido o darse cuenta de todo lo que han aprendido y vivido.
Por eso cada vez creo más en crear pequeños espacios de reflexión durante el verano.
Momentos tranquilos, sin prisas, donde puedan recordar, expresar emociones, hablar de sus experiencias y descubrir cosas sobre sí mismos.
Porque las experiencias no solo se viven.
También se recuerdan, se comprenden y se convierten en aprendizaje.
✨ Y precisamente de eso quiero hablarte en la próxima publicación.
De una idea muy sencilla que en casa nos está ayudando a guardar mucho más que recuerdos.
¿Te gustaría descubrirla?
26/05/2026
Hay algo que últimamente me removía mucho por dentro como madre.🧑🧑🧒🧒
Preguntar una y otra vez:
“¿Qué te pasa?”
“¿Estás bien?”
“¿Qué ha ocurrido?”
Y sentía que cada vez conseguía menos respuestas.
Mi hija muchas veces no consigue encontrar las palabras para explicar lo que siente.
Y cuanto más insistía intentando ayudarla, más se bloqueaba 😔
Durante un tiempo pensé que quizá no lo estaba haciendo bien.
Que tal vez no sabía acompañarla como necesitaba.
Pero poco a poco entendí algo importante:
a veces los peques no necesitan más preguntas.
Necesitan menos presión y más seguridad emocional.
Empecé a buscar pequeños momentos de calma.
Sin prisas.
Sin interrogatorios.
Sin necesidad de “sacar información”.
Y a través de juegos sencillos, observando el cuerpo, las sensaciones y esas pequeñas pistas emocionales… empezaron a aparecer conversaciones que antes no llegaban.
No perfectas.
No mágicas.
Pero sí mucho más reales 💛
Por eso he querido crear este carrusel.
Porque quizá hay más familias viviendo silencios parecidos y sintiéndose igual de perdidas a veces.
Ojalá estas actividades os ayuden tanto como nos están ayudando a nosotros 🌿
20/04/2026
Hay algo que cambia por completo estas conversaciones, y no tiene que ver con las preguntas.
Tiene que ver con cómo estamos cuando las hacemos.
Podemos tener los mejores juegos, las mejores frases, pero si no hay presencia real, los niños lo notan.
Y se cierran.
Porque conectar no es solo hablar.
Es estar.🫂
👉 mirar sin prisa
👉 escuchar sin interrumpir
👉 no pensar en la siguiente respuesta mientras hablan
👉 sostener lo que cuentan, incluso cuando no sabemos qué decir
🥰 Ahí es donde ocurre lo importante.
Ahí es donde se construye el vínculo.
Ahí es donde aparece la confianza.
Y ahí, es donde empiezan a abrirse de verdad.
Estos pequeños momentos (antes de dormir, en la cena, después de la ducha), no son solo conversaciones.
✅¡Son oportunidades! 👉🏻 ¡Aprovechémoslas!
Para conocerles mejor.
Para que se entiendan.
Y para encontrarnos con ellos de otra manera.
No hace falta hacerlo perfecto.💗
Hace falta estar.🌿
¿En qué momento del día conectas más con tu peque?
Me encantaría leerte 😉 y saber tu momento favorito de conexión.