13/06/2026
¿POR QUÉ MONTESSORI LLAMA AL JUEGO EL "TRABAJO DEL NIÑO"?
María Montessori llamó al juego el "trabajo del niño" porque observó que los niños pequeños no juegan solo para entretenerse, sino para construir sus capacidades físicas, cognitivas y emocionales. Para ellos, esta actividad equivale al trabajo adulto: es su ocupación principal, se realiza con profunda concentración, es intencional y resulta vital para su desarrollo.
En la filosofía Montessori, esta equivalencia se basa en principios fundamentales:
* Es el motor del desarrollo: A través del juego activo y la manipulación de objetos reales, el niño forma sus conexiones neuronales, desarrolla su atención y adquiere destrezas motoras.
* Proceso sobre resultado: Mientras que el adulto trabaja para lograr un producto final, el niño se centra en el proceso. Repite una acción una y otra vez (como llenar y vaciar un recipiente) porque responde a una necesidad interna de dominar una habilidad, no para obtener una recompensa externa.
* Esfuerzo y concentración: Los niños muestran una enorme capacidad de concentración cuando el entorno les ofrece actividades significativas y adaptadas a su tamaño, lo que para Montessori representa su "trabajo" de auto-construcción.
Este "trabajo" infantil tiene una característica única que lo diferencia del trabajo del adulto: el adulto trabaja para transformar su entorno, mientras que el niño trabaja para transformarse a sí mismo. Cuando un niño repite una acción decenas de veces, no busca terminar rápido ni ser eficiente; busca la perfección de su propio desarrollo interno.
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JUEGO Y TRABAJO EN LA EDUCACIÓN MONTESSORI. Por David Elkind, PhD
"El juego es el trabajo del niño" es quizás el aforismo más conocido de Maria Montessori. Desafortunadamente, esta frase a menudo se malinterpreta para sugerir que el trabajo y el juego son idénticos y que los niños deberían trabajar, no jugar. Pero eso no es realmente lo que la Dra. Montessori tenía en mente. Montessori escribió, por ejemplo, que los niños podrían usar su imaginación para pensar en un país lejano como Estados Unidos, en lugar de una tierra de cuento de hadas. Al hacerlo, reconocía que la imaginación o el juego no eran lo mismo que el trabajo. Montessori también apreció que el aprendizaje es más efectivo cuando el juego y el trabajo se unen en una sola actividad. Para apreciar esta idea, debemos ser claros acerca de la diferencia entre el juego y el trabajo.
EL JUEGO Y EL TRABAJO EN MONTESSORI
En el sentido más amplio, el juego es siempre una transformación de la realidad al servicio del yo. Los bebés pequeños, por ejemplo, transforman cada cosa que pueden agarrar en un objeto para ser succionado. Los niños mayores transforman un palo y un trozo de tela en una muñeca o un trozo de madera en un bote que flota en un charco. Al jugar un juego de mesa como damas, ajedrez o monopolio, las piezas de cada juego se transforman y se les da una importancia que nunca obtendrían fuera del juego. Es importante distinguir las transformaciones de la realidad de la creatividad. La creatividad siempre implica una transformación de la realidad, pero no todas las transformaciones de la realidad son creativas. En juegos de mesa y deportes, por ejemplo, los jugadores adoptan transformaciones convencionales preestablecidas. La creatividad siempre implica transformaciones originales.
En contraste con el juego, el trabajo es siempre una transformación del yo al servicio de la realidad. Cuando un niño aprende a usar una cuchara para alimentarse, esto es una adaptación a las demandas de la sociedad. Aprender a lavarse y vestirse son otros ejemplos de trabajo. Las habilidades sociales, como escuchar y seguir instrucciones, son otras formas en que el niño se transforma en el servicio de adaptación a la sociedad. Adquirir las habilidades de lectura, escritura y aritmética son adaptaciones sociales. De la misma manera, los comportamientos morales, como decir la verdad y no tomar cosas que no te pertenecen, son otros ejemplos de trabajo, de transformarnos para satisfacer las demandas de la sociedad en general.
Aunque tendemos a pensar que el trabajo y el juego se oponen entre sí, son más efectivos cuando se reúnen. Ahí radica la genialidad de los materiales Montessori. Los Tableros de Formas (actividades para igualar o hacer coincidir formas), por ejemplo, reúnen tanto el juego como el trabajo. El niño debe transformar mentalmente el tablero de formas, y las piezas que se colocarán dentro de él, en un problema a resolver, el componente de juego. Posicionar las piezas en sus lugares apropiados es la adaptación a la realidad, el componente del trabajo. Al reunir las tareas de aprendizaje que unen el trabajo y el juego, Montessori pudo movilizar la motivación personal del niño para el aprendizaje social. Como los materiales Montessori dejan cl
aro, un aforismo menos engañoso podría ser: "El juego es la motivación para el trabajo del niño".
Dr. David Elkind, PhD
Play and Work in Montessori Education
NAMC Montessori Teacher Training Blog
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