09/09/2018
CERVEZA Y PANORAMA CRAFT EN RUMANÍA Y BULGARIA. (parte I)
Comenzamos nuestra crónica hablando del panorama que pudimos vislumbrar en Bulgaria. A simple vista se observan fuertes pervivencias de la época socialista, y ello nos llevó a pensar que quizá el panorama craft, por ser más actual y más occidental, tendría poco desarrollo. No andábamos muy equivocados. Sin embargo, la visibilidad de la cerveza en general era bastante amplia. En casi todos los restaurantes y tabernas típicas existía una oferta variada de cervezas industriales y de importación. Búlgaras son pale lager industriales como la Kamenitza 1881, Shumensko y Pirinsko. Cervezas que se mueven en el terreno de la baja fermentación, frescas y livianas… de trago largo para calmar la sed y muy económicas. Así mismo, la presencia de grandes corporaciones cerveceras en la zona, como Molson Coors, favorece que se vea mucha cerveza de importación, como Staropramen, la típica cerveza Pilsen de Praga.
Sobre locales y craft, comentamos:
· En Sofía estuvimos en un local muy agradable, KANAAL. Lugar con una zona de terraza muy amplia y equipada. Decoración industrial (algo muy al uso en los locales craft en la actualidad), servicio atento, clientela joven. En barril casi todo de fuera: De Molen, Brewsky… cosa muy fina. Queríamos algo local y se nos ocurrió pedir una cerveza artesana búlgara. Una NEIPA (New England IPA), y por definición sabemos que estas cervezas son ligeramente amargas, muy aromáticas, y con un toque a “zumito”, además de presentar una turbidez a nivel visual que las hace parece un melocotonazo… pues nada de eso. Ni NEIPA ni NEIPO ni leches… una cerveza donde se veían los posos pululando con generosidad, con un amargor raro raro, y ligeramente oxidada. Ailyak DDH Cryo Citra NEIPA es su nombre. No obstante, siempre hay que dar una segunda oportunidad, así que prometimos probar otra cerveza artesana más adelante.
· En Plovdiv de nuevo gran selección de cervezas en los quioscos y tiendas que tenían sus vitrinas en la propia calle. Y los precios, de risa, no llegando a 1 euro al cambio. Allí encontramos un local muy coqueto, con cierto aire viejuno y hipster aun tiempo, además de los consabidos elementos post-industriales, y detalles como sillas y sillones cada uno de un estilo y tamaño. Nos referimos a Kotka i Mishka. En barril ya había algunas cosas interesantes, como las birras de una microcervera local llamada Glarus. Estilos clásicos tipo english pale ale, o una hefe-weizen muy correcta. De lo mejor que probamos en Bulgaria. Sin embargo, volví a pedir otra NEIPA búlgara que, de nuevo, fue un desastre. Válgame del señor!… no pude ni beberme la mitad… Your´s girlfriend girlfriend, de Metalhead Brewery.
Pasamos por varios pueblos pequeños hasta llegar a Varna, ciudad en la costa del Mar Negro, donde chequeamos un local muy muy interesante: Diagonal. El nombre ya recordaba a la famosa avenida de Barcelona, lo que nos llamó la atención. Y es que, una vez en el lugar, vimos que la mayor parte de las cervezas que tenían en barril eran de origen español. Nos quedamos a cuadros al ver Dougall´s, Naparbier, Basqueland o Edge bastante frescas y a tantos kilómetros de distancia. Según nos informó el personal las birras venían desde Barcelona directamente. Nos congratuló que así fuera, y tomamos un Beer Flight, que es una pequeña muestra de cada una.
Y hasta aquí dio de si nuestra experiencia cervecera en Bulgaria. En resumen, un país con cerveza barata y muy fácil de conseguir, pero que en el terreno craft aún tiene que seguir avanzando. En unos días, nuestra reseña sobre Rumanía!