28/08/2026
Muchas personas creen que una escuela empieza con una estrategia.
Con un plan.
Con un estudio de mercado.
La mía empezó de una forma mucho más sencilla.
Empezó con una necesidad.
La necesidad de que aquello que estaba aprendiendo sirviera de verdad cuando una familia necesitara ayuda.
Después llegaron las conferencias.
Las primeras personas que confiaron.
Los talleres.
Las formaciones.
Y, casi sin darme cuenta, una comunidad de profesionales que compartían la misma manera de entender las relaciones.
Nunca he sentido que estuviera construyendo un negocio.
Siempre he sentido que estaba cuidando un proyecto que tenía sentido para muchas personas.
Y creo que esa intención sigue siendo la misma hoy.
Acompañar a familias.
Acompañar a profesionales.
Y seguir creando espacios donde podamos aprender a relacionarnos de una forma más consciente y más humana.
Hay cosas que cambian con los años.
Y hay otras que merece la pena no cambiar nunca.