20/04/2020
ORIOL? LA CAL.
En el otoño de 2012 anidaron en la Real Fábrica de Cristales, en el primer Taller de cal del I curso internacional del patrimonio cultural, Oriol Garcia i Conesa y su hijo Oriol.
Desde entonces el taller de cal de los Oriol y los cursos, fueron ya inseparables, concediéndose uno al otro el mérito de su valoracion en el contexto de la enseñanza práctica de intervención sobre el patrimonio.
Diez años antes la diabetes habia dejado ciego a Oriol.
Cuando le conocí, a finales de los 80, desviviendose por enseñar los secretos de la cal a los profesores y alumnos de la Escuela Taller de San Isidoro en León, Oriol no estaba ciego y su pasión por el oficio corria por sus venas paralela a su caracter determinante y preciso, exigente y claro.
Asi nació nuestra amistad, mantenida durante más de treinta años. Poco a poco la diabetes fue robando los bienes mas preciados de quien maneja un oficio: la movilidad, la independencia... Pero a Oriol, al igual que la cal, intratable viva pero manejable apagada, esos avatares le devolvieron un caracter sorprendentemente cercano y amigable, un fino humor, siempre alerta, que empapaba en Oriol la sangre de su abuela aragonesa.
Su hijo Oriol ya ha tomado el relevo, nacido entre cales y pañales. Como su padre, como su abuelo.
Echaremos de menos las pequeñas celebraciones que tanto Maria como Josemi nos concediamos con Oriol al caer la tarde, y en las que cualquier amago de acuerdo o discrepancia que pudiera poner a prueba nuestra amistad o ensalzarla en demasía, era zanjado con un "osti tu" de Oriol. Tan claro y rotundo como era en su mundo de cal.
- Javier Ramos Guallart, director del taller de arquitectura de la Escuela del Patrimonio Cultural.
....Fué en San Pablo, Valladolid en 1992. Maestro entre los maestros. Más tarde lo trajo Javier a los cursos de la Epc en la Granja 2012. "Maestro entre los maestros", infatigable, guasón, gourmet, exigente, limpio. Con mucha cal en sus venas. Y siempre resurgiendo como el Ave Fénix.
Oriol, ¿sabes? aún riego los morteros que custodio. Los riego como quien riega lo más preciado de un jardín.
Gracias por todo lo que aprendimos. Gracias por dejarnos a Oriol hijo, otro maestro, profesional donde los haya, que aún nos tiene mucho que enseñar.
Buen vuelo Ave Fénix.
- María Suárez-Inclán, directora del taller de conservación y restauración de la Escuela del Patrimonio Cultural.
Conocí a Oriol García en los Cursos organizados por la Escuela del Patrimonio Cultural en La Granja, donde puntualmente acudió unos cuantos años. Cal arriba, cal abajo. Ya estaba ciego el maestro. Y fueron unos cuantos años de entrega, de ver la sorpresa en las caras del alumnado al comprobar cómo por el oído sabía si se estaba fratasando bien o no. Cal abajo, cal arriba.
No se cansaba nunca.
Una vida ligada a la cal, al gusto por el enlucido, por enseñar lo que sabía. Aguantó como un estoico las pruebas que se le fueron poniendo en el camino. El seu fill continuará su legado. Como él continuó el de su padre.
Descanse en paz.
- Josemi Lorenzo, director del taller de Historia de la Escuela del Patrimonio Cultural.