26/03/2023
Sobreestimulación y aburrimiento.
EL ABURRIMIENTO por Catherine L´Ecuyer
Tolstói decía que «aburrirse es desear desear».
Que un niño no se sepa aburrir suele ser síntoma de que está sobrestimulado.
No olvidemos que el aburrimiento es el preámbulo del asombro. Si les dejamos aburrirse, empezarán a buscarse la vida, a ser creativos y a poner en marcha sus funciones ejecutivas (planificación, atención, memoria de trabajo, etc.) a través del juego libre.
El aburrimiento no es un grito de alarma que nos ha de convertir en animadores de juegos u organizadores de cumpleaños extraordinarios.
No es preciso ocupar todas sus horas. Relajémonos.
La vida ordinaria ya es de por sí bastante interesante: hay que ayudarles a redescubrir lo extraordinario de lo ordinario.
Ilustración de Elsa Beskow.