29/05/2026
Ha terminado el curso y todavía no sé muy bien cómo poner en palabras todo lo vivido juntas.
Ha sido un año de aprendizajes, de risas, de conversaciones largas, de pararnos cuando hacía falta y de volver a mirarnos para seguir caminando como grupo. Y, sobre todo, ha sido un año de transformación.
Me emociona pensar que, poco a poco, hemos ido construyendo otra mirada hacia la infancia. Más respetuosa, más sensible, más humana. Ver cómo habéis crecido como futuras educadoras ha sido uno de los regalos más bonitos de este curso.
Ayer os hablé de la importancia de sembrar, pero también de cuidar y regar aquello que queremos ver florecer. Y hoy habéis aparecido con un ramo lleno de flores distintas, bonitas, imperfectas y únicas… como vosotras.
No sé si el próximo curso tendré la suerte de seguir acompañándoos, pero sí sé que me llevo mucho de cada una. Ojalá también se quede un poquito de mi alma de maestra en vosotras.
Gracias por recordar(me) que cuando una vocación te llama de verdad, se estudia, se cuida, se lucha y se sostiene con el corazón.
Y esto… no ha hecho más que empezar! 🌟